jueves, 19 de abril de 2018

CANCIÓN DE LA NOCHE SOLA

        
                              I

Fue mía una noche. Llegó de repente,
y huyó como el viento, repentinamente.


Alumna curiosa que aprendió el placer,
fue mía una noche. No la he vuelto a ver.

Fue la noche sola de una sola estrella.
Si miro las nubes, después pienso en ella.


Mi amor no la busca; mi amor no la llama:
La flor desprendida no vuelve a la rama,
y las ilusiones son como un espejo que cuando se empaña pierde su reflejo.

                            II

Fue mía una noche, locamente mía:
Me quema los labios su sed todavía.

Bella como pocas, nunca fue más bella
que soñando el sueño de la noche aquella.

Su amor de una noche sigue siendo mío:
La corriente pasa, pero queda el río;
y si ella es la estrella de una noche sola, yo he sido en su playa la primera ola.
                         III

Amor de una noche que ignoró el hastío:
Somos las distantes orillas de un río,

entre las que cruza la corriente clara,
y el agua las une, pero las separa.


Amor de una noche: si vuelves un día,
ya no he de sentirte tan loca y tan mía.


Más que la tortura de una herida abierta, mi amor ama el viento que cierra una puerta.


El amor florece tierra movediza, y es ley de la llama trocarse en ceniza.


El amor que vuelve, siempre vuelve en vano, así como un ciego que extiende la mano.


Amor de una noche sin amanecer:
¡Acaso prefiero no volverte a ver!

 
 
 
Jose Angel Buesa

miércoles, 18 de abril de 2018

PONME TUS MANOS EN LOS OJOS

 
Ponme tus manos en los ojos
Para guiarme como a un ciego
Por el fantasmal laberinto
De mi oscuridad y mi silencio.


Igual que cuando éramos niños
Y jugábamos a perdernos
Por largos pasillos y alcobas
De un enorme caserón viejo.


Tú apoyabas contra mi espalda
El blando empuje de tu cuerpo
Mientras me cegaban los ojos
La suave prisión de tus dedos.


Me guiabas para perderme
En el tenebroso misterio,
Sintiendo nuestros corazones
Que latían al mismo tiempo.


Por los ilusorios caminos
Que inventabas, me ibas perdiendo,
Paso a paso, gozosamente,
En la noche de nuestro juego.


Desde entonces viví soñando
Con aquel infantil infierno
Por el que tus manos de niña
Me guiaban para perdernos.



Jose Bergamin

martes, 17 de abril de 2018

NOCHE TODAVÍA




El pozo de la noche contiene una lágrima
una lágrima como un brote
o como una viña exhausta
Y eres pábilo estremecido mientras se llenan las paredes con tu espectro. 


El pozo de la noche contiene toda la vida
una vida como alta penumbra
o como esqueje en la rama
te nombran ¿oyes?
No son los gritos. 


No.
Son los gritos.

Qué lejos las lágrimas
las lágrimas dulces de algún juguete roto
de alguna sacudida
de algún suicidio inacabado
y cercano. 


¿Alguna pared ha visto tu nombre escrito con sangre
la maravilla de un rojo vivo todavía?

Hoy reseco nombre
y tierra seca. 


Y es noche
todavía.




Mario Romera

lunes, 16 de abril de 2018

ELEGÍA AL GATO


A ti, que andabas suelto por los balcones,
corriendo siempre tras los ratones
de mis zapatos.


—¡Oida Voda,
que no te metas en los tomates
ni el la albahaca!
—¡Oida Voda,
no me despiertes con tus besitos
cada mañana.


A ti.
Me recibías cada visita ya en la escalera
Y me alegrabas con los saltitos
Y con tus juegos la tarde entera.


—¡Estate quieto, no me molestes!
¡Vete de aquí! ¡Raus!
¡Raus!
¡Que no me brinques, que no me corras!
—Ahora me escondo en un calcetín ¡Miau!
¡Miau!


Ingenuo enano con rabo rojo y el pelo cano,
dientes de leche, carita china
merodeando por la cocina. ¡Cuántas veces
te dijeron!:
—¡Ay! Monchito, pórtate bien que te voy a regalar.
¡Ay! Gatito, qué penita, ya no te puedo cuidar.


A ti, gato travieso.
Ya no desarmas las cosas,
y no cazas abejitas ni persigues mariposas.
Ahora estás tranquilito.


—¡Oida Voda!,
que te han matado, lindo gatito,
¡qué mala suerte!
¡Oida Voda!,
 que te me has ido con el verano
ya para siempre.


A ti, testigo último de confesiones...
y no es su cama ni en sus canciones,
quiero decirte:


Con el verano nos fuimos
¡Maldita sea! ¡Confiésalo!
Sin molestias queda ella
Y sin su amor quedo yo.



Enrique Adrados Maestre