miércoles, 21 de febrero de 2018

EL AMOR NUEVO


Todo amor nuevo que aparece
nos ilumina la existencia,
nos la perfuma y enflorece.


En la más densa oscuridad
toda mujer es refulgencia
y todo amor es claridad.


Para curar la pertinaz
pena, en las almas escondida,
un nuevo amor es eficaz;
porque se posa en nuestro mal
sin lastimar nunca la herida,
como un destello en un cristal.


Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.


como un encanto en un hastío,
como en la punta de una espina
una gotita de rocío...


¿Que también sabe hacer sufrir?
¿Que también sabe hacer llorar?
¿Que también sabe hacer morir?
—Es que tú no supiste amar...




Amado Nervo

martes, 20 de febrero de 2018

EL OLIVO


 
En su hábito oscuro, con los brazos abiertos,
como un monje que al cielo le dirige
su plegaria obstinada por la vida del alma,
el olivo difunto permanece de pie
mientras la tarde dobla sus rodillas.


Enhebrado en la luz que se adelgaza,
su severo perfil
cose el cielo a la tierra,
vertebra el espinazo de la tarde.


Y un saber de lo nuestro
en su reserva humilde sospechamos.


Encallecida mano codiciosa
cuyos dedos se tuercen arrancándole al aire
un pellizco de vuelo,
algo extraño nos hurta el viejo olivo:
un secreto inminente, temperatura extrema
de un decirse que clama en su lenguaje mudo.


Y el hombre le dirige su pregunta.


Con su carga de hormigas y de soles,
con el misterio a cuestas
que buscamos cifrar en su oficio sencillo,
este tronco orgulloso es sólo eso:
sugestión arraigada de las cosas
que quedarán aquí cuando partamos,
contundente respuesta
que a la luz de la luna nos aturde el oído
con su seco zarpazo de silencio.



Vicente Gallego

lunes, 19 de febrero de 2018

TIEMPO DE MAR


El mar me pertenece
lo hago pasar entero
entre mis manos ávidas.


Lo acaricio le doy
la única mirada
sencilla que me queda
la que aún no han manchado
ni el miedo ni la muerte.


Mar limpio entre mis dedos
goteando esperanzas
porque sostiene aún
un velamen con brisa.


Mar de todos los mares
hoy contemplo en su espuma
otros mares antiguos:
aquel de mi primer
contacto con las playas
y el de aquellas lecturas
codiciosas e incómodas
bajo algún tamarindo.


y aquel otro del trópico
sin huellas de turistas
con esa pulpa tierna
que ofrece el cocotero.

Quiero olvidar aquí
lo que sucedió anoche.
el mar no tiene culpa.


Es dócil, mío, puro,
es un lebrel que lame
mis plantas mansamente.




Ernestina Champourcin

domingo, 18 de febrero de 2018

AGUA DEL RECUERDO



¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar. 


Pasó una mulata de oro,
y yo la miré al pasar:
Moño de seda en la nuca,
bata de cristal,
niña de espalda reciente,
tacón de reciente andar. 


Caña
(febril le dije en mí mismo),
caña
temblando sobre el abismo,
¿quién te empujará?
¿Qué cortador con su mocha
te cortará? 


¿Qué ingenio con su trapiche
te molerá?

El tiempo corrió después,
corrió el tiempo sin cesar,
yo para allá, para aquí,
yo para aquí, para allá,
para allá, para aquí,
para aquí, para allá... 


Nada sé, nada se sabe,
ni nada sabré jamás,
nada han dicho los periódicos,
nada pude averiguar,
de aquella mulata de oro
que una vez miré al pasar,
moño de seda en la nuca,
bata de cristal,
niña de espalda reciente,
tacón de reciente andar.




Nicolas Guillen