jueves, 31 de diciembre de 2015

PREFIERO MORIR


Tomo una copa de vino
y camino por las noches
por una pena que tengo
en el fondo de mi ser. 


Camino por callejones
sin tener a donde ir
soportando mi sufrir. 


Sintiendo una lágrima
que cae, poco a poco,
por un gran amor,
por una mujer especial. 


Que dejó mi corazón
con una daga en el centro
matándolo lentamente
sin piedad a lastimar. 


Por eso sigo la vida
caminando sin sentido
llorando mares de pena
terminando con mi vida.


Cierro mis puños con fuerza
y grito a todo pulmón
¡que la quiero! ¡que la amo!
¡y la adoro con el alma!
¡que me lleve la muerte! 


No quiero esta vida ingrata,
no soporto su partida,
prefiero morir quemado
a morir, sin su amor. 





Julio Dominguez Zamora

miércoles, 30 de diciembre de 2015

AGUA DEL RECUERDO


¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar. 


Pasó una mulata de oro,
y yo la miré al pasar:
Moño de seda en la nuca,
bata de cristal,
niña de espalda reciente,
tacón de reciente andar. 


Caña
(febril le dije en mí mismo),
caña
temblando sobre el abismo,
¿quién te empujará?
¿Qué cortador con su mocha
te cortará? 


¿Qué ingenio con su trapiche
te molerá?

El tiempo corrió después,
corrió el tiempo sin cesar,
yo para allá, para aquí,
yo para aquí, para allá,
para allá, para aquí,
para aquí, para allá... 


Nada sé, nada se sabe,
ni nada sabré jamás,
nada han dicho los periódicos,
nada pude averiguar,
de aquella mulata de oro
que una vez miré al pasar,
moño de seda en la nuca,
bata de cristal,
niña de espalda reciente,
tacón de reciente andar.




Nicolas Guillen

martes, 29 de diciembre de 2015

CERTIFICADO DE EXISTENCIA


Dijo el fulano presuntuoso /
hoy en el consulado
obtuve el habitual
certificado de existencia


consta aquí que estoy vivo
de manera que basta de calumnias


este papel soberbio / irrefutable
atestigua que existo


si me enfrento al espejo
y mi rostro no está
aguantaré sereno
despejado


¿no llevo acaso en la cartera
mi recién adquirido
mi flamante
certificado de existencia?


vivir / después de todo
no es tan fundamental
lo importante es que alguien
debidamente autorizado
certifique que uno
probadamente existe


cuando abro el diario y leo
mi propia necrológica
me apena que no sepan
qu estoy en condiciones
de mostrar dondequiera
y a quien sea
un vigente prolijo y minucioso
certificado de existencia


existo
luego pienso


¿cuántos zutanos andan por la calle
creyendo que están vivos
cuando en rigor carecen del genuino
irremplazable
soberano
certificado de existencia?





Mario Benedetti

lunes, 28 de diciembre de 2015

CUERPO

 
Siempre tú.
Siempre yo.
Siempre lirio,
siempre rosa,
siempre dolor y esperanza.


Siempre lago y tempestad.
Ancha estepa y valle umbrío.


Siempre labios y miradas.
Siempre, siempre, siempre cuerpo.

Cuerpo blanco, largo y hondo.

Cuerpo redondo, moreno,
cuerpo amarillo, enfermizo.
Cuerpo negro del infierno.


Siempre cuerpo, cuerpo, cuerpo.
Cuerpo bajo la palmera,
y cuerpo sobre el volcán.


En el
pullman
que resbala,
y en la cuna del vapor.


Cuerpos entre los maizales,
reptantes como serpientes.


Cuerpos con piel de chacal,
enroscados en la nieve.


Siempre cuerpo, siempre amor,
siempre esperanza y dolor.




Jose Moreno Villa

domingo, 27 de diciembre de 2015

AQUI ESTOY

 
Aquí estoy, con los débiles;
las raíces, al aire,
sin su tierra nutricia
ni el jugo de su cielo.


Clamando por la nube
hija del Guadarrama
cuyos rayos y truenos
hablan jerga castiza.


Aquí estoy, añorando
los terrones parduzcos
moteados de encinas
severas e inconformes.


Arrancadas de cuajo
nuestras viejas raíces,
aquí, sobre volcanes,
culebrean eléctricas
y se ahogan de altura.


¿Dónde están la saeta,
el fandanguillo, el ole,
la soleá y el vito?


La jota aragonesa
que amartilla los nervios,
y el canto montañés,
que traspasa los olmos,
no abrigan mis raíces
desde hace nueve años.



Jose Moreno Villa

sábado, 26 de diciembre de 2015

Y EL LE DICE

 
Desvístete, ahora vuelvo y sale
ella piensa que eso no es nada romántico
se queda vestida
él regresa, no entiende su expresión
ella no entiende cómo puede ser tan frío.


Pero no sé por qué platico estas cosas.
En qué me quedé?, ah si.


De niños jugábamos a sostener la mirada sin pestañear
sólo era mirar los ojos, desde afuera
hasta que empezaban a lagrimear,
el primero que los cerraba, aunque fuera una décima de segundo, perdía.


Ahora es más complicado,
no me importa sostener la mirada durante un rato,
mirar un poco más adentro,
pero poco
no sea que algo de mí se quede
y me aterra  la imagen de
enterrado vivo o vivo enterrado
que para el caso es lo mismo.


Alguna vez él me miró con ternura,
hasta podría decirse que era amor
pero fueron pocas veces.
Un día me decidí y me deshice de sus pertenencias:
los días de espera,
sus libros, discos y las palabras dulces
los regalé.


¿Por qué llegué a este punto?,
no lo recuerdo.


A veces es un barandal de escalera
se queda con algo de todos los que suben o bajan,
a veces es la escalera
pisoteada.


Una amiga me platicó que él le dijo:
Desvístete, ahora vuelvo y salió.


Ella pensó que eso no era nada romántico,
¿O fui yo?, quizá
pero esto ya lo conté...



Teresa Esparza Oteo

jueves, 24 de diciembre de 2015

LENTO


Un bosque de cuchillos ciñe un traje de novia.

Es la patria del fuego y la ignominia
que habita en los suburbios calcáreos de la memoria.


Los pájaros siempre son una despedida,
silente y pálida,
como ciertos atardeceres en el mar.


Crece un muro con la lumbre del abandono,
con las palabras del fango,
—tinta de la sangre o de la piedra—.


Las manos viven dentro del es
Un bosque de cuchillos ciñe un traje de novia.

Es la patria del fuego y la ignominia
que habita en los suburbios calcáreos de la memoria.


Los pájaros siempre son una despedida,
silente y pálida,
como ciertos atardeceres en el mar.
Crece un muro con la lumbre del abandono,
con las palabras del fango,
—tinta de la sangre o de la piedra—.


Las manos viven dentro del espejo,
desatan sin asombros la crueldad del estigma
negro, de mares de furia estéril.


El velo está roto y en silencio.
Los puentes se extienden como tigres
en el ocaso.


Pálidos musgos y pianos enredan un aire antiguo.


En la selva cantan los muslos tristes de una muchacha. pejo,
desatan sin asombros la crueldad del estigma
negro, de mares de furia estéril.
El velo está roto y en silencio.


Los puentes se extienden como tigres
en el ocaso.
Pálidos musgos y pianos enredan un aire antiguo.


En la selva cantan los muslos tristes de una muchacha. 




Beatriz Hernanz Angulo

miércoles, 23 de diciembre de 2015

UN CUERPO ES EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE


Las horas no han pasado, todavía,
y está mañana lejos igual a un arrecife
que apenas distingo. 


                          Tú no sientes
cómo el tiempo se adensa en esta habitación
con la luz encendida, como está fuera el frío
lamiendo los cristales...Qué desprisa,
en mi cama esta noche, animalito,
con la simple nobleza de la necesidad,
mientras que te miraba, te quedaste dormido. 


Así pues, buenas noches. 
                                        Ese país tranquilo
cuyos contornos son los de tu cuerpo
da ganas de morir recordando la vida,
o de seguir despierto
—cansado y excitado— hasta el amanecer. 


A solas con la edad, mientras tú duermes
como quien no ha leído nunca un libro,
pequeño animalito: ser humano
—más franco que en mis brazos—,
por lo desconocido.




Jaime Gil de Biedma

martes, 22 de diciembre de 2015

EL OLIVO

 
En su hábito oscuro, con los brazos abiertos,
como un monje que al cielo le dirige
su plegaria obstinada por la vida del alma,
el olivo difunto permanece de pie
mientras la tarde dobla sus rodillas.


Enhebrado en la luz que se adelgaza,
su severo perfil
cose el cielo a la tierra,
vertebra el espinazo de la tarde.


Y un saber de lo nuestro
en su reserva humilde sospechamos.


Encallecida mano codiciosa
cuyos dedos se tuercen arrancándole al aire
un pellizco de vuelo,
algo extraño nos hurta el viejo olivo:
un secreto inminente, temperatura extrema
de un decirse que clama en su lenguaje mudo.


Y el hombre le dirige su pregunta.


Con su carga de hormigas y de soles,
con el misterio a cuestas
que buscamos cifrar en su oficio sencillo,
este tronco orgulloso es sólo eso:
sugestión arraigada de las cosas
que quedarán aquí cuando partamos,
contundente respuesta
que a la luz de la luna nos aturde el oído
con su seco zarpazo de silencio.





Vicente Gallego

lunes, 21 de diciembre de 2015

SIN RETORNO


Desde este universo quebrado
que a la pesadez de mi párpado
otorgó el transcurrir del tiempo,
preveo el final de mi existencia. 


Observo en respetuoso silencio
todo lo que fue mi vida pasada
ese deambular, sombras pardas,
interminable carrusel grotesco
girante a lomos de las horas,
montando en minutos efímeros
y galopando sobre los segundos. 


Esa vida que ya solo es sueño
perdido en los abismos oscuros
de esta mi soledad perpetua,
y hoy aún admiro ensimismado
los dorados rasgos de mi amada
difuminados entre las brumas. 


¿Qué cantos de sirenas mudas
recorrieron los ocultos rincones
de este mi corazón desnudo
haciéndome vibrar y estremecer
hasta la última de mis fibras?

Fue sueño de amor, fue locura,
quizás una pasión desmedida,
en esencia , fuese lo que fuese,
de esa su naturaleza fenecida
quedó constancia en mi mente
y raíces profundas en el alma. 


Vida, que por vivir,
mueres.

Amor que por amar,
matas. 


Sueño que por soñar,
duermes. 


Horas que herís cual estilete,
minutos idos sin ser sentidos,
segundos que nunca fueron,
devolved, liado en paño negro
bordado en flores de nácar,
hilo de plata y cadena de oro,
el sentimiento latiente y puro
del que fue mi bien adorado. 


Ya emprendí mi largo viaje,
solo con equipaje de alma,
tan solo ida, no hay retorno. 


No estoy en sitio visible,
en ninguna parte imaginable,
navego sin rumbo en la nada,
la brújula se torno enemiga
igual que antes hizo el tiempo,
giro entre la rosa de los vientos
como una mariposa herida,
y por esto que premio espero
de yacer bajo la lápida fría. 



Juan Luis Alba

domingo, 20 de diciembre de 2015

AZUCENAS EN CAMISA



Venid a oír de rosas y azucenas
    la alborotada esbelta risa
Venid a ver las rosas sin cadenas
    las azucenas en camisa

Venid las amazonas del instinto
    los caballeros sin espuelas
aquí al jardín injerto en laberinto
    de girasoles y de bielas

Una música en níquel sustentada
    cabellos curvos peina urgente
y hay sólo una mejilla acelerada
    y una oropéndola que miente

Agria sazón la del febril minuto
    todo picado de favores
cuando al jazmín le recomienda el luto
    un ruiseñor de ruiseñores

Cuando el que vuelve de silbar a solas
    el vals de «Ya no más Me muero»
comienza a perseguir por las corolas
    la certidumbre del sombrero

No amigos míos Vuelva la armonía
    y el bienestar de los claveles
Mi corazón amigos fue algún día
    tierno galope de corceles

Quiero vivir La vida es nuevo estilo
    grifo de amor grifo de llanto
Girafa del vivir Tu cuello en vilo
    yo te estimulo y te levanto

Pasad jinetes leves de la aurora
    hacia un oeste de violetas
Lejos de mí la trompa engañadora
    y al ralantí vuestras corvetas

Toman las nubes a extremar sus bordes
    más cada día decisivos
Y a su contacto puéblense de acordes
    los dulces nervios electivos

Rozan mis manos dádivas agudas
    lunas calientes y dichosas
Sabed que desde hoy andan desnudas
    las azucenas y las rosas




Gerardo Diego

sábado, 19 de diciembre de 2015

EL MAL

 
Capaz de cambiar el pensamiento,
el ideal de amar, todo se va
y abandonamos al viento
razones de la vida. 


Mientras que el mal se apodera
somos incapaces de un NO,
y los más fuertes muestran ventaja
los más débiles sufren en silencio. 


El mal deja ganar al odio,
en el alma se adueña el rencor
telarañas que tejen sin sentimiento
el poder y la guerra en uno. 




Martha  Hernandez

viernes, 18 de diciembre de 2015

PRELUDIO

 
También el alma tiene lejanías;
hay en la gradación de lo pasado
una línea en que penas y alegrías
tocan en el confín de lo soñado:
también el alma tiene lejanías.


En esos horizontes de olvido
la sujeción de la memoria pierdo
y no sé dónde empieza lo fingido
y acaba lo real de mi recuerdo
en esos horizontes del olvido.


La azul diafanidad de la distancia
en el cuadro los términos reparte;
aquí mi juventud, allá mi infancia
y entre las dos, la pátina del arte...
La azul diafanidad de la distancia.


Ese tono del tiempo, que completa
lo que en el lienzo deja la pintura,
hace rugoso el cutis de asceta,
y a la tez de la virgen da frescura
ese tono del tiempo que completa.


Pulimento y matiz del mármol terso
es en la vieja estatua, y melodía
en la cadencia rítmica del verso
d
También el alma tiene lejanías;
hay en la gradación de lo pasado
una línea en que penas y alegrías
tocan en el confín de lo soñado:
también el alma tiene lejanías.

En esos horizontes de olvido
la sujeción de la memoria pierdo
y no sé dónde empieza lo fingido
y acaba lo real de mi recuerdo
en esos horizontes del olvido.

La azul diafanidad de la distancia
en el cuadro los términos reparte;
aquí mi juventud, allá mi infancia
y entre las dos, la pátina del arte...
La azul diafanidad de la distancia.

Ese tono del tiempo, que completa
lo que en el lienzo deja la pintura,
hace rugoso el cutis de asceta,
y a la tez de la virgen da frescura
ese tono del tiempo que completa.

Pulimento y matiz del mármol terso
es en la vieja estatua, y melodía
en la cadencia rítmica del verso
donde adquiere la antigua poesía
pulimento y matiz del mármol terso.

Color de las borrosas lontananzas
es del alma en los vagos horizontes,
donde envuelve recuerdos y esperanzas
en el azul de los lejanos montes
color de las borrosas lontananzas.onde adquiere la antigua poesía
pulimento y matiz del mármol terso.


Color de las borrosas lontananzas
es del alma en los vagos horizontes,
donde envuelve recuerdos y esperanzas
en el azul de los lejanos montes
color de las borrosas lontananzas.




Francisco A. de Icaza

jueves, 17 de diciembre de 2015

ALDEA ANDALUZA

 
De toda tu belleza en mí solo perdura,
entre el deslumbramiento de la intensa blancura
de la cal luminosa que tus muros enjarra,
la queja de una copla que los aires desgarra,


y en el calcinamiento de la estéril llanura,
aquel rincón de paz, oasis de frescura,
perdido en la planicie donde el sol achicharra
y su crótalos roncos repica la cigarra.


Y allí, visto de paso, bajo el verde cancel
de las tupidas hojas que forman el dosel
que lo estona y ajusta el marco del dintel,


aquel rostro moreno del mirador aquel,
con los ojos de pena y los labios de miel,
y toda Andalucía reconcentrada en él.




Francisco A: de Icaza

miércoles, 16 de diciembre de 2015

DEJAME DECIRTE


Sí, déjame decirte que eres
más que una voz, que un rostro,
que una orilla de sueño,
que un murmullo de estrellas,
que un prado de trigo fértil,
déjame decirte amor callado y sereno,
que eres en este instante que te nombro,
la única forma de mirar la vida.

Déjame decirte que eres sí, la vida
que de repente tiene parecido
a tus ojos sin historia cuando el día mueve
lentamente los párpados perezosos,
a los brazos tristes y a las manos que parecen arados
que van sembrando angustias en la tierra del recuerdo.

Déjame decirte que junto a tu voz callada,
se ha desbordado el río del silencio,
en el borde mismo de las horas
que al girar el tiempo en el momento justo
que borra las siluetas de la tarde,
se convierten los luceros en pasajeros
dormidos de la noche eterna.

Déjame decirte, amor sin nombre escrito,
que el mundo comienza a ser un dibujo,
detrás de tu recuerdo. 




Migdalia B. Mansilla.R

martes, 15 de diciembre de 2015

DE CUERPO PRESENTE

 
Yo no estaré presente. La ilusoria
marea irrumpirá letal y fría,
en olas conmovidas todavía,
Anegada de ceniza la memoria.


Fuego abatido, cólera desierta,
la urna en sábanas al fin vencida
olvidará su resplandor: La vida
ayer a su cuidado amante muerta.


Indiferente imagen, su apariencia
no será abismo sino roca o viento
de soledad, sosiego y permanencia;


Cuerpo no más, vacío de pecado,
inmutable al pavor del pensamiento:
sólo estará en sí mismo acostumbrado.




Ali Chumacero

lunes, 14 de diciembre de 2015

A TU VOZ

 
Erígese tu voz en mis sentidos
tornándose en mi cuerpo sueño helado,
y me miro entre espejos congelado,
y mis labios en sombra doloridos.


Cuando hablo, mi dolor a ti se vierte,
cálida flor de ceniciento aroma,
y tu voz a mis labios ya no asoma
sino en duro temor de viva muerte.


Porque tu sueño en mí su voz levanta,
y enemigo de luz y de sonido
destroza la palabra en mi garganta;


así al fin en tinieblas alojado,
ciego de ti, tal un árbol vencido
flota mi cuerpo entre tu voz ahogado.




Ali Chumacero

domingo, 13 de diciembre de 2015

A LOS OJOS DE UNA ADOLESCENTE



Semejan lumbreras que encienden tu mente
solazando airosos los ocios del alma.


Son tus claros ojos vitrinas que muestran
las mansas marismas de una mar en calma.


  Son dos bellos faros que alumbran tu cuerpo,
oteando a un mundo que su luz reclama,
esparciendo amor bajo el haz de párpados,
que rechazan sólo las ásperas llamas.


  Y sus puras luces al mal lo deslucen,
y las grises nieblas con su luz se aclaran,
deslumbrando al sol tus pupilas limpias,
y ante tu presencia se encienden mis ansias. 




Francisco Croche Acuña

sábado, 12 de diciembre de 2015

BOSQUE DE MUSICA



Mi ser fluye en tu música,
bosque dormido en el tiempo,
rendido a la nostalgia de los lagos del cielo. 


¿cómo olvidar que soy oculta melodía
y tu adusta penumbra voz de los misterios?
He interrogado los aires que besan la sombra,
he oído en el silencio tristes fuentes perdidas,
y todo eleva mis sueños a músicas celestes. 


Voy con las primaveras que te visitan de noche,
que dan vida a las flores en tus sombras azules
y me revelan el vago sufrir de tus secretos. 


Tu sopor de luciérnagas es lenta astronomía
que gira en mi susurro de follaje en el viento
y alas da a los suspiros de las almas que escondes. 


¿Murió aquí el cazador, al pie de las orquídeas,
el cazador nostálgico por tu magia embriagado? 


Oh, bosque: tú que sabes vivir de soledades
¿adonde va en la noche el hondo suspirar?




Vicente Gervasi

viernes, 11 de diciembre de 2015

HOJAS SECAS


¡En vano fue buscar otros amores!
¡En vano fue correr tras los placeres,
que es el placer un áspid entre flores,
y son copos de nieve las mujeres!


Entre mi alma y las sombras del olvido
existe el valladar de su memoria:
que nunca olvida el pájaro su nido
ni los esclavos del amor su historia.


Con otras ilusiones engañarme
quise, y entre perfumes adormirme.
¡Y vino el desengaño a despertarme,
y vino su memoria para herirme!


¡Ay, mi pobre alma, cuál te destrozaron
y con cuánta inclemencia te vendieron!
Tú quisiste amar ¡y te mataron!
Tú quisiste ser buena ¡y te perdieron!


¡Tanto amor, y después olvido tanto!
¡Tanta esperanza convertida en humo!
Con razón en el fuego de mi llanto
como nieve a la lumbre me consumo.


¡Cómo olvidarla, si es la vida mía!
¡Cómo olvidarla, si por ella muero!
¡Si es mi existencia lúgubre agonía,
y con todo mi espíritu la quiero!


En holocausto dila mi existencia,
la di un amor purísimo y eterno,
y ella en cambio, manchando mi conciencia,
en pago del edén, diome el infierno.


¡Y mientras más me olvida, más la adoro!
¡Y mientras más me hiere, más la miro!
¡Y allá dentro del alma siempre lloro,
y allá dentro del alma siempre expiro!


El eterno llorar: tal es mi suerte;
nací para sufrir y para amarla.
¡Sólo el hacha cortante de la muerte
podrá de mis recuerdos arrancarla!




Manuel Gutierrez Najera

jueves, 10 de diciembre de 2015

ESTOY CANSADO

 
Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro. 


Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas. 


Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado.




Luis Cernuda

miércoles, 9 de diciembre de 2015

AREA SONANTE


Área sonante, ovario
de la noche carnal; abrevadero
insistente y monótono en la arena
del oído terrestre.


Y tocar, hacia dentro, el oleaje
como aquel remotísimo, asilado
en lo vacío de las conchas. Urna,
seda contigua que despliega
en hileras cayendo, una por una,
golpes de espuma deslazada.


Concha de labios húmedos, saliva
en los labios inmensos.


Y yo mismo,
¿qué escalofrío soy, qué gobernado,
—como presa de un águila— deleite?
Y tú desnuda, la que viene,
la desnuda en los bordes de su boca.


Por lo demás, hay cosas
que se comprenden fácilmente:
los relámpagos duros del galope,
los lechos consagrados, la ablandada
mano de las entrañas a rebato,
y un sabor permanente de estar vivos.


Ahora y en lo próximo, corales
tras la puerta sombría; lengua súbita
abre y señala claustros al incesto
de la boca y la oreja, complicadas
en el secreto. Paso de cantiles,
garganta de campana en que te escucho,
latiendo, hacerte y deshacerte.


Y es el vino violeta de tu sangre,
y es tu extensión de leche, y tu sin término
río desenredándose que vuelve
en mí sobre sí mismo, desatando,
regresado de sonoras honduras,
de inconsumibles fondos admitido.


Hora ritual de los cuerpos atentos;
ceremonial donde salvado,
como el hueso en la fruta, me reúno;
como el que no ha nacido,
como en agua materna, respirando
sonido respirado, en el deleite
de oírte sumergido. Está sonando
tu corazón. Ahora está sonando.


Ahora y en lo oscuro. Y llovedizas
plumas innumerables se desgarran,
y sal y tinta, construidas
de muy adentro, en olas enrojecen.


Y la unión era lícita, sellada
con las arras solemnes del naufragio.




Ruben Bonifaz Nuño

martes, 8 de diciembre de 2015

SOMBRA SENTIMENTAL

 
¿Dónde están esos trenes que pasaron
llevando tanta vida en sus vagones,
tanta sangre veloz
de jóvenes nocturnos
que huyendo del suburbio
bajaban perfumados
los fines de semana a la ciudad
en busca de otro amor?
¿Qué silencio escogió
el ruido de sus cuerpos
que vestidos de fiesta
murieron un domingo
cuando de madrugada
volvían a su casa?

Mejor hubiera sido haber perdido el tren. 



Hilario Barrero

lunes, 7 de diciembre de 2015

LA SOMBRA

 
De algún modo soy tu cuerpo,
Me designo en él, me quema
En la mentira útil como un remo,
En la desgracia y la amorosa lucha
Abriendo Los huecos de su máscara.


Pero no me lo permitas,
No me dejes ser sólo tu cuerpo.
De algún modo soy tu cuerpo,
Cuando la rica, inexplicable sangre,
Transcurre en medio de representaciones.


Y lo seré hasta que cenizas
Acaricien tu prestada, última parcela.
Pero no me lo permitas,
No me dejes ser sólo tu cuerpo.


De algún modo soy tu cuerpo,
La opresión que difunde me sostiene,
Y no en otro descienden las palabras,
Urde la disculpa el vejado sermón
Por nuestras pasadas facciones.


Pero no me lo permitas,
No me dejes ser sólo tu cuerpo.


De algún modo soy tu cuerpo
Y si en atención a su dañina mengua
Me cuido bien de mirarlo como esencia,
¿Con qué prodigio, incisivo milagro,
Percibiré tu pasión cuando lo excluya?
Pero no me lo permitas,
No me dejes ser sólo tu cuerpo.



Alberto Girri

domingo, 6 de diciembre de 2015

AMIGAS

 
Tras meses de ausencias,
de silencios de amigas.


He podido deleitarme
con tu felicidad fortuíta y tranquila
y tu ilusión de esposa enamorada.


Se perdió la fatiga antigua de tu voz
y hoy la firmeza preside tu discurso.


Yo, con mis oidos plenos, abiertos,
escucho como manejas el blanco y el negro,
cual malabarista,
mientras apenas distingo
una paleta emborronada de grises,
de azules manchados,
de rosas de cuarzo,
algunos lunes en la biblioteca.


Me has rebelado el conjuro:
sin apenas convocar a la paciencia,
elaborar una lista
 de cualidades selectas,
finamente escogidas entre las ya especies protegidas,
—¡ese pragmatismo tuyo!—
y Diana alcanzará para ti todo lo que ahora disfrutas.


En el pozo claro de mi alma,
quedan tardes de dibujos,
aquellas tertulias de recetas infalibles
para vencer al tedio,
para alcanzar el amor sin polillas.


 Hoy te ha mirado la fortuna,
espero ofrezcas tu hombro helado
a los fantasmas del miedo,
y de las pérdidas,
y mires de frente a tu suerte,
pues tampoco mereciste perder
lo que perdiste. 




Marta Alberca

sábado, 5 de diciembre de 2015

MADRIGAL CON UN TREBOL

 
Corté en tu sangre un trébol de cuatro hojas
y desleí un lucero en tus cabellos.
Por ti dejé mi reino tenebroso.


Por ti me fui a la guerra y con tu cifra,
y una ráfaga azul sobre la frente
entrando en el futuro como el viento


a conquistar la luz y una sortija.
(El día como un leopardo en una red
de flores y relámpagos me vio).


Por ti me fui a libertar el agua
para hacer en la alcoba un surtidor
y fundar en tu pecho una campana.


Por ti me fui cantando y suspirando
a cortar una rama
del mirto amanecido en la ventana.


Mi corazón te sigue como un león,
como un perro o el cielo, un río. el sol...
como camina, absorta, la esperanza.



Eduardo Carranza

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL OLVIDADO

 
Ahora tengo sed y mi amante es el agua.

Vengo de lo lejano, de unos ojos oscuros.


Ahora soy del hondo reino de los dormidos;
allí me reconozco, me encuentro con mi alma.

La noche a picotazos roe mi corazón,
y me bebe la sangre el sol de los dormidos;
ando muerto de sed y toco una campana
para llamar el agua delgada que me ama.

Yo soy el olvidado. Quiero un ramo de agua;
quiero una fresca orilla de arena enternecida,
y esperar una flor, de nombre margarita,
para callar con ella apoyada en el pecho.

Nadie podrá quitarme un beso, una mirada.


Ni aún la muerte podrá borrar este perfume.


Voy cubierto de sueños, y esta fosforescencia
que veis es el recuerdo del mar de los dormidos.





Eduardo Carranza

jueves, 3 de diciembre de 2015

AREA SONANTE


Área sonante, ovario
de la noche carnal; abrevadero
insistente y monótono en la arena
del oído terrestre.


Y tocar, hacia dentro, el oleaje
como aquel remotísimo, asilado
en lo vacío de las conchas. Urna,
seda contigua que despliega
en hileras cayendo, una por una,
golpes de espuma deslazada.


Concha de labios húmedos, saliva
en los labios inmensos.


Y yo mismo,

¿qué escalofrío soy, qué gobernado,
—como presa de un águila— deleite?
Y tú desnuda, la que viene,
la desnuda en los bordes de su boca.


Por lo demás, hay cosas
que se comprenden fácilmente:
los relámpagos duros del galope,
los lechos consagrados, la ablandada
mano de las entrañas a rebato,
y un sabor permanente de estar vivos.


Ahora y en lo próximo, corales
tras la puerta sombría; lengua súbita
abre y señala claustros al incesto
de la boca y la oreja, complicadas
en el secreto. Paso de cantiles,
garganta de campana en que te escucho,
latiendo, hacerte y deshacerte.


Y es el vino violeta de tu sangre,
y es tu extensión de leche, y tu sin término
río desenredándose que vuelve
en mí sobre sí mismo, desatando,
regresado de sonoras honduras,
de inconsumibles fondos admitido.


Hora ritual de los cuerpos atentos;
ceremonial donde salvado,
como el hueso en la fruta, me reúno;
como el que no ha nacido,
como en agua materna, respirando
sonido respirado, en el deleite
de oírte sumergido. Está sonando
tu corazón. Ahora está sonando.


Ahora y en lo oscuro. Y llovedizas
plumas innumerables se desgarran,
y sal y tinta, construidas
de muy adentro, en olas enrojecen.


Y la unión era lícita, sellada
con las arras solemnes del naufragio.




Ruben Bonifaz Nuño

miércoles, 2 de diciembre de 2015

LA REVELACION INTERNA

 
¿Adónde te hallaré, Ser Infinito?
¿En la más alta esfera? ¿En el profundo
abismo de la mar? ¿Llenas el mundo
o en especial un cielo favorito?

«¿Quieres saber, mortal, en dónde habito?»,
dice una voz interna. «Aunque difundo
mi ser y en vida el universo inundo,
mi sagrario es un pecho sin delito. 


»Cesa, mortal, de fatigarte en vano
tras rumores de error y de impostura,
ni pongas tu virtud en rito externo;

»no abuses de los dones de mi mano,
no esperes cielo para un alma impura
ni para el pensar libre fuego eterno».




Jose Maria Blanco-White

martes, 1 de diciembre de 2015

AL VINO

 
En el bronce de Homero resplandece tu nombre,
negro vino que alegras el corazón del hombre.


Siglos de siglos hace que vas de mano en mano
desde el ritón del griego al cuerno del germano.


En la aurora ya estabas. A las generaciones
les diste en el camino tu fuego y tus leones.


Junto a aquel otro río de noches y de días
corre el tuyo que aclaman amigos y alegrías,


vino que como un Éufrates patriarcal y profundo
vas fluyendo a lo largo de la historia del mundo.


En tu cristal que vive nuestros ojos han visto
una roja metáfora de la sangre de Cristo.


En las arrebatadas estrofas del sufí
eres la cimitarra, la rosa y el rubí.


Que otros en tu Leteo beban un triste olvido;
yo busco en ti las fiestas del fervor compartido.


Sésamo con el cual antiguas noches abro
y en la dura tiniebla, dádiva y candelabro.


Vino del mutuo amor o la roja pelea,
alguna vez te llamaré. Que así sea.




Jorge Luis Borges