lunes, 22 de enero de 2018

CASO



A un cruzado caballero,
garrido y noble garzón,
en el palenque guerrero
le clavaron un acero
tan cerca del corazón,

que el físico al contemplarle,
tras verle y examinarle,
dijo: «Quedará sin vida
si se pretende sacarle
el venablo de la herida». 


Por el dolor congojado,
triste, débil, desangrado,
después que tanto sufrió,
con el acero clavado
el caballero murió. 


Pues el físico decía
que, en dicho caso, quien
una herida tal tenía,
con el venablo moría,
sin el venablo también. 


¿No comprendes, Asunción,
la historia que te he contado,
la del garrido garzón
con el acero clavado
muy cerca del corazón? 


Pues el caso es verdadero;
yo soy el herido, ingrata,
y tu amor es el acero:
¡si me lo quitas, me muero;
si me lo dejas, me mata




Ruben Dario

domingo, 21 de enero de 2018

CUENTAS DE SOMBRA


Los lechos negros logran la más fuerte
Rosa de amor; arraigan en la muerte.


Grandes lechos tendidos de tristeza,
Tallados a puñal y doselados
De insomnio; las abiertas
Cortinas dicen cabelleras muertas;
Buenas como cabezas
Hermanas son las hondas almohadas:
Plintos del Sueño y del Misterio gradas.


Si así en un lecho como flor de muerte,
Damos llorando, como un fruto fuerte
Maduro de pasión, en carnes y almas,
Serán especies desoladas, bellas,
Que besen el perfil de las estrellas
Pisando los cabellos de las palmas!


—Gloria al amor sombrío,
Como la Muerte pudre y ennoblece
¡Tú me lo des, Dios mío!    Outside the night, dressed in tragedy, sighs
Like an enormous widow fastened to my windowpane.




Delmira Agostini

sábado, 20 de enero de 2018

A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD




Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura


Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordad angustias de antaño


Sin labios para recoger el sumo de las violencias
Perdidas en el centro de los helados campanarios.


Ampáralo niña ciega del alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego


Abrázalo pequeña estatua de terror
Señálale el mundo convulsionado a tus pies


A tus pies mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.


Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.



Alejandra Pizarnik

viernes, 19 de enero de 2018

EL MOMENTO ETERNO


¡Tanto hermoso momento
muerto por la costumbre!
¡Tanto instante terrible
que luego en la memoria se hunde!


Sé que somos la suma
de instantes sucesivos
que el tiempo no destruye.


Y miro al que yo he sido
un instante olvidado
de algún día de octubre.


Me duele su tristeza:
quisiera liberarle
de aquella pesadumbre;


pero somos la suma
de instantes sucesivos
que el tiempo no destruye.


Aquel que ahora recuerdo
seguirá siempre en sombras
aun cuando el sol me alumbre.


Oh, no poder borrarlo,
no poder alegrarlo,
darle cielos azules.


Mientras esté yo vivo
él llenará su instante
ciñendo rosas fúnebres.


Y cuando yo me muera
él seguirá viviendo
ciñendo rosas fúnebres.


Sé que somos la suma
de instantes sucesivos.
Ceñimos rosas fúnebres.


(Miro: estoy en mi estela,
ciñendo rosas fúnebres).




Jose Hierro