viernes, 31 de mayo de 2013

QUÉ DEBO HACER PARA CANTAR



Qué debo hacer para cantar
si a veces se me pierde el grillo
que llevo adentro
se me desprende la campana
el timbre, el ave
y sólo me queda el latido
de algún jilguero en la memoria
luchando por desatar su melodía
sobre las alas del abecedario
Y cuando encuentro al fin mi flauta
en un estanque del tiempo
se me oscurece la garganta
de pensar a quién
a quién, a quién
dirigiré las notas
de este arcoiris sin luz
de esta ampolleta mal colocada
y casi siempre insatisfecha
Preferiría escuchar por las tardes
a una gaviota sentada en mi cuaderno
jugando a ser paracaídas
en los espacios en blanco
o repetir el grito de unos bigotes
al ser arrancados
de su lugar de origen
Preferiría el sonido de un huevo
sacando la lengua al aceite
apresurado por entrar a la boca
de mil mujeres sin dentadura
Entonces recuerdo
que llevo pegada una mosca
al tímpano del alma
ella se reproduce en mis sueños
y no es violín
porque en la muerte desafina
y se le rompen las cuerdas
al detenerse en la sangre



Mario Meléndez

jueves, 30 de mayo de 2013

SI DIOS FUERA UNA MUJER



¿Y si Dios fuera una mujer?Juan Gelman

¿y si dios fuera mujer?
pregunta juan sin inmutarse

vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas

tal vez nos acercáramos a su divina
desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso

si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad

si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del
infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles

ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia

Mario Benedetti

miércoles, 29 de mayo de 2013

NO LOS HOMBRES



A mi padre, a quien tanto esperaba cada tarde de mi infancia.

No los hombres
que vuelven de Hispania o de Cartago
cegados por el mirto o por el oro,
no aquéllos, cuyos torsos
perturban los jardines,
no los estrelleros, los escribas
ni el vencedor de Farsalia;
desde luego no los príncipes
ni el gladiador
que volvíó a eludir la muerte,
no el impúdico tribuno, ni el hebreo
tonante, inexpresivo,
al que temí menos por su sangre
que por su misterio,
no ninguno de los dioses
que dicen verdaderos
a quienes en su temor y en su codicia
tantos se encomiendan,
sino ver a mi padre
entrando solo en la ciudad
herido y sin escudo,
deslumbrante.


Manuel Moya

martes, 28 de mayo de 2013

EL JARDIN NEGRO



Es noche. La inmensa
palabra es silencio...
Hay entre los árboles
un grave misterio...

El sonido duerme,
el color se ha muerto.

La fuente está loca,
y mudo está el eco.

¿Te acuerdas?... En vano
quisimos saberlo...

¡Qué raro! ¡Qué oscuro!
¡Aún crispa mis nervios,
pasando ahora mismo
tan sólo el recuerdo,
como si rozado
me hubiera un momento
el ala peluda
de horrible murciélago!...

Ven, ¡mi amada! Inclina
tu frente en mi pecho;
cerremos los ojos;
no oigamos, callemos...
¡Como dos chiquillos
que tiemblan de miedo!

La luna aparece,
las nubes rompiendo...
La luna y la estatua
se dan un gran beso.


Manuel Machado

lunes, 27 de mayo de 2013

CONTIGO



No estás tan sola sin mí.
Mi soledad te acompaña.
Yo desterrado, tú ausente.
¿Quién de los dos tiene patria?

Nos une el cielo y el mar.
El pensamiento y las lágrimas.
Islas y nubes de olvido
a ti y a mí nos separan.

¿Mi luz aleja tu noche?
¿Tu noche apaga mis ansias?
¿Tu voz penetra en mi muerte?
¿Mi muerte se fue y te alcanza?

En mis labios los recuerdos.
En tus ojos la esperanza.
No estoy tan solo sin ti.
Tu soledad me acompaña.
 
Manuel Altolaguirre


domingo, 26 de mayo de 2013

YA VERÁS DOLORA (IMITACIÓN)


Goza, goza, niña pura,
Mientras en la infancia estás;
Goza, goza esa ventura
Que dura lo que una rosa.
—¿Qué?, ¿tan poco es lo que dura?
—Ya verás niña graciosa,
ya verás.
Hoy es un vergel risueño
La senda por donde vas;
Pero mañana, mi dueño,
Verás abrojos en ella.
—¿Pues qué?, ¿sus flores son sueño?
—Sueño nada más, mi bella,
Ya verás.
Hoy el carmín y la grana
Coloran tu linda faz;
Pero ya verás mañana
Que el llanto sobre ella corra...
—¿Qué?, ¿los borra cuando mana?
—Ya verás cómo los borra,
ya verás.
Y goza mi tierna Elmira,
Mientras disfruta de paz;
Delira, niña, delira
Con un amor que no existe
¿Pues qué?, ¿el amor es mentira?
—Y una mentira muy triste,
Ya verás.
Hoy ves la dicha delante
Y ves la dicha detrás;
Pero esa estrella brillante
Vive y dura lo que el viento.
—¿Qué?, ¿nada más dura un instante?
—Sí, nada más un momento,
ya verás.
Y así, no llores mi encanto,
Que más tarde llorarás;
Mira que el pesar es tanto,
Que hasta el llanto dura poco.
—¿Tampoco es eterno el llanto?
—¡Tampoco, niña, tampoco,
ya verás!

Manuel Acuña

sábado, 25 de mayo de 2013

LAS ABARCAS DESIERTAS



Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

Miguel Hernandez


viernes, 24 de mayo de 2013

LA MAS BELLA



La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola,
ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:
Dejadme llorar
orillas del mar.

Pues me distes, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer
tan largo el pesar,
y me cautivastes
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad,
Dejadme llorar 
orillas del mar.

En llorar conviertan
mis ojos, de hoy más,
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar,
yéndose a la guerra
quien era mi paz,
Dejadme llorar 
orillas del mar.

No me pongáis freno
ni queráis culpar,
que lo uno es injusto,
lo otro por demás.
Si me queréis bien,
no me hagáis mal,
harto peor fuera
morir y callar,
Dejadme llorar
orillas del mar.

Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
y no dará voces
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?
Dejadme llorar 
orillas del mar.
Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse y no vean
tanta soledad,
después que en mi lecho
sobra la mitad,
Dejadme llorar 
orillas del mar.

Luis de Gongora y Argote

jueves, 23 de mayo de 2013

NOCTURNO DEL HUECO



Para ver que todo se ha ido, 
para ver los huecos y los vestidos, 
¡dame tu guante de luna, 
tu otro guante perdido en la hierba,
amor mío!

Puede el aire arrancar los caracoles 
muertos sobre el pulmón del elefante 
y soplar los gusanos ateridos 
de las yemas de luz o las manzanas.

Los rostros bogan impasibles 
bajo el diminuto griterío de las yerbas 
y en el rincón está el pechito de la rana 
turbio de corazón y mandolina.

En la gran plaza desierta 
mugía la bovina cabeza recién cortada 
y eran duro cristal definitivo 
las formas que buscaban el giro de la sierpe.

Para ver que todo se ha ido 
dame tu mudo hueco, ¡amor mío! 
Nostalgia de academia y cielo triste. 
¡Para ver que todo se ha ido!

Dentro de ti, amor mío, por tu carne, 
¡qué silencio de trenes bocarriba!
¡cuánto brazo de momia florecido! 
¡qué cielo sin salida, amor, qué cielo!

Es la piedra en el agua y es la voz en la brisa 
bordes de amor que escapan de su tronco sangrante. 
Basta tocar el pulso de nuestro amor presente 
para que broten flores sobre los otros niños.

Para ver que todo se ha ido. 
Para ver los huecos de nubes y ríos. 
Dame tus manos de laurel, amor. 
¡Para ver que todo se ha ido!

Ruedan los huecos puros, por mí, por ti, en el alba 
conservando las huellas de las ramas de sangre 
y algún perfil de yeso tranquilo que dibuja 
instantáneo dolor de luna apuntillada.

Mira formas concretas que buscan su vacío. 
Perros equivocados y manzanas mordidas. 
Mira el ansia, la angustia de un triste mundo fósil 
que no encuentra el acento de su primer sollozo.

Cuando busco en la cama los rumores del hilo 
has venido, amor mío, a cubrir mi tejado. 
El hueco de una hormiga puede llenar el aire, 
pero tú vas gimiendo sin norte por mis ojos.

No, por mis ojos no, que ahora me enseñas 
cuatro ríos ceñidos en tu brazo, 
en la dura barraca donde la luna prisionera 
devora a un marinero delante de los niños.

Para ver que todo se ha ido 
¡amor inexpugnable, amor huido! 
No, no me des tu hueco, 
¡que ya va por el aire el mío!
¡Ay de ti, ay de mí, de la brisa! 
Para ver que todo se ha ido.


Federico Garcia Lorca

miércoles, 22 de mayo de 2013

AMOR, NO ES PARA MÍ YA TU EJERCICIO



Amor, no es para mí ya tu ejercicio,
porque cosa que importa no la hago;
antes, lo que tu intentas yo lo estrago,
porque no valgo un cuarto en el oficio.

Hazme, pues, por tu fe, este beneficio:
que me sueltes y des carta de pago.
Infamia es que tus tiros den en vago:
procura sangre nueva en tu servicio.

Ya yo con solas cuentas y buen vino
holgaré de pasar hasta el extremo;
y si me libras de prisión tan fiera,

de aquí te ofrezco un viejo, mi vecino,
que te sirva por mí en el propio remo,
como quien se rescata de galera.


Baltasar del Alcázar

martes, 21 de mayo de 2013

ROMANCE DEL BOSQUE Y LA NIÑA POBRE



El bosque se alimenta del regocijo
de las aves;
en el cielo las nubes se disfrazan de algodón
cuando renace el nuevo día
¡y hay un coro de silbidos y un desfile
de plumajes!

...y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo...

Hay una armonía de frutales 
que embruja la mañana con su esencia
un naranjo, un ciruelo y un pino;
crece la madreselva en libertad
¡una calandria me saluda con su trino!

...y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo...

Una niña pobre enamorada de los ojos 
Mágicos del bosque
pinta con sus labios una eterna sonrisa
en un sauce de cristal
¡ella ama al bosque y a sus hijos!
¡ella anhela ser una cigüeña para retozar!

...y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo...

Y un duende milagroso que camina por el bosque 
buscando un corazón enamorado
a quien regalar un arcoiris de colores
y una estrella de coral
ve a una niña pobre sollozando en un jacinto
¡y siente ganas de llorar!
¡y siente ganas de llorar!

...y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo...

El duende se aproxima a la niña 
y le ofrece su amistad y su consuelo;
la niña, con su larga cabellera rubia,
lo mira con serenidad
y lo encandila con sus pupilas
y le da un beso con sus labios de cerezas
y el duende se desmaya de felicidad

...y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo...

¡El cielo descorcha una sidra!
y llueven pétalos de rosas...
¡sobre el río se baña una cigüeña!
y el bosque como gran tenor canta una opera
cuando el horizonte cierra su telón
y la niña sonríe, descalza, sobre una corchea

...y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo...

¡Yo amo a la niña! dice el bosque...
Y bostezando al horizonte, repite:
¡yo amo a la niña porque yo también soy pobre!
¡su alma es mi vida!
¡su inocencia, la pureza de mis noches!

¿Qué haría yo sin ella?
¿Qué haría yo sin ella?



Ali Al Haded

lunes, 20 de mayo de 2013

UN SUEÑO Y UNA PASIÓN



En los mares del sur sueña el marino
encontrar su fatal y último duelo. 
y en esa vastedad de sal y cielo
¡cuánto prodigio en aras del destino!

Espera a las Nereidas en un fino
traje de mar azul y terciopelo,
con la crecida barba y cano pelo
y la dulce embriaguez que otorga el vino.

¿Qué importan días más de soledad,
si naúfrago en el mar ya lo es de amor,
que cruel desgarra al hombre sin piedad?

El marino comprende este dolor
sabiendo que le falta su mitad
Y en los mares del sur vierte un sudor.


Ali Al Haded

domingo, 19 de mayo de 2013

AMARRADO



Amarrado al duro banco
de una galera turquesca,
ambas manos en el remo
y ambos ojos en la tierra,

un forzado de Dragut
en la playa de Marbella,
se quejaba al ronco son
del remo y de la cadena:

"¡Oh sagrado mar de España,
famosa playa serena,
teatro donde se han hecho
cien mil navales tragedias!,

pues eres tú el mismo mar
que con tus crecientes besas
las murallas de mi patria,
coronadas y soberbias,

tráeme nuevas de mi esposa
y dime si han sido ciertas
las lágrimas y suspiros
que me dice por sus letras,

porque si es verdad que llora
mi cautiverio en tu arena,
bien puedes al mar del Sur
vencer en lucientes perlas.

Dame ya, sagrado mar,
a mis demandas respuesta,
que bien puedes, si es verdad,
que las aguas tienen lengua,

pero, pues no me respondes,
sin duda alguna que es muerta,
aunque no lo debe ser,
porque vivo yo en su ausencia.

¡Pues he vivido diez años
sin libertad y sin ella,
siempre al remo condenado,
a nadie matarán penas!

En esto se descubrieron
de la Religión seis velas,
y el cómitre mandó usar
al forzado de su fuerza.


Luis de Gongora y Argote

sábado, 18 de mayo de 2013

SONETO V




Escrito está en mi alma vuestro gesto,

y cuanto yo escribir de vos deseo;

vos sola lo escribisteis, yo lo leo

tan solo, que aun de vos me guardo en esto.


En esto estoy y estaré siempre puesto;

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.


Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma mismo os quiero.


Cuanto tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir, y por vos muero.


Garcilaso de la Vega

viernes, 17 de mayo de 2013

SI YO PUDIERA MORDER LA TIERRA TODA



Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...

Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.

Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.

Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.



Fernando Pessoa

jueves, 16 de mayo de 2013

EL HOSPICIO



Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano,
el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas
en donde los vencejos anidan en verano
y graznan en las noches de invierno las cornejas.

Con su frontón al Norte, entre los dos torreones
de antigua fortaleza, el sórdido edificio
de grietados muros y sucios paredones,
es un rincón de sombra eterna. ¡El viejo hospicio!

Mientras el sol de enero su débil luz envía,
su triste luz velada sobre los campos yermos,
a un ventanuco asoman, al declinar el día,
algunos rostros pálidos, atónitos y enfermos,
a contemplar los montes azules de la sierra;
o, de los cielos blancos, como sobre una fosa,
caer la blanca nieve sobre la fría tierra,
¡sobre la tierra fría la nieve silenciosa!...


Antonio Machado

miércoles, 15 de mayo de 2013

ERA UNA MAÑANA Y ABRIL SONREÍA



Era una mañana y abril sonreía.
Frente al horizonte dorado moría
la luna, muy blanca y opaca; tras ella,
cual tenue ligera quimera, corría
la nube que apenas enturbia una estrella.

Como sonreía la rosa mañana,
al sol del oriente abrí mi ventana;
y en mi triste alcoba penetró el oriente
en canto de alondras, en risa de fuente
y en suave perfume de flora temprana.

Fue una clara tarde de melancolía.
Abril sonreía. Yo abrí las ventanas
de mi casa al viento... El viento traía
perfumes de rosas, doblar de campanas...

Doblar de campanas lejanas, llorosas,
süave de rosas aromado aliento...
...¿Dónde están los huertos floridos de rosas?
¿Qué dicen las dulces campanas al viento?

Pregunté a la tarde de abril que moría:
¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?
La tarde de abril sonrió: —La alegría
pasó por tu puerta-y luego, sombría—:
Pasò por tu puerta. Dos veces no pasa.


Antonio Machado

martes, 14 de mayo de 2013

SUEÑO QUE LLUEVE



Sueño que llueve y que me estás queriendo.
Cielo en congoja, mi corazón deshace,
y deshaces con él; lluvia tú mismo
me transcurres lento;
yo me dejo llevar por los canales
inundados de hojas
y de pasos
y un crujido me llora desde el hueso.
El mundo en selva
de colores
viene
a espejarme en nosotros, y a impregnarnos
de misterio, de aroma y de raíces.
A la vera de esta
irrealidad, palpita, un niño tibio
que indeciso arrima
con su barco de papel y quiere
navegar nuestra sangre.
Sueño que llueve; acaso estés soñando
a mi ritmo, y amándome,
y en tanto,
esta lluvia silente, tal vez sueñe
ser mujer, y sufrir.
Avido el suelo que la bebe sueña, quizás,
ser hombre y consumirla; ruedo
como una gota entre tus brazos, vuelco
sollozando tu nombre.
Tu deslizas, compactado llanto, por mi cielo
y rompes; un deshacer unidos,
ya no somos, y despierto.
Sin nosotros, y sin sí mismo, el sueño
se ha quedado soñando
ser la muerte.


Matilde Alba Swann

lunes, 13 de mayo de 2013

VIAJE ALADO



Hoy me acerco a tu alma
con las manos amarillas de pájaros.
La mirada corriendo por el cielo,
y una leve llovizna entre mis labios.

Saltando claridades
he recogido el sol en los tejados,
y una nube ligera que pasaba
me prestó sus sandalias de aire blando.

La tierra se ha colgado a mis sandalias
y es un tren de emoción hasta tus brazos,
donde las rosas sin querer se fueron
unidas a la ruta de mi canto.

La tragedia del mundo
de mi senda de amor se ha separado,
y hay un aire muy suave en cada estrella
removiéndome el polvo de los años.

Hasta mi cara en vuelo
las cortinas del mar se me treparon,
y mis ojos se unieron a los ojos
de todas las pupilas del espacio.

Anudando emociones
sorprendí una sonrisa entre mis manos
caída desde el pájaro más vivo
que se asomó a mirar mi viaje alado.

Por encima del ruido de los hombres
una larga ilusión se fue rodando,
y dio a inclinar la sombra de mi mente
en el rayo de luz de tu regazo.

Como corola al viento,
todo el cosmos abrióseme a mi paso,
y se quedó en el pétalo más rosa
de esta flor de ilusión que hasta ti alargo...


Julia de Burgos

domingo, 12 de mayo de 2013

ROMANCE DE LA PARAGUAYA



Era una noche de luna.
Estando en el Paraguay,
aspirando el grato aroma
de un frondoso naranjal,
vi una joven paraguaya
de tierna y hermosa faz,
sentada al pie de un naranjo,
suspirando sin cesar.

—¿Porqué suspiras, le dije,
con tan profundo dolor?

—¡Ay!, suspiro, porque tengo
desgarrado el corazón..
La guerra de tres naciones
que a mi patria desoló,
en el mundo abandonada
sola y triste me dejó.

Mi padre, siguiendo a López,
allá por Cerro-Corá,
cayó cubierto de heridas
al pasar el Aquidabán.

—¿No tienes algún hermano
que mitigue tu dolor?
—Tuve tres, pero yo sola
gimo en la desolación.

Uno murió en el Pilar,
otro murió en Tuyutí,
y el tercero defendiendo
las trincheras de Humaitá.

—¿Acaso también tu madre
tuvo esa suerte infeliz?
—Después de tantas penurias
murió ella también allí.


Victorino Abente y Lago

sábado, 11 de mayo de 2013

ABRABESOS



¡Abracadabra!
Y se hizo así el abrazo
Entre tú y yo,
Alegre, implacable,
Gozoso y amántico,
Atámbicamente
Desenraizado en la ternura
Que extasió tu nácar
Y descerrajó tumbas.


¡Abracadabra!
Y se hizo así el beso
Entre tú y yo,
Hermético, insoslayable,
Redondo y claro,
Desaforadamente
Premonitorio en la caricia
Que dejó huellas
Y cerró ataúdes.


¡Abracadabra!
Y se hizo así el abrabesos
Entre tú y yo,
Plenilúnico, desafiante,
Feliz y diáfano,
Inmarcesiblemente
Auspicioso en el tacto
Que arrasó soledades
Y abrió la Vida.


Taty H insiste
En que quiere leer este poema
Y yo le digo:
Lo acabo de escribir.
Ya quemé el original
Y no hay otro.
Léeme la mente
Para que así lo leas.



Orlando Alcántara Fernandez

viernes, 10 de mayo de 2013

MI OJO


       I
Mi ojo     inútil
Como los ecos
Te socava el sexo
Como centelleante túnel
De sórdidas criaturas
Y alguien remueve estas aguas
Alguien
Que ha estirado la locura.

        II
Inútil como el eco
Mi también inútil ojo
Te socava el sexo
Como si fuera túnel
En sórdidas criaturas
Mientras
El viento moja mis deseos de universo
Y me convierte en eco de su sombra.

        III
Permaneces ebrio de círculos
Como si quisieras exorcizar
El miedo
El tacto
El dolor agrietado.
Te asechan continuas caravanas de huecos
Disueltas en silencio
      indivisibles
          desvalidas
Como si tocaran el Vértigo
Nulas
Sin muerte.




Roberto José Adames

jueves, 9 de mayo de 2013

AMIGAS



Tras meses de ausencias,
de silencios de amigas.
He podido deleitarme
con tu felicidad fortuíta y tranquila
y tu ilusión de esposa enamorada.

Se perdió la fatiga antigua de tu voz
y hoy la firmeza preside tu discurso.
Yo, con mis oidos plenos, abiertos,
escucho como manejas el blanco y el negro,
cual malabarista,
mientras apenas distingo
una paleta emborronada de grises,
de azules manchados,
de rosas de cuarzo,
algunos lunes en la biblioteca.

Me has rebelado el conjuro:
sin apenas convocar a la paciencia,
elaborar una lista
 de cualidades selectas,
finamente escogidas entre las ya especies protegidas,
—¡ese pragmatismo tuyo!—
y Diana alcanzará para ti todo lo que ahora disfrutas.

En el pozo claro de mi alma,
quedan tardes de dibujos,
aquellas tertulias de recetas infalibles
para vencer al tedio,
para alcanzar el amor sin polillas.

Hoy te ha mirado la fortuna,
espero ofrezcas tu hombro helado
a los fantasmas del miedo,
y de las pérdidas,
y mires de frente a tu suerte,
pues tampoco mereciste perder
lo que perdiste.



Marta Alberca

miércoles, 8 de mayo de 2013

METÁFORA IMPERECEDERA



Horas declinantes que se deshacen en el polvo,
árbol podado soy que está sufriendo,
quiero romper esta corteza que me ahoga
y desplegarme por un aire nuevo.
siglos… la vida me lleva.

Boga en mí el tallo que asciende 
en doloroso existir a inventar un roce nuevo al aire
y a la luz; pero…
árbol podado soy que está sufriendo
árbol podado soy que está sufriendo
El dolor es angustia, congoja, tormento.

Todo se escapa en un momento…
¿Porque quieren que me quede en silencio?.
Me borran la palabra que escribo,
árbol podado soy que está sufriendo.

Me amarran la luna a un desierto.
Árbol podado soy que está sufriendo.
Metáfora imperecedera del poeta
que habita descalzo esta tierra,
este aire pobre que le arranca pedazos
en la desventura de vivir.

Siento que brota de mi brazo un trozo 
de sustancia abstracta,
de extraña materia.

Un pedazo de otros que han escrito antes,
una consonancia rítmica, secreta,
un segmento de universo que me duele
una soledad enloquecida en ella,
un sufrimiento intenso en mutis;
una escena repetida mil veces.

Absorta en el proceso ya no siento
en trance en el misterio de la palabra que nace,
en éxtasis de arpegios nuevos, nuevos versos,
me redefino árbol soy que grita al cielo.

Pero alguien me dice: !poeta, silencio!
Y árbol podado soy que está sufriendo.
Árbol podado soy que está sufriendo.
Pero luego surge una hoja, una flor,
un brote nuevo.
Y regreso.


Roxana T.E. Beltran Velasquez

martes, 7 de mayo de 2013

EL CONDOR DE LOS ANDES, VÍCTIMA DE SUEÑOS


I

En la sombra de la vida, que es una sola, alta, profunda y misteriosa cae un eco de destinos imposibles. La humanidad anda sin aliento, cautiva, rompiendo sus silencios. Llega el viento, trae su rostro, su espejo, ánimo de flor en tierra.

El alba nace en la comisura de sus labios, caléndula del tiempo. Cuánto cuesta soltar la soledad a la orilla de la vida, la hierba crece hacia adentro y se hace verde el pensamiento, el ojo de la tarde indefinida.

Como una tempestad de ilusiones la herida cicatriza el instante de antiguos sufrimientos y un beso tierno de sus labios adelanta el sentimiento, los ojos se llenan nuevamente, cántaros de vida, de amor silencioso donde la oruga prepara su cosecha de sueños en la admiración del brillo de una pequeña estrella perdida en sus ojos nebulosos.

El párpado del pájaro guarda su último canto de desdichas en la madrugada que a nadie dice nada, caen rayos de ira, el viento levanta su coraje de espinas y en la concha marina viajan sus pensamientos como el último aliento de sus deseos de ir muy lejos de la raíz profunda que encarnó sus primeras tierras de fértil contextura en la piel.

Enamorada el ave suicida sigue en el vuelo su inmensa soledad, el cristal del aire atraviesa sus ojos tristes, ojos de nieve.

II

El IlLimanI envía en el reflejo de su nieve, una vez más, su manto de amor a una ciudad perdida, el cóndor se conmueve en su propia ternura de siglos.
América dolida hasta los huesos de su arrepentimiento, hasta los huesos de su alma y de su tierna sangre indefensa y cálida.

Viene nuevamente el recorrido de todo lo pasado, la estirpe humana se conmueve y la orilla del espejo vuelve a desdibujar en el aire la imagen del cóndor que agoniza en el vuelo sublime que toca el ala de los ángeles.

¿De qué color es tu alma hombre-pájaro-cóndor?, ¿dónde quedó el último aliento de tu sombra?, ¿dónde quedó tu pasado?, ¿dónde quedó tu América con sus puertas al sol, con sus guerreros de flechas en pedernal?.

La palabra héroe se inventó para nombrar tus vientos, no hay nada más que decir, te has ido de nuestros sueños, te has ido de la vida, sólo ha quedado tu sombra en el vuelo imaginario de la tarde, de esta tarde que tiene en su remordimiento una escritura que ya nadie sabe leer.

III

Ayer fue el fuego, el agua y la lluvia. Tu te llevaste el viento, te llevaste en el aire la soledad entera para que nadie estuviera triste.
Cóndor de los Andes infinitos, de patrias compartidas, silencio de luz en tu plumaje de esperanzas.
Ágata de vuelos, la noche también crece en tu firmamento, ahí te haces infinito en tus espejos de oro. Cóndor-hombre, Cóndor- ángel.


Francisco Azuela



lunes, 6 de mayo de 2013

IMÁN HEJJO


     
¿Está tan podrida mi alma que el mundo no hiede por mis poros? 
¿Es posible que mi oreja no se desprenda hinchada de sonidos crueles y ruede y cruja entre aullidos que la quiebren y deploren hasta dejarla seca?
 
¿Alguna parte de mi cuerpo puede justificar sus células?
 
¿Alguien puede tomar entre sus brazos a imán hejjo y ponerla a salvo de las balas?
 
¿Alguien me puede decir cómo se escribe infancia es el agujero de su espalda?
 
¿qué leche alimenta la muerte para imán hejjo?
 
¿qué luna abrió el cristal de la noche hasta sangrarle el sueño?
 
¿quién le pone un bozal a los perros que lamen su pañal de arena?
 
¿qué carajo hago con mis preguntas en buenos aires si los hijos de las cámaras de gas las olvidaron en la franja de gaza?
 
sólo quiero cortar un pedazo de mi carne para que renazca iman hejjo
 
sentirme menos cobarde
 
hacerle la cama esta noche
 
bañarla con agüita perfumada
 
y poder cantarle
 
hasta que nos fusilen a los dos
 
y volvamos a casa


Daniel Barroso

domingo, 5 de mayo de 2013

UN VIENTO



Dejad que el viento me traspase el cuerpo
y lo ilumine. Viento sur, salino,
muy soleado y muy recién lavado
de intimidad y redención, y de
impaciencia. Entra, entra en mi lumbre,
ábreme ese camino
nunca sabido: el de la claridad.

Suena con sed de espacio,
viento de junio, tan intenso y libre
que la respiración, que ahora es deseo
me salve. Ven
conocimiento mío, a través de
tanta materia deslumbrada por tu honda
gracia.

Cuán a fondo me asaltas y me enseñas
a vivir, a olvidar,
tú, con tu clara música.
Y cómo alzas mi vida
muy silenciosamente,
muy de mañana y amorosamente
con esa puerta luminosa y cierta
que se me abre serena
porque contigo no me importa nunca
que algo me nuble el alma.



Claudio Rodríguez 

sábado, 4 de mayo de 2013

LXXVII- SPLEEN



Yo soy como ese rey de aquel país lluvioso,
rico, pero impotente, joven, aunque achacoso,
que, despreciando halagos de sus cien concejales,
con sus perros se aburre y demás animales.

Nada puede alegrarle, ni cazar, ni su halcón,
ni su pueblo muriéndose enfrente del balcón.
La grotesca balada del bufón favorito
no distrae la frente de este enfermo maldito;
en cripta se convierte su lecho blasonado,
y las damas, que a cada príncipe hallan de agrado,
no saben ya encontrar qué vestido indiscreto
logrará una sonrisa del joven esqueleto.

el sabio que le acuña el oro no ha podido
extirpar de su ser el humor corrompido,
y en los baños de sangre que hacían los Romanos,
que a menudo recuerdan los viejos soberanos,
reavivar tal cadáver él tampoco ha sabido
pues tiene en vez de sangre verde agua del Olvido.


Charles Baudelaire

viernes, 3 de mayo de 2013

VERDAD SIEMPRE




Sí, sí, es verdad, es la única verdad;
ojos entreabiertos, luz nacida,
pensamiento o sollozo, clave o alma,
este velar, este aprender la dicha,
este saber que el día no es espina,
sino verdad, oh suavidad. Te quiero.
Escúchame. Cuando el silencio no existía,
cuando tú eras ya cuerpo y yo la muerte,
entonces, cuando el día.
Noche, bondad, oh lucha, noche, noche.
Bajo clamor o senos, bajo azúcar,
entre dolor o sólo la saliva,
allí entre la mentira sí esperada,
noche, noche, lo ardiente o el desierto.


Vicente Aleixandre

jueves, 2 de mayo de 2013

LA VENTANA


  
Cuánta tristeza en una hoja del otoño,
dudosa siempre en último extremo si presentarse como cuchillo.

Cuánta vacilación en el color de los ojos
antes de quedar frío como una gota amarilla.

Tu tristeza, minutos antes de morirte,
sólo comparable con la lentitud de una rosa cuando acaba,
esa sed con espinas que suplica a lo que no puede,
gesto de un cuello, dulce carne que tiembla.

Eras hermosa como la dificultad de respirar en un cuarto cerrado.
Transparente como la repugnancia a un sol ubérrimo,
tibia como ese suelo donde nadie ha pisado,
lenta como el cansancio que rinde al aire quieto.

Tu mano, bajo la cual se veían las cosas,
cristal finísimo que no acarició nunca otra mano,
flor o vidrio que, nunca deshojado,
era verde al reflejo de una luna de hierro.

Tu carne, en que la sangre detenida apenas consentía
una triste burbuja rompiendo entre los dientes,
como la débil palabra que casi ya es redonda
detenida en la lengua dulcemente de noche.

Tu sangre, en que ese limo donde no entra la luz
es como el beso falso de unos polvos o un talco,
un rostro en que destella tenuemente la muerte,
beso dulce que da una cera enfriada.

Oh tú, amoroso poniente que te despides como dos brazos largos
cuando por una ventana ahora abierta a ese frío
una fresca mariposa penetra,
alas, nombre o dolor, pena contra la vida
que se marcha volando con el último rayo.

Oh tú, calor, rubí o ardiente pluma,
pájaros encendidos que son nuncio de la noche,
plumaje con forma de corazón colorado
que en lo negro se extiende como dos alas grandes.

Barcos lejanos, silbo amoroso, velas que no suenan,
silencio como mano que acaricia lo quieto,
beso inmenso del mundo como una boca sola,
como dos bocas fijas que nunca se separan.

¡Oh verdad, oh morir una noche de otoño,
cuerpo largo que viaja hacia la luz del fondo,
agua dulce que sostienes un cuerpo concedido,
verde o frío palor que vistes un desnudo!


Vicente Aleixandre