miércoles, 31 de diciembre de 2014

AGUA EN LA NOCHE


 

Agua en la noche, serpiente indecisa, 
silbo menor y rumbo ignorado: 
¿Qué día nieve, qué día mar? Dime. 
¿Qué día nube, eco 
de ti y cauce seco? 
Dime. 
No lo diré: entre tus labios me tienes, 
beso te doy, pero no claridades. 
Que compasiones nocturnas te basten 
y lo demás a las sombras 
déjaselo, porque yo he sido hecha 
para la sed de los labios que nunca preguntan.


Pedro Salinas

martes, 30 de diciembre de 2014

MAIS OU MENOS




Navegaban las cintas
al viento del penúltimo recuerdo,
enredándose en el tronco de las oliveiras,
después de abrir el cielo
su escenario y su puente, su nostalgia y su nube.

Marzo provisional de multitudes
mecidas pelas ondas,
março de mirador y de vigías.

Afluían las aguas por todas las colinas
hacia la proa de tu estuario.
Amenazaba el océano
un poco más atrás de las columnas,
al pie de las estatuas.

“La Tierra en una carabela,
el mundo más allá de un meridiano”.

“¿De cuántos regresos te hiciste:
saudade de las brújulas,
de cuántas tormentas naciste:
ciudad del terremoto?”

Naufragaban los roteiros, as cores,
la altura en las varandas, o meio-día,
Tejo abaixo os labirintos
con liviana memoria.

Cambiaban las fachadas del malva al amarillo
en la crema de tu nave sin áncora.
Havia nomes de navegadores,
vozes e cheiros escindidos
en los cuadernos de bitácora,
estrías como mapas a la luz de los mármoles.

Colgaban datas con descobrimentos
entre las alas de los aeroplanos
mientras al otro lado de la Terra
os eruditos inventaban
colores para verte,
vocales para pronunciar tu nombre,
lojas da sal, docas, jardins, manuales de peces.

Flotaba sobre el mar tu superficie
amarrada a una torre
donde velan las vírgenes
de este reino de puertos
(“noutro tempo, bom tempo...”
de gaivotas sem tempestade),
aquel día reunidos, al flujo favorable
de las mareas entregados,
em Belém,
mais ou menos.


Salvador Garcia Ramirez

lunes, 29 de diciembre de 2014

NOSTALGIAS INMINENTES


 
Vendrá el silencio de los pianos,
sucumbirá mi mano a la vigilia
y alguna luna ardiente
cometerá adulterio.


Al borde de tu cama
reposarán mis sienes,
vendrá el recuerdo de tus senos
y dormirá a mi lado
mientras las secas lágrimas sacude
sobre un cuaderno ajado que se ha muerto.


Vendrá el misterio de tu ausencia,
la calma de los versos releídos,
la espera en los relojes inminentes.


Vendrá la noche con tu voz,
la radio con tu música,
tu rostro, las imágenes, tus dedos.


Vendrán..., pero tal vez no quiera verlos.



Esteban Charpentier

domingo, 28 de diciembre de 2014

OJOS VERDES




Ojos que nunca me veis,
por recelo o por decoro,
ojos de esmeralda y oro,
fuerza es que me contempléis;
quiero que me consoléis
hermosos ojos que adoro;
¡estoy triste y os imploro
puesta en tierra la rodilla!
¡Piedad para el que se humilla,
ojos de esmeralda y oro!

Ojos en que reverbera
la estrella crepuscular,
ojos verdes como el mar,
como el mar por la ribera,
ojos de lumbre hechicera
que ignoráis lo que es llorar,
¡glorificad mi penar!
¡No me desoléis así!
¡Tened compasión de mí!
¡Ojos verdes como el mar!

Ojos cuyo amor anhelo
porque alegra cuanto alcanza,
ojos color de esperanza,
con lejanías de cielo:
ojos que a través del velo
radian bienaventuranza,
mi alma a vosotros se lanza
en alas de la embriaguez,
miradme una sola vez,
ojos color de esperanza.

Cese ya vuestro desvío,
ojos que me dais congojas;
ojos con aspecto de hojas
empapadas de rocío.
Húmedo esplendor de río
que por esquivo me enojas.
Luz que la del sol sonrojas
y cuyos toques son besos,
derrámate en mí por esos
ojos con aspecto de hojas.



Salvador Diaz Miron

sábado, 27 de diciembre de 2014

DESTINO TRAGICO




Confundes ese mar silencioso que adoro
con la espuma instantánea del viento entre los árboles.

Pero el mar es distinto.
No es viento, no es su imagen.
No es el resplandor de un beso pasajero,
ni es siquiera el gemido de unas alas brillantes.

No confundáis sus plumas, sus alisadas plumas,
con el torso de una paloma.
No penséis en el pujante acero del águila.


Por el cielo las garras poderosas detienen el sol.
Las águilas oprimen a la noche que nace,
la estrujan -todo un río de último resplandor va a los mares-
y la arrojan remota, despedida, apagada,
allí donde el sol de mañana duerme niño sin vida.

Pero el mar, no. No es piedra,
esa esmeralda que todos amasteis en las tardes sedientas.
No es piedra rutilante toda labios tendiéndose,
aunque el calor tropical haga a la playa latir,
sintiendo el rumoroso corazón que la invade.

Muchas veces pensasteis en el bosque.
Duros mástiles altos,
árboles infinitos
bajo las ondas adivinasteis poblados de unos pájaros de espumosa blancura.


Visteis los vientos verdes
inspirados moverlos,
y escuhasteis los trinos de unas gargantas dulces:
ruiseñor de los mares, noche tenue sin luna,
fulgor bajo las ondas donde pechos heridos
cantan tibios en ramos de coral con perfume.

Ah, sí, yo sé lo que adorasteis.
Vosotros pensativos en la orilla,
con vuestra mejilla en la mano aún mojada,
mirasteis esas ondas, mientras acaso pensabais en un cuerpo:
un solo cuerpo dulce de un animal tranquilo.


Tendisteis vuestra mano y aplicasteis su calor
a la tibia tersura de una piel aplacada.
¡Oh suave tigre a vuestros pies dormido!

Sus dientes blancos visibles en las fauces doradas,
brillaban ahora en paz. Sus ojos amarillos,
minúsculas guijas casi de nácar al poniente,
cerrados, eran todo silencio ya marino.


Y el cuerpo derramado, veteado sabiamente de una onda poderosa,
era bulto entregado, caliente, dulce solo.

Pero de pronto os levantasteis.
Habíais sentido las alas oscuras,
envío mágico del fondo que llama a los corazones.


Mirasteis fijamente el empezado rumor de los abismos.


¿Qué formas contemplasteis? ¿Qué signos, inviolados,
qué precisas palabras que la espuma decía,
dulce saliva de unos labios secretos
que se entreabren, invocan, someten, arrebatan?
El mansaje decía...

Yo os vi agitar los brazos. Un viento huracanado
movió vuestros vestidos iluminados por el poniente trágico.
Vi vuestra cabellera alzarse traspasada de luces,
y desde lo alto de una roca instantánea
presencié vuestro cuerpo hendir los aires
y caer espumante en los senos del agua;
vi dos brazos largos surtir de la negra presencia
y vi vuestra blancura, oí el último grito,
cubierto rápidamente por los trinos alegres de los ruiseñores del fondo.



Vicente Aleixandre

viernes, 26 de diciembre de 2014

COMO CARNE APRETADA A NUESTROS HUESOS...



Como carne apretada a nuestros huesos
nos envuelve el amor más solo y puro,
que, apartados del mundo y su conjuro,
vivimos un festín de fiebre y besos.

Este recinto prieto, donde presos
unánimes nos damos un seguro.
este campo solar y nido oscuro
abona en gracia vida y embelesos.
Contagiados de mundo, sin embargo,
lucha es la vida con caudal de grito,
y a veces un sollozo y un letargo.
Y es que el dolor destroza nuestro mito
y el dulce amor nos sabe tan amargo
como la sed de un páramo infinito.

Antonio Carvajal 

jueves, 25 de diciembre de 2014

FELICITACION




PARA TODOS MIS SEGUIDORES CON CARIÑO.

UN FUERTE ABRAZO Y UN BESAZO.
 
TEO

ALBORADAS




En San Millán
a misa de alba
tocando están.
Escuchad señora,
los campaniles del alba
los faisanes de la aurora
Mal dice el negro atavío,
negro manto y negra toca,
con el carmín de esa boca
Nunca se viera
de misa tan de mañana
viudita más casadera.


Antonio Machado

miércoles, 24 de diciembre de 2014

CASIDA DEL SUEÑO AL AIRE LIBRE



Flor de jazmín y toro degollado.
Pavimento infinito. Mapa. Sala. Arpa. Alba.
La niña finge un toro de jazmines
y el toro es un sangriento crepúsculo que brama.

Si el cielo fuera un niño pequeñito,
los jazmines tendrían mitad de noche oscura,
y el toro circo azul sin lidiadores,
y un corazón al pie de una columna.

Pero el cielo es un elefante,
y el jazmín es un agua sin sangre
y la niña es un ramo nocturno
por el inmenso pavimento oscuro.

Entre el jazmín y el toro
o garfios de marfil o gente dormida.
En el jazmín un elefante y nubes
y en el toro el esqueleto de la niña.


Federico Garcia Lorca

martes, 23 de diciembre de 2014

ULTIMO POEMA DE AMOR



Ayer fue amor. (Ayer, amor, ¿qué ha sido
de la emoción aquella?). A la mañana
amaneció en mi frente un sol venido
desde muy lejos, desde tu ventana.


Hoy te hablo, amiga, en nombre de estas manos
y estos ojos perdidos de hombre ausente
que en ti soñó sus sueños más cercanos
y comprendió la vida de repente.

Amada lluvia fresca en los caminos,
tú ayer estabas en el mar, venías
a hacer los aires tuyos femeninos
desde aquel reino donde tú vivías.


Hoy pareces estar -oh, sueños vanos
de ser y estar aliado de la gente-,
hoy pareces estar convaleciente,
parapetada en mundos sobrehumanos.

Uva de piel radiante, los racimos
hacia tus labios van dando un viraje
desde la tarde aquella que estuvimos
mirando juntos hacia aquel paisaje.


¡Oh, verdades hermosas escondidas!
Tu cabeza inclinada, tu cabeza
vencida por la luz por sorprendidas
palomas y alas dulces de belleza.


Has ilustrado tantos claros días,
has paseado tanto amor... Quién sabe
si ahora te vuelves a esas lejanías
y amas tu corazón aquel, quién sabe.

Hoy quiero amar al tiempo que has tenido
alrededor cuando eras niña apenas;
fuiste entonces tanto, tanto he sido
y ahora somos pasado a manos llenas.


Hoy quiero amar la vida en tu memoria.
Deja tú que la vida represente
sus diminutos dramas y haga historia
de cosas que no son eternamente.


Deja pasar los años... No se evade
la fe con la ceniza pasajera.
No fíes de este mundo, Que traslade
la muerte nuestra sombra verdadera.


Seremos fondo y forma de energía,
cosas de tierra en sí cristalizada.
Al final todos juntos giraremos
al aire y al silencio de la nada.



Eladio Cabañero

lunes, 22 de diciembre de 2014

CICATRIZ DE AIRE



 Descorro las cortinas de la noche
y entra el rumor de Tuxtla hasta el cuarto de hotel
donde
como una cicatriz del aire
arde el recuerdo de tu cuerpo

La limpieza perfecta del espejo
me devuelve una imagen incompleta
borrosa
Estás de viaje en este instante que se alarga
y sé que tienes sueño
y sé que tú también miras la oscuridad
Tu mirada penetra los ojos de la noche
y viaja hasta encontrar
como al fondo de un pozo
otra mirada ardiendo

Soy quien te ve desde la noche abierta más allá del cristal

Es la noche de Tuxtla
El rumor desleído en la distancia
El vaho del miedo como un muro de imágenes

Y el aletear lentísimo del sueño.


Efrain Bartolome

domingo, 21 de diciembre de 2014

ES TIEMPO DE VIVIR



Posaremos el yugo definitivamente.
Partiremos el mundo en dos.
Desde la sima insalvable,
trazaremos dos caminos divergentes.

Tú seguirás la ruta de la umbría
en pos de holgados aposentos
en el paraje de las lluvias y las sombras.
Dormirás sobre el musgo espeso y húmedo
al amparo de ciclópeos roquedales.

Te cantarán las ninfas que habitan
la fértil espesura de la fraga.

Te bañarán en las aguas cristalinas
del frío y verde lago de la hidra.

Yo tomaré otra senda.
Recorreré los desérticos caminos
que corren hacia el sur
en busca del azul definitivo.

No miraré hacia atrás.
Me dejaré mecer entre las aguas,
vestida de turquesas y azulinas.

Con los ojos cerrados,
reposaré sobre la cálida distancia.

Bajo el sol, desnuda y sola,
dejaré que el viento peine mis cabellos
mientras contemplo el infinito sin fronteras.

Mis estancias abriré de par en par
para que las inunde y las abrigue
el tibio sol de enero.

En cada despertar encontraré
el rico maná de un tiempo nuevo.
Será ya tiempo de vivir
viendo morir el tiempo.

Pero, tal vez,
nos sorprendan impensadas añoranzas
y cerrando los ojos confesemos:
Desearé volver a verte en Septiembre
cuando el dulce verdor de las manzanas
aromatice la frontera de tu puerta …


Concha Castro

sábado, 20 de diciembre de 2014

AJEDREZ



En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.


También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?


Jose Luis Borges

viernes, 19 de diciembre de 2014

SOY TRANSPARENTE



 Soy transparente
no porque sea bella
etérea, luminiscente,
soy transparente
porque soy mama
de un hijo adolescente.


El vaga por la casa
repartiendo de forma dadivosa
calzones, medias, zapatillas.
soberbia juventud sonámbula
no me ve, no me oye
pasa a mi lado
de figura de fantasma
dejándome la estela
del perfume a esperanza.
y se prende, mi amor
en ese aroma.


Yo sé
que estoy sembrando semillas
que germinaran
cuando él sea padre,
mientras tanto
desde mi transparencia
armo todo los días
este hogar de plantas
perros y gatos.


Soy transparente
tengo un hijo adolescente
pero sé
que en la historia de mi vida
esto es solo un rato.


Ana Maria Manceda

jueves, 18 de diciembre de 2014

POLVO GLOBALIZADO


 
Está bien que sepas
que donde tú y yo tiernamente
fluctuamos, es un rincón parte
de la aldea global.
Te aviso porque acá
de veras cayeron las fronteras
y, cada noche, hay libre tránsito
de bienes y especies.
Al contrario de ahí fuera,
aquí no se pronuncia lucro
ni acciones y nuestro mercado
de valores admite cualquier empresa
cuya misión sea embadurnarse
de placer al cierre de la jornada.
Es globalizado porque tu piel y mi
piel son intercambiables por aquellas
que brillan ofreciéndome fruta,
licor o textiles en la plaza pública.
Realmente acá todo está conectado.
Sin duda lo muestra tu rostro,
dentro veo las miradas tras las cuales
mi deseo se marchó cuarenta y ocho
de las veinticuatro horas del día.
Por tanto,
en este lecho mundial
la rentabilidad se liquida
con cada amanecer
y la productividad es un concepto
que responde al tiempo
durante el cual permanecen
salivados nuestros nombres
por bocas compartidas.
Una vez que no te es
ajeno el tipo de cambio
establecido, puedes quedarte
o salir al otro mercado
globalizado donde se rinden cuentas
sin memoria ni piedad.


Adrián Ballester Cerezo

miércoles, 17 de diciembre de 2014

HAS PERDIDO, ME DICEN, LA CORDURA



Has perdido, me dicen, la cordura
óyeme bien
cuando vas por la calle
todos apuntan con el dedo a tu cabeza ladeada
como si te la quisieran tumbar
solo apretar gatillo y plaf!
la frente se te hunde como una lata de cerveza
no saludes a nadie
no te peines, no brilles tus zapatos
cruza la calle de tu propio brazo
date la mano, ciérrate el cuello
mantente atento
ahí va el loco, dicen
tú pasas bamboleando la cabeza polvorienta
como un santo de madera sacado en procesión
los pies clavados a la tarima carcomida
mirando más allá
no dejes que tu carne florezca
déjate apedrear
has perdido
escucha bien
amárrate fuerte al mástil
átate a la polar
no desgonces ahora los tablones antiguos
no alces los remos de sus pivotes
clava a la estrella tu mejor ojo
mantente fiel
no pestañees sino de hora en hora
duerme tranquilo sobre tus puños
no tengas miedo de recordar
cierra tus dientes cristalcortantes
jaula tu lengua
no tragues más
has perdido la cordura, amigo, ya es ahora
corta la cuerda
súbete al viento
endura tu corazón.


Rosario Ferré

martes, 16 de diciembre de 2014

NOCTURNO LLANTO


 
Ese llanto invencible que brota a media noche,
cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos
pueden atestiguarlo,
porque es llanto reseco, privado de su sal,
desvestido de linfa,
con aridez de fiebre
y amargo como el humo de los remordimientos.

Ese llanto que irrumpe sin causa y sin sollozo,
sin roce y sin historia,
deprovisto de gota, de tibieza y caída,
pero dando la sensación exacta
de nacer y rodar
en un cauce frío lento que invade hasta los huesos.

Ese llanto del hombre asomado al misterio
que le duele en la voz, en la piel, en las venas
y en el arropo oscuro
de la noche que ciega su pensamiento en llamas.

Ese llanto sin lágrimas
—huracán en vacío, surtidor sin derrame—
que al borde de los párpados
detiene sus impulsos
y retona al dolor donde nace.

Ese llanto tan mío, tan de todos y ajeno,
expansión comprimida de atávicas nostalgias
que no alcanzan la lluvia que las hunda en la tierra
para seguir por ella, en humedades hondas,
persiguiendo el declive
que las retorne a su raíz marina.

Ese llanto de todos acedrado en el mío,
ese llanto tan mío en que fluye el de todos
—agua y sal trasvasadas en angustia ambulante—,
que circula enclaustrado
como altura caída que anhela levantarse,
y al no poder hacerlo,
se retuerce en el centro de su lumbre vacía
para seguir luchando contra el blindaje sordo
que no puede llorarlo.

Llanto ciego que brota de la oculta resaca
de una sangre viajera en su cárcel de agobio.
El calor dilatado de musculares zonas
que sube hasta la orilla
de la flor sin corola del insomnio sediento.

Ese llanto sin llanto, percepción absoluta
del íntimo goteo
que al nacer se derrama nuevamente hacia dentro,
porque le dieron vida lacrimales sin parto,
o porque lo producen las vertientes secretas
de siglos de memoria
que quisieran rodarse
por el salto mortal de nuestras lágrimas.

Ese llanto... ese llanto en deseo
de volcarse en el llanto;
esas olas de miedo, de ansiedad, de tormento
que se agolpan y piden
el nacer repentino de su líquida fuga.

Ese llanto sin llanto empotrado en la frente,
que se muere sin agua y se bebe a sí mismo
para seguir formando
el manatial sin cauce
que detrás de la carne presiona con su asfixia,
y transforma la vida en un volcán sin cráter
o alud que sin espacio se rebulle en su sitio.

Ese llanto sin llanto, ese impulso encerrado
de un brotar que no puede encontrar desahogo
y que vive en nosotros, comprimido, creciente,
porque es llanto de hombre que no cabe en el hombre
y que tiene, por fuerza, que vivir sumergido
hasta el instante trágico
en que la muerte hiera,
y se llore fundido al corporal derrumbe.



Elias Nandino

lunes, 15 de diciembre de 2014

DESTIERRO SIN ANGEL




 Ay, ángel, ¿dónde estás, cómo poder verte?
¿En qué arista del mundo tu recuerdo despidiéndome?
¿Qué largo adiós esta suerte de tierra desconocida?
¿Qué he hecho de mí o qué me han hecho?


¿Qué aún busco
que ya más nunca encontraré?
¿Quién como tú que en un recóndito
recodo del tiempo me aguarde todavía?
Si ya no puedo amar,
si ya no son mis brazos para abrazar sino
para ponerme el disfraz de cada día.


Si ya no sé quién soy ni dónde
se quedó detenida para siempre la vida.
Ay, ángel, ¿dónde estás, cómo poder verte?



Aquel sabor natal, aquellas gentes
que me enseñaron a amar:
las plantas, las calles, los amigos, la casa.


Ay de la patria, raro ventrículo de la razón
de vivir,
suerte de orgullo inmaterial,
de árbol enraizado en su paisaje,
de gaviota volando sobre su propio lar.


Pero, ¿cuál patria?
¿Aquel montón de tierra sobre el mar?
¿El azaroso lugar donde nací?
¿O un hambre del espíritu: una imperiosa
necesidad terrenal
de ese Ser único que todos anidamos?

Nada sé.

No sé ahora ni quién soy
tras este haberme vaciado tanto:
Adiós a las playas de infinitas holguras,
Adiós a las costumbres de familiares texturas,
Adiós a nuestras huellas inocentes y amantes
sobre la arena.


Para ahora de nuevo comenzar, de nuevo
cargarme de extrañas criaturas sin perseguir
ni siquiera una Forma.


Ay, ángel, ¿dónde estás, cómo poder verte?

Quizás también tú me hayas abandonado.


Jesus J. Barquet

domingo, 14 de diciembre de 2014

PAOLO Y FRANCESCA


 Esta noche, Francesca,
tus ojos son dos pájaros y van
en vuelo delicado
hacia un silencio verde de hondas ramas
sin nadie.

Vuelo quieto del ibis impasible,
del ibis mayestático sobre un Nilo ya apócrifo.

Ojos en los que siempre siempre está
soñando cosas raras
una esmeralda líquida en peligro.

Esta noche, Francesca, nuestra noche
última (fiel veneno
en el tímpano joven de un príncipe durmiente)
se derrama despacio, gota a gota,
en tus manos desnudas.

Manos que entre las mías eran (son)
dos palomas torcaces en su nido.

Nido de piedra verde y crepúsculos rojos
como espadas después de la batalla.

O labios entreabiertos
Palpitantes
Labios
que, como el mar, gimen de bruces
en las tibias arenas de tu cuerpo.
¡Ah, Francesca!: tus labios, de tan fríos,
pronuncian los oráculos
de esa muerte incesante que nos une.

Tácita Celestina, muda virgen que cela
nuestro amor
en las complicidades de la sombra.

¿Qué es el amor, Francesca?
¿Qué diantre es el amor?

Unos ojos que el tiempo ha dibujado
en el cristal preciso de otros ojos.

La tarde que no fue lazo ni cárcel.

Esta muerte incesante que nos une.

Que nos une, Francesca.

Vaga rosa imprevista reposando
sus pétalos valientes
en las húmedas fauces del invierno.

Una muerte dantesca, sí: la sola
que merece la pena de vivirse.


Victor Botas

sábado, 13 de diciembre de 2014

LA SOMBRA



 
De algún modo soy tu cuerpo,
Me designo en él, me quema
En la mentira útil como un remo,
En la desgracia y la amorosa lucha
Abriendo Los huecos de su máscara.

Pero no me lo permitas,
No me dejes ser sólo tu cuerpo.
De algún modo soy tu cuerpo,
Cuando la rica, inexplicable sangre,
Transcurre en medio de representaciones.

Y lo seré hasta que cenizas
Acaricien tu prestada, última parcela.
Pero no me lo permitas,
No me dejes ser sólo tu cuerpo.

De algún modo soy tu cuerpo,
La opresión que difunde me sostiene,
Y no en otro descienden las palabras,
Urde la disculpa el vejado sermón
Por nuestras pasadas facciones.

Pero no me lo permitas,
No me dejes ser sólo tu cuerpo.
De algún modo soy tu cuerpo
Y si en atención a su dañina mengua
Me cuido bien de mirarlo como esencia,
¿Con qué prodigio, incisivo milagro,
Percibiré tu pasión cuando lo excluya?
Pero no me lo permitas,
No me dejes ser sólo tu cuerpo.


Alberto Girri

viernes, 12 de diciembre de 2014

NO ES MIO, NO ES MIO CUANTO ESCRIBO



No es mío, no es mío cuanto escribo.

¿A quién lo debo?
¿De quién soy el heraldo nato?
¿Por qué, engañado,
Juzgué ser mío lo que no era mío?
¿Quién más me lo dio?

Pero, sea como fuere, si la suerte
Fuera que yo sea la muerte
De otra vida que en mí vive,

Yo, el que estuve
Ilusionado toda esta vida
Aparecida,

Agradezco al que del polvo que soy
Me levantó
Y me hizo nube un momento
Del pensamiento.

Al de quien soy, erguido polvo,
Sólo símbolo.

Fernando Pessoa

jueves, 11 de diciembre de 2014

BITACORA




Hijos de todos los exilios
por la misma curva tendida,
tensa como el ángulo leve
del sol y hasta el ocaso,
vamos como antaño fuimos,

parece de agua la senda
o de tinta en el tiempo
de la ebriedad y la dicha,
cuando echamos un día
como dados las naves al mar

y los pies alcanzaron costas
extrañas y en aquel tiempo
hablaron las voces de un lejano
rumor de sirenas. Pasada era
la hora suprema del mundo;

como partidos frutos al arbitrio voraz
de insectos oscuros y una grande
noche de pronto cernirse vimos
como antes el hambre sobre cubierta,
por heladas rutas del incierto norte,

bajo el ojo blanco de la sexta luna,
cuando el rasguido leve de la pluma
dio la cifra de las bajas. Como ciervos
en desbandada huía la vida y de frente
a la luz de los ojos del gran cazador huía.


Alejandro Drewes

miércoles, 10 de diciembre de 2014

DEIXIS EN FANTASMA



Aquello.
No eso.

Ni
—mucho menos— esto.
Aquello.
Lo que está en el umbral
de mi fortuna.

Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.

Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.

Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese

un sueño.


Angel Gonzalez

martes, 9 de diciembre de 2014

EN BOCA DEL ULTIMO INCA


 Ya de los blancos el cañón huyendo,
hoy a la falda del Pichincha vine,
como el sol vago, como el sol ardiente.
como el sol libre.

¡Padre sol, oye!, por el polvo yace
de Manco el trono; profanadas gimen
tus santas aras: yo te ensalzo solo,
solo, mas libre.

¡Padre sol, oye!, sobre mí la marca
de los esclavos señalar no quise
a las naciones; a matarme vengo,
a morir libre.

Hoy podrás verme desde el mar lejano,
cuando comiences en ocaso a hundirte
sobre la cima del volcán tus himnos
cantando libre.

Mañana solo, cuando ya de nuevo
por el oriente tu corona brille,
tu primer rayo dorará mi tumba,
mi tumba libre.

Sobre ella el cóndor bajará del cielo.
Sobre ella el cóndor que en las cumbres vive
pondrá sus huevos y armará su nido,
ignoto y libre.



Jose Eusebio Caro

lunes, 8 de diciembre de 2014

AMERICA INSURRECTA




Nuestra tierra, ancha tierra, soledades,
se pobló de rumores, brazos, bocas.


Una callada sílaba iba ardiendo,
congregando la rosa clandestina,
hasta que las praderas trepidaron
cubiertas de metales y galopes.

Fue dura la verdad como un arado.

Rompió la tierra, estableció el deseo,
hundió sus propagandas germinales
y nació en la secreta primavera.


Fue callada su flor, fue rechazada
su reunión de luz, fue combatida
la levadura colectiva, el beso
de las banderas escondidas,
pero surgió rompiendo las paredes,
apartando las cárceles del suelo.

El pueblo oscuro fue su copa,
recibió la substancia rechazada,
la propagó en los límites marítimos,
la machacó en morteros indomables.


Y salió con las páginas golpeadas
y con la primavera en el camino.


Hora de ayer, hora de mediodía,
hora de hoy otra vez, hora esperada
entre el minuto muerto y el que nace,
en la erizada edad de la mentira.

Patria, naciste de los leñadores,
de hijos sin bautizar, de carpinteros,
de los que dieron como un ave extraña
una gota de sangre voladora,
y hoy nacerás de nuevo duramente
desde donde el traidor y el carcelero
te creen para siempre sumergida.

Hoy nacerás del pueblo como entonces.

Hoy saldrás del carbón y del rocío.
Hoy llegarás a sacudir las puertas
con manos maltratadas,con pedazos
de alma sobreviviente, con racimos
de miradas que no extinguió la muerte,
con herramientas hurañas
armadas bajo los harapos.


Pablo Neruda

domingo, 7 de diciembre de 2014

CIUDAD


 Un llanto,
un llanto de mujer
interminable,
sosegado,
casi tranquilo.

En la noche, un llanto de mujer me ha despertado.
Primero un ruido de cerradura,
después unos pies que vacilan
y luego, de pronto, el llanto.

Suspiros intermitentes
como caídas de un agua interior,
densa,
imperiosa,
inagotable,
como esclusa que acumula y libera sus aguas
o como hélice secreta
que detiene y reanuda su trabajo
trasegando el blanco tiempo de la noche.

Toda la ciudad se ha ido llenando de este llanto,
hasta los solares donde se amontonan las basuras,
bajo las cúpulas de los hospitales,
sobre las terrazas del verano,
en las discretas celdas de la prostitución,
en los papeles que se deslizan por solitarias avenidas,
con el tibio vaho de ciertas cocinas militares,
en las medallas que reposan en joyeros de teca,
un llanto de mujer que ha llorado largamente
en el cuarto vecino,
por todos los que cavan sus tumba en el sueño,
por los que vigilan la mina del tiempo,
por mí que lo escucho
sin conocer otra cosa
que su frágil rodar por la intemperie
persiguiendo las calladas arenas del alba.


Alvaro Mutis

sábado, 6 de diciembre de 2014

DE MIS DIAS TRISTES...



 Quedo, muy quedo penetré a tu alcoba
y ahogando el rumor de mis pisadas.
avancé...
Ya la luz desfallecía.
El aposento sumergido estaba
en una claridad tenue y dudosa;
y era esa claridad así tan lánguida
como la suave luz de tus pupilas
cuando mi boca febriciente y ávida
muerde la dulce carne de tus labios...
Entonces languidecen tus miradas
con desfallecimientos de crepúsculo.

En el limpio cristal de la ventana
agonizan reflejos purpurinos
y las sombras germinan en la estancia.
como un florecimiento de tristezas
en los pliegues recónditos de un alma.

Flota un vago perfume... Así el perfume
de tu alma de mujer enamorada.
Así tan leve, así tan vago... Acaso
este perfume delicioso es tu alma!


Acaso este perfume es el espíritu
de aquellas pobres rosas deshojadas
que por buscar el sol del vaso huyeron
y sin sol se quedaron y sin agua...
Acaso este perfume delicioso
así tan leve, así tan vago, es tu alma!

Aquí la mesa pequeñita en donde
llorando escribes tus amantes cartas:
allí tu traje rosa, cuya seda
el tibio aroma de tu cuerpo guarda;
allá en el muro, hundida en la penumbra,
la silueta borrosa de una santa;
acá el vacío espejo de Venecia
como un pozo de sombra, y de la estancia
en un ángulo oscuro, el blanco lecho,
como un altar de albura inmaculada!

De rodillas caí junto a aquel lecho
y convulso de amor besé la almohada,
y el tibio aroma de tu carne virgen
busqué, besando las revueltas sábanas
que ajé ardorosamente en mi locura...

Y hallé las dulces huellas que buscaba
y el tibio aroma de tu cuerpo amado
llegó hasta el fondo mismo de mi alma.

Y lloré de placer y de amargura,
y amoroso besé, mordí con rabia
y fué un delirio enorme y angustioso...

Temblé.

Miré en redor y mi mirada
se hundió en la negra sombra de la noche.

Sentí fuego en los ojos... Eran lágrimas.
Tambaleando salí, como un demente,
y abierta y sola se quedó tu estancia...


Manuel Magallanea Moure

viernes, 5 de diciembre de 2014

POR UNA CUBANA




Poesía dulce y mística
busca a la blanca cubana
que se asomó a la ventana
como una visión artística.

Misteriosa y cabalística,
puede dar celos a Diana,
con su faz de porcelana
de una blancura eucarística.

Llena de un prestigio asiático,
roja, en el rostro enigmático,
su boca púrpura finge,

Y al sonreírse vi en ella
el resplandor de una estrella
que fuese alma de una esfinge.


Ruben Dario

jueves, 4 de diciembre de 2014

UN MUNDO QUE GANAR



Emulsión regeneradora, lucimiento Marga-
ret Astor. Ni una sola espinilla sobre la
pierna tersa, suave, vispereada con pura
cera virgen. El muslo perfumado con co-
lonia infantil (colonia para todos) la
única demagógicamente soportable. Super-
ficial contacto de leche limpiadora, ma-
quillaje mínimo, simple tono, suéter y pantalón vaquero.

Movimiento rítmico salvador de los sába-
dos noche paz vuelo de matrimonios de la
década: estudiar los rincones de la ca-
sa, combinar el realismo social de los se-
senta con el pop, ajustar el espacio entre
los Saura, Guinovart, con un póster de
Antonio Machado, no es comparable a la co-
modidad de estar charlando (soñando) pro-
yectando en el histórico reducto solida-
rio al sabor de los quesos, la disten-
sión del vino, el apoyo moral:

-Lo hacéis muy bien. En casa lo mismo. No
hay un solo cierre. El cuerpo desnudo de
los dos lo aceptan con naturalidad. Iván
compara ya su pito con el del padre.

Médicos, arquitectos, abogados, profeso-
res con asistenta y R5, votantes de iz-
quierda, dicen al sol: cerrad la puerta rom-
pieron los cristales y nos llevaron el
cassette, son drogadictos que van prime-
ro a la farmacia.

De profesiones liberales: primero van a la
farmacia, luego se encierran, no escucháis
la música los jóvenes. Al sol moderna-
mente aparcando sus R5 hacen la compra,
cambian los pañales de sus bebés, no son
enemigos de la fregona, se tutean en los
ascensores, eficaces: ¿Sois de la asocia-
ción? Están al día del anticonceptivo que
ellas toman: ejecutivos de los años ochen-
ta al sol de la urbanización.



Fanny Rubio

miércoles, 3 de diciembre de 2014

NOSTALGIA



Como río que pierde sus riberas
mi corazón invades. Yo te siento
en cuanto se repliega el pensamiento
hacia sus más recónditas laderas.

Quema tu paso, queman tus hogueras
y la razón se queda sin sustento.
El alma la modela el sentimiento
y se exaltan las viejas primaveras.

¡Oh ciega fuente de melancolías
que se lleva tan sólo nuestro olvido
y nos deja tan sólo la tristeza!

¡Cómo mueres en mí todos los días
y en tu niebla recobra su sentido
la España a la que vuelvo la cabeza!


Adolfo Sanchez Vazquez

martes, 2 de diciembre de 2014

EL ESCRIBA


 
Entre ruidos y signos electrónicos
caminaste bajo el talco del tiempo.


Tu mascarilla fue teatro sin espectadores,
pusiste flores para alegrar la mesa,
pero en tu casa había muerto la historia.


Solo,
terriblemente solo
te arrastraste como un robot desorientado,
leíste con avidez los símbolos
y la computadora bestial de tus programadores
repetía: 'Para la soledad motel',
'Para la angustia diez grageas'.


Cansado de divagar
y de ensuciar el recuerdo de tu hembra,
mediste el triángulo de su paciencia.


Sentiste odio contra los códigos
y todos aquellos oráculos
que te envilecían el cerebro.


Harto de soledad
buscaste a Dios al final de tu imagen,
las estrellas te hablaron de un Creador
y le alabaste,
el pájaro y el alba
te devolvieron la libertad y el canto.


Bajo tus pies quedaron la mascarilla
y los signos electrónicos.
Te convertiste en el escriba de otra historia.



Julio iraheta santos