sábado, 31 de diciembre de 2016

ESTOY CANSADO

 
Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro. 


Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas. 


Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado.





Luis Cernuda

viernes, 30 de diciembre de 2016

UNA PAREJA PERDIDA

 
Iban los dos vestidos con descaro
—minifalda, melenas—
cogidos de la mano,
tan jóvenes que casi daban miedo,
tan absortos en un cero
que, aunque no se veían, les unía absolutos
algo fieramente puro.
Iban a cualquier parte cogidos de la mano. 


Se amaban sin tristeza,
ni alegría, ni nada.
Y a veces se miraban, pero no se veían.


Y luego se sentaban en un banco cualquiera.
Pero no se veían. 


Ella era muy bonita; parecía aturdida;
él, feroz y esmirriado.
No hablaban. No tenían ya nada que decirse.
Ya no se deseaban. 


Pero seguían juntos, cogidos de la mano,
frente a algo que espantaba.

Mientras el transistor seguía sonando.



Gabriel Celaya

jueves, 29 de diciembre de 2016

A UNA ARTISTA

 
Nunca más bella iluminó la aurora
de los montes el ápice eminente
ni el aura suspiró más blandamente,
ni más rica esmaltó los campos Flora.

Cuanta riqueza y galas atesora,
hoy la Naturaleza hace patente,
tributando homenaje reverente
a la deidad que el corazón adora.


¿Quién no escucha la célica armonía
que con alegre estrépito resuena
del abrasador sur al frío norte?


¡Oh Juana! Gritan todos a porfía;
jamás la Parca triste, de ira llena,
de tu preciosa vida el hilo corte.




Andres Bello

miércoles, 28 de diciembre de 2016

AMANECER DE OTOÑO


Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros. Zarzas, malezas,jarales.

 
          Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río. 


Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor:
a la espalda la escopeta,
entre sus galgos agudos, caminando un cazador.




Antonio Machado

martes, 27 de diciembre de 2016

ACASO

 
Como atento no más a mi quimera
no reparaba en torno mío, un día
me sorprendió la fértil primavera
que en todo el ancho campo sonreía.

 
    Brotaban verdes hojas
de las hinchadas yemas del ramaje,
y flores amarillas, blancas, rojas,
alegraban la mancha del paisaje.


    Y era una lluvia de saetas de oro,
el sol sobre las frondas juveniles;
del amplio río en el caudal sonoro
se miraban los álamos gentiles.


    Tras de tanto camino es la primera
vez que miro brotar la primavera,
dije, y después, declamatoriamente:

    —¡Cuán tarde ya para la dicha mía!— 

Y luego, al caminar, como quien siente
alas de otra ilusión: —Y todavía
¡yo alcanzaré mi juventud un día!




Antonio Machado

lunes, 26 de diciembre de 2016

TU CUERPO

 
Tus pechos fueron los volcanes,
de picos convexos como guindillas quemadas,
donde mis manos araron surcos profundos
de palpitante lava candente.


Tus pechos fueron el lienzo en relieve,
de mi lengua indecente,
que como brocha dentada
de hilos mojados,
pintaba tus senos
con miel transparente.


Tu vientre fue el valle trepidante y fértil,
donde mi boca cadente pastaba silente.


Fue el río ancho de bajada hacia el mar,
cargado de sangre y ganas de amar.


Tus caderas fueron mi silla,
de montura holgada,
porcelana blanca
y asa ovalada.


Tus piernas abiertas de par en par,
la puerta de entrada a tu alma invernal.


Eran hiedras salvajes que trepaban a mi espalda,
en las noches obscuras y de súplica demencial.


Tu cuerpo  fue mi tierra, mi hogar;  mi campo,
de espinas, de flores, de raíces profundas.


En el que enterré mis ansias ardientes y mi pasión otoñal.




Mario Barrundia Sanchez

sábado, 24 de diciembre de 2016

NOSTALGIE DE LA BOUE


Nuevas disposiciones de la noche,
sórdidos ejercicios  al dictado, lecciones del deseo
que yo aprendí, pirata,
oh joven pirata de los ojos azules.

En calles resonantes la oscuridad tenía
todavía la misma espesura total
que recuerdo en mi infancia. 


Y dramáticas sombras, revestidas
con el prestigio de la prostitución,
a mi lado venían de un infierno
grasiento y sofocante como un cuarto de máquinas. 


¡Largas últimas horas,
en mundos amueblados
con deslustrada loza sanitaria
y cortinas manchadas de permanganato!
Como un operario que pule una pieza,
como un afilador,
fornicar poco a poco mordiéndome los labios. 


Y sentirse morir por cada pelo
de gusto, y hacer daño. 


La luz amarillenta, la escalera
estremecida toda de susurros, mis pasos,
eran aún una prolongación
que me exaltaba,
lo mismo que el olor en las manos
—o que al salir el frío de la madrugada, intenso
como el recuerdo de una sensación.



 Jaime Gil de Biedma

viernes, 23 de diciembre de 2016

A LA ROSA


Pura, encendida rosa,
Émula de la llama
Que sale con el día,
¿Cómo naces tan llena de alegría
Si sabes que la edad que te da el cielo
Es apenas un breve y veloz vuelo?
Y no valdrán las puntas de tu rama
Ni tu púrpura hermosa
A detener un punto
La ejecución del hado presurosa.
El mismo cerco alado,
Que estoy viendo riente,
Ya temo amortiguado,
Presto despojo de la llama ardiente.
Para las hojas de tu crespo seno
Te dio Amor de sus alas blandas plumas,
Y oro de su cabello dio a tu frente.
¡Oh fiel imagen suya peregrina!
Bañote en su color sangre divina
De la deidad que dieron las espumas;
Y esto, purpúrea flor, y esto ¿no pudo
Hacer menos violento el rayo agudo?
Róbate en una hora,
Róbate licencioso su ardimiento
El color y el aliento;
Tiendes aun no las alas abrasadas,
Y ya vuelan al suelo desmayadas.
Tan cerca, tan unida
Está al morir tu vida,
Que dudo si en sus lágrimas la aurora
Mustia tu nacimiento o muerte llora.




 Francisco de Rioja

jueves, 22 de diciembre de 2016

CAPITAN DE MIS SUEÑOS

 
Capitán de mi barco sueño palabras
Como gemas brillantes llenas de luz
Y cuando la luna llovizna su plata
Rimo mis versos que la noche subasta
Soltando pájaros que vuelan en cruz.


Arriero de penas azules nostalgias
En horas troveras de mansa inquietud
Mis manos traviesas que acortan distancias
Bajan estrellas cuando el Arte dispara
Con chispa de luces su claro arcabuz.


Hondero de rimas viajero entusiasta
Labro en estatuillas el negro abenuz
Como un  mensajero de nuevas proclamas
Voy por las puertas tocando las aldabas
Y en la noche crecida enciendo un almud.


Oficio de orfebre descubro esmeraldas
Un arcano tengo de gran beatitud
Vuelo mis pájaros en libres bandadas
Abro las esclusas de todas las aguas
Y de la puerta saco el grueso alamud.


Artesano de versos lleno las ánforas
Libro las frutas de toda amaritud
Hago madurar el vino en las tinajas
Y miro como camina las distancias
En el cielo estrellero la Cruz del Sur.


Señor de mí mismo yo levo las anclas
Navegante transido todo acimut
Soy el que espera en la luz de las mañanas
El brazo fuerte del herrero en la fragua
Que saca del hierro verdad y virtud.



Jorge Castañeda

miércoles, 21 de diciembre de 2016

REGRESO INESPERADO

 
Me he despertado en medio de la noche,
y nuevamente te encuentro,
sentada en el borde de mi cama,
viéndome en silencio,
con esa fría mirada que ensayaste,
esa mirada casi sin ojos, ni dirección...


¿Sabes?... no creí que volverías,
pero sin embargo tus pálidos labios,
que practican sin éxito todas las sonrisas ,
me demuestran el porqué de tu regreso...


Mmmm, es lógico, uno se cansa de todo,
incluso de ser un recuerdo...


Sin embargo, esta aparición tuya,
tan repentina, tan silenciosa,
en medio de lo oscuro de la noche,
no me permite comprender del todo
la urgencia de tu presencia...


¿Porqué no hablas?,
¿Es que acaso tienes miedo
que no te responda?...


No temas,
soy el mismo ingenuo soñador de siempre
y hasta podría creerte una vez más,
si quisieras volver a mentirme...


Me lastimaste, es cierto,
sufrí mucho por vos,
pero ahora que volviste, todo está bien,
ahora que estas de nuevo conmigo,
ya hay rencores que nos separen...


Pero...

¿Porqué sigues sin hablarme?,

y... ¿Que sucede con tu cuerpo?...

¿Te estás desvaneciendo?...

Ahora entiendo...

Discúlpame fantasma amigo...

una vez más, te confundí con ella...




Juan Leandro Alzugaray

martes, 20 de diciembre de 2016

UN CHAGALL


Atrás
solemne y quieta
la única sombra

otra vez
el rito del desbande
en un milagro de plumas

concierto de estrellas en el fondo
Atrás
una colección de huellas
en un paisaje selectivo

Una migraña en progreso
en un cuadro de Chagall

Un embrión arañando
el corpus
el útero insomne, cavila
una estadística, un ensayo, un número
una cigüeña muda espera

Un edificio en escombros
un misil erigido en monumento
¡un museo de siluetas!

La extraña siesta
y el despunte del abismo

Una perspectiva
en un ámbito de hojas

Potro, látigo, sudor
el adalid cabalga perezoso
entre desiertos y desiertos

No hay lunas en este lienzo
¡sólo silencios de acuarelas!




 Ali Al Haded

lunes, 19 de diciembre de 2016

LLORO


Aquí tengo tu ausencia
a pesar de la noche,
casi te tengo a ti,
vacía de sombra,
hueca de oscuridad,
recorriendo translúcida
mis tinieblas de olvido.


En esa fría comarca
escucho tu silencio
profundo como herida,
laberinto labrado
en un cielo de música.


Así te tengo clara,
porque nada en el mundo
puede ocupar tu sitio.


Hoy mi tiempo sin ti
cubre tu transparencia
acaricia tu forma
el agudo vacío
de tu silencio. Lloro.




Manuel Altolaguirre

domingo, 18 de diciembre de 2016

MONSTRUOS


Todos los días rezo esta oración
al levantarme:

Oh Dios,
no me atormentes más.
Dime qué significan
estos espantos que me rodean. 


Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan,
igual, igual, que yo les interrogo a ellos.


Que tal vez te preguntan,
lo mismo que yo en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación. 


Bajo la penumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me acechan ojos enemigos,
formas grotescas que me vigilan,
colores hirientes lazos me están tendiendo:
¡son monstruos,
estoy cercado de monstruos!

No me devoran. 

Devoran mi reposo anhelado,
me hacen ser una angustia que se desarrolla a sí misma,
me hacen hombre,
monstruo entre monstruos. 


No, ninguno tan horrible
como este Dámaso frenético,
como este amarillo ciempiés que hacia ti clama con todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente;
no, ninguno tan monstruoso
como esa alimaña que brama hacia ti,
como esa desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te dice:
«Oh Dios,
no me atormentes más,
dime qué significan
estos monstruos que me rodean
y este espanto íntimo que hacia ti gime en la noche».





Damaso Alonso

sábado, 17 de diciembre de 2016

HUMANA VOZ

 
Duele la cicatriz de la luz,
duele en el suelo la misma sombra de los dientes,
duele todo,
hasta el zapato triste que se lo llevó el río.


Duelen las plumas del gallo,
de tantos colores
que la frente no sabe qué postura tomar
ante el rojo cruel del poniente.


Duele el alma amarilla o una avellana lenta,
la que rodó mejilla abajo cuando estábamos dentro del agua
y las lágrimas no se sentían más que al tacto.


Duele la avispa fraudulenta
que a veces bajo la tetilla izquierda
imita un corazón o un latido,
amarilla como el azufre no tocado
o las manos del muerto a quien queríamos.


Duele la habitación como la caja del pecho,
donde las palomas blancas como sangre
pasan bajo la piel sin pararse en los labios
a hundirse en las entrañas con sus alas cerradas.


Duele el día, la noche,
duele el viento gemido,
duele la ira o espada seca,
aquello que se besa cuando es de noche.


Tristeza. Duele el candor, la ciencia,
el hierro, la cintura,
los límites y esos brazos abiertos, horizonte
como corona contra las sienes.


Duele el dolor. Te amo.
Duele, duele. Te amo.
Duele la tierra o uña,
espejo en que estas letras se reflejan.




Vicente Aleixandre

viernes, 16 de diciembre de 2016

EL MAR LIGERO



El mar castiga el clamor de las botas en seco
que pasan sin miedo de pisar a los rostros,
a aquellos que besándose sobre la arena lisa
toman formas de conchas de dos en dos cerradas.


El mar bate sólo como un espejo,
como una ilusión de aire,
ese cristal vertical donde la sequedad del desierto
finge un agua o un rumor de espadas persiguiéndose.


El mar, encerrado en un dado,
desencadena su furia o gota prisionera,
corazón cuyos bordes inundarían al mundo
y sólo pueden contraerse con su sonrisa o límite.


El mar palpita como el vilano,
como esa facilidad de volar a los cielos,
aérea ligereza de lo que a nada sustenta,
de lo que sólo es suspiro de un pecho juvenil.


El mar o pluma enamorada,
o pluma libertada,
o descuido gracioso,
el mar o pie fugaz
que cancela el abismo huyendo con un cuerpo ligero.


El mar o palmas frescas,
las que con gusto se ceden en manos de las vírgenes,
las que reposan en los pechos olvidadas del hondo,
deliciosa superficie que un viento blando riza.


El mar acaso o ya el cabello,
el adorno,
el airón último,
la flor que cabecea en una cinta azulada,
de la que, si se desprende, volará como polen.




Vicente Aleyxandre

jueves, 15 de diciembre de 2016

CON TU RETRATO

 
Yo no sé si mis ojos o mis manos
Encendieron la vida en tu retrato;
Nubes humanas, rayos sobrehumanos,
Todo tu Yo de emperador innato


Amanece a mis ojos, en mis manos!
Por eso, toda en llamas, yo desato
Cabellos y alma para tu retrato,
Y me abro en flor!... Entonces, soberanos


De la sombra y la luz, tus ojos graves
Dicen grandezas que yo sé y tú sabes…
Y te dejo morir… Queda en mis manos


Una gran mancha lívida y sombría…
Y renaces en mi melancolía
Formado de astros fríos y lejanos!




Delmira Agustine

miércoles, 14 de diciembre de 2016

A MI CIUDAD NATIVA

 
Noble rincón de mis abuelos: nada
como evocar, cruzando callejuelas,
los tiempos de la cruz y de la espada,
del ahumado candil y las pajuelas...


Pues ya pasó, ciudad amurallada,
tu edad de folletín... Las carabelas
se fueron para siempre de tu rada...
Ya no viene el aceite en botijuelas!


Fuiste heróica en los años coloniales,
cuando tus hijos, águilas caudales,
no eran una caterva de vencejos.


Mas hoy, plena de rancio desaliño,
bien puedes inspirar ese cariño
que uno le tiene a sus zapatos viejos...





Luis Carlos Lopez

martes, 13 de diciembre de 2016

ROMPER UN AMOR

 
Pasada la oscura noche de las dudas
en las que el pensamiento no descansa
tratando de encontrar de ellas, alguna
de las que pudieron ser las causas
no sé si estoy preparado para andanzas
o para seguir llorándole a la luna


Me encuentro otra vez arrinconado
Presagio que la puerta siga abierta
y al alcanzarla pueda pronto salir airado
del triste escarnio de la inconciencia


Me he visto viviendo del pasado su lujuria
asfixiando todas aquellas penas ocultas
Así, luego va el hombre de una vez enfilando
temeroso y en ruta a su nueva batalla


¿Què pasó de todas la palabras dichas?
¿Qué del los abrazos tan expresivos?
¿Qué de los besos que nos dimos?
Y de todo aquello que me guardo
Son demasiadas preguntas en hilo
como excesivas las respuesta sin camino


Manejarse con el sueño de la gaviota
que pretende vivir en primavera
soñar con la culpa no propia, sí ajena
para sentir el alivio a los quejidos
son en parte cosas que para el olvido
uno trabaja y a la ilusión la hace compañera


El día aclara todos los sentidos
luego viene el sol y con todo su brillo
no permite que las nubes oscurezcan
a la plácida y solitaria presencia,
en la que un hombre habla consigo,
para descubrir las trabas del camino
para erradicar las bardas del olvido
y entrar con fresca brisa al paraíso
de una nueva visión mañanera


De nuevo surgen tremendas dudas
¿Qué sentirá la no mencionada compañera?
Lamento desde lo más profundo de mí ser


La herida que causó la despedida
Quisiera mas no puedo llorar en contra mía
ni hacerlo en su nombre con orgullo
que Dios la bendiga pido al cielo
aprendí lo que ella mucho de lo que tengo:
amansar mi furia, abrir mi silencio
soportar la crítica aunque sea dura
para poder por momentos ir creciendo




 Samuel Akinin Levy

lunes, 12 de diciembre de 2016

NOCHE DE PRESAGIO


El aliento del aura inocente
deambula entre pilares milenarios
de una noche de presagios,
retoza en los jardines
en forma de fragantes lenguas,
suena en los hilos
de algún títere travieso
y empuja el concierto
por los umbrales sordos.


En la sinfonía de los tiempos
con la bravura de la cadencia final
él viene hacia mí.


Su paso de relámpago embrujado
promete desafiar las hogueras
de todas las ausencias.


Parece un héroe troyano 
en medio de un alud de lunas rotas
ganadas en victorias
de no sé qué camposanto.


Las caricias se atropellan
como vibraciones cromáticas
de un fragor de timbales.
Los besos se descuelgan
como de un olivar
las maduras aceitunas.

Mis moradas encienden
las ascuas enterradas,
estallan las compuertas
tras cascadas de burbujas
y al temblor acompasado
de encandilados tropeles
se cuaja en un latido
el fulmíneo brebaje del amor.

Por una fisura del aire
se evapora el eco
del último suspiro
y el testigo de una lágrima
se asfixia en secreto
en la penumbra de los párpados.

Entonces el raudo, falaz
sabor del sueño
recoge sus trofeos,
huye en la piel
de un pájaro absorto
y me deja la llaga
de un adiós irremediable
sin un puñado de soles,
sin el soplo de una estrella.




Martha Napolitano

domingo, 11 de diciembre de 2016

INDOLENCIA

 
A pesar de mí misma te amo; eres tan vano
como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo: 


«¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo;
no te vendas a nada, ni a un perfil de romano» 


Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano,
de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo
vital fuera colado... Sólo muerto mi arrullo
más dulce te envolviera, buscando boca y mano. 


—¿Salomé rediviva? —Son más pobres mis gestos. 

Ya para cosas trágicas malos tiempos son éstos. 


Yo soy la que incompleta vive siempre su vida. 


Pues no pierde su línea por una fiesta griega
y al acaso indeciso, ondulante, se pliega
con los ojos lejanos y el alma distraída.




Alfonsina Storni

sábado, 10 de diciembre de 2016

TU ROSTRO


Cada uno de mis pasos,
cada gota de mis ojos,
cada pulso de mi dueño,
me acercan a tu rostro.

Habita los lugares
que visito cuando sueño,
permanece en los rincones
invisibles para el tiempo. 


Lo acompañan tu sonrisa,
y tu última mirada,
y tus labios pronunciando
esas dulces palabras. 


Que una vez me regalaste,
y las guardo para siempre,
a mi cofre de ilusiones
ahora pertenecen.


Y si comienzo a olvidarte,
y no recuerdo tu voz,
y el tiempo te busca
donde nunca buscó. 


Y mis pasos no oigo,
y se secan mis ojos,
y este pulso incansable
cesa de pronto. 


Y junto a la llave,
las ilusiones se pierden;
no se esfuma tu rostro,
es mi alma que muere.




Alejandro Laurenza


viernes, 9 de diciembre de 2016

DESCUERPACION

 
He logrado des-armar
todas mis extructuras
he convertido a polvo
mis aprehensiones
haciendo añicos las esperanzas
y convertido a nada los posibles futuros
he dado al vino
la calidad de náucea de amanecer inadvertido
y al agua convertido en sequedad oscura
que espera mi retorno
de arena renovada
he escupitajeado mis probables palabras
convertidas todas , ya en yermedales.


A la realidad he dicho asco
y a la cama mentira
he vomitado, todas las horas en espera
y disecado los recuerdos.


Curvan ahora sus espaldas
los negados oxígenos
que giran en la esquina más cercana
acercándose de colores renovados
como queriendo conquistar a mi nariz
que niega los ojos a sus colores
que de avernos son traslucidos.


Y la mueca dice nada
del desprecio por el que invade
que no permite tumbar al tiempo
pero dice si a mis volúmenes
y digo asco
y soy sonrisa
y digo muerte
y soy vida
y digo adios
y parezco eterno
queriendo vaciar mis ropas
sin poder des-almarme.



 Genaro Albaino

jueves, 8 de diciembre de 2016

DESDE ENTONCES

 
Sin tu presencia, se me ha helado el amor
en las puertas del alma.


Toda mi vida ha sido solamente
el camino más corto para hacerte feliz.


Y tan torpe, y tan pobre, me he dejado escapar
tu sonrisa por entre los balcones abiertos
de mi solitario corazón destrozado.


Ahora sí que sabemos cómo éramos antes.


Ahora sí que comprendo el amor que nos dimos.


Ahora estamos distantes y unidos de la mano
y sólo los cipreses nos disputan los besos.


No te has ido de mi. Has entrado tan hondo
que no puedo abrazar tu cuerpo como antes.


Nada más.
Y ahora sí que comprendo tu celo por amarme.


¡Qué tiempo malgastado amasando futuros!


¡Qué sabor agridulce de recuerdos!
¡Qué noche me amenaza con hundirme las sienes!




Juan Andivia

miércoles, 7 de diciembre de 2016

AMOR INFINITO


Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.


El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.


Llueve. De mí (de este que soy) reniego...


Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.


Llueve. Nada apetece...

No pasa el viento, cielo no hay que sienta.

Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.


Llueve. Nada en mí siente...




Fernando Pessoa

martes, 6 de diciembre de 2016

ELEGIA A ALI PRIMERA


En una rebelión de hojas marchitas
que el viento esparcirá por el camino,
en la misma vereda en la que vino
y que golpe tras golpe la transitas. 


En el mismo solar donde gravitas,
de este lado implacable del destino,
al borde de los ratos junto al vino
donde fueron a dar todas tus cuitas. 


Canoa frente al viento huracanada
buscando enloquecida su corriente,
ráfaga entre tiniebla iluminada

golpeteando el quejido duramente,
quedará tu existencia enarbolada
al pie de los recuerdos dulcemente. 


Hermano Alí, el de la Patria Buena,
hecho de sangre, barricada y pueblo.
Hermano de Jesús, el camarada,
pendiente del juguete aquí en la tierra. 


Sembraste la justicia a mano llena
disparando en la vida tus canciones
con ronca voz y corazón al vuelo...
las flores hoy palidecieron. 


Alí, sabemos que la marcha es lenta
y sigue siendo marcha, camarada,
en cada Nicaragua de la tierra. 


La llovizna y el cielo camaradas,
todos los camaradas de la tierra
sembrarán hasta el fondo la alborada. 


A partir de tu muerte tempranera
entre la rabia y la ternura tuyas
nuestra vida será la camarada
que puño en alto acortará caminos. 


Acortará el camino a la llovizna
para que abone la simiente a tiempo;
acortará el camino a la alborada
para que se abra la mañana en fuego. 


A partir de tu muerte, camarada,
sabemos que hacen falta muchos golpes
para matar la muerte y su carnero. 


A partir de tu muerte, Alí Primera,
le nacerán pestañas a la aurora
para que llegué al corazón del pueblo.




Pablo Mora


lunes, 5 de diciembre de 2016

ANVERSO

 
No veo tu sonrisa entre mis labios
apurar la prolongada espera
en tu abandono de luciérnaga a la noche;
sólo tengo asida entre mis brazos
la inexpresable lucha
de penetrar en el bosque sin fondo de tu sueño
que empieza en la penumbra.


Sólo el afán de arañar las escamas de la tierra
y volcar la savia del origen
en tu canasto de riveras blandas,
para encontrarte a ti,
en el hueco de tus verdes plantaciones
como un todo revuelto entre mis manos.


Sólo mis párpados abiertos
confundidos en el incendio de absorberte
en tu acuario de humo,
bajo la soledad de unos cerebros desyelmados.


No veo tu presencia desdoblada
ahondarme y contenerme,
sólo mi furia de hombre
en las grietas de ti misma
persiguiéndote sin alcanzarte.


Sólo la noche posada en tus cabellos,
la noche raspándonos los ojos,
la noche uniéndonos y separándonos
como división eterna entre los cuerpos.




Homero Aridjis

domingo, 4 de diciembre de 2016

MUJER DE FUEGO


Les contaré que existe una mujer
que me persigue en cientos de llamas.
Me busca segundo por segundo debajo de su cama,
en el jabón que corre por su cuerpo,
detrás de cada puerta o encima de la luna.


Morena, yo soy libre como una ola,
tengo un corazón repartido entre muchas,
mi lengua envuelta en quizás qué ropas,
mi sangre en tantos cabellos ondulados o
verás mis huesos derretidos en esas sábanas ardiendo.


Mujer de fuego, no me persigas con tu amor de miel,
no me sigas, muchacha, un beso no significa
la eternidad del cuerpo entero junto a tu boca;
un beso es un niño rebelde que arde
en el musical latido de mis labios.


No puedo negar que tu pecho atrae a los planetas;
querida, me deslumbran tus ojos de niña y
tu rostro como un espejo lleno de pecado.


El amor corre de boca en boca y
de mano en mano sobre el hombre y la mujer.


Qué vale tanto acoso a las venas de mi corazón!
Ha llegado el momento de desearte buen viaje y
dejarte tan simple como una gota de lágrima,
Adiós amor, no me sigas pues ya ha desaparecido el poeta
en las rojas cenizas de la mujer de fuego.




Santiago Azar

sábado, 3 de diciembre de 2016

DESCABALADA CIENCIA

 
Descabalada ciencia misteriosa
nuestra felicidad:
esta brisa tranquila bajo el sol del espíritu,
breve tregua del alma con los cielos azules
que fomentan acaso el inmortal anhelo
de una alada conciencia más allá de la muerte.


Dulce engaño del cuerpo que ha gozado
su alto vuelo de sal sobre otro cuerpo,
y ligero se siente, y sus alas procuran
espantar un instante su condición orgánica
para soñarse un día
—corrompida la fruta—
sabor agradecido, aroma al menos,
ingrávida memoria de la dicha
que es ahora en la tarde.


Parece hoy suficiente salvación
albergar la esperanza
de una muerte que sea duermevela,
cansancio vespertino en el verano
satisfecho y redondo de haber sido,
contemplativo exilio, amortiguado eco
lejano y cadencioso de nosotros.


Firmamento irisado de los días felices,
quién pudiera salvarte,
como imagen cumplida del trayecto,
en la hueca retina del no ser,
o siquiera preñar el negativo
estricto de la nada que seremos
con el polen de luz de esta alegría.




Vicente Gallego

viernes, 2 de diciembre de 2016

LA PARTIDA



Como un rey de este mundo perdido en las leyendas,
solo, con calculado silencio, señor de la nada
a quien despierta un alcatraz
al amanecer
—entre la sal dormida un ala ardiente, un mensaje
deja caer una pluma caudal
y se hace la luz del otoño.


Pero, antaño, creedme, toda la mar lo sabe.


Estaba escrito sobre las olas tormentosas,
sobre los días de valor
está ya escrito,
con maderos y sombras verdes
—en hexámetros el ímpetu y la perfidia—
con despojos de grandes navíos.
La historia no se ocupa y, sin embargo, aún
falta agregar la arrogante, mortífera obediencia
de la flota, cohorte de aves, bandada
o el espíritu sombrío y de tan alta condición
bramando entre los escollos
entre indicios de peste y malos augurios.



Blanca Andreu

jueves, 1 de diciembre de 2016

LA GUERRA


Una palabra perversa,
de difícil comprensión,
que me trae tanta amargura
y tanta desilusión,
que con solo mencionarla
se me parte el corazón. 


La guerra,
palabra necia y pueril,
que desemboca en el llanto
en la pena y el morir,
¿quién no tiembla al escucharla?,
¿quién se puede resistir
al llanto de tanta gente?,
gente que puede morir,
y esto no es todo lo malo,
lo peor está por venir,
las matanzas de inocentes,
a tus hijos ver morir,
a tus mayores lisiados
intentando resistir,

La guerra,
una palabra incoherente
que no puedo definir,
y al no poder comprenderla
solo me queda decir,
que aquellos que las provocan
y quien la apoye también,
reciban como castigo
el de no poder dormir,
que sueñen todas las noches
viendo a las gentes morir,
a los niños mutilados
y a los ancianos sufrir,
y que el día de su muerte
les vengan a recibir
las almas de aquellas gentes
a los que ayudó a morir,
que solo el que da la vida,
es quien la puede pedir.




El Maestro

miércoles, 30 de noviembre de 2016

HOMBRE DE MAR

 
El mar aprisiona los secretos del marino
en su versión de sal
Y en su pequeña embarcación el hombre cano
Contrasta con la majestuosidad de ese grito

Las olas confluyen cual dádivas del océano
sobre las tablas del velero
y, arteramente, la noche lo cobija
con su manto de perdón

Pero el hombre intuye su soledad
y desde la proa de la nave exhala humo de una pipa
(Ya en su corazón se adivina la tristeza de la luna)

Pronto habrá amanecido
y el horizonte flotará en el recuerdo...

Rubio mar enciende las nostalgias
y Las Nereidas sonríen su deleite,
cuando rugiente sol amonesta los sentidos
y se apagan las distancias...
¡Quedará sólo este amanecer y ningún otro será igual!
¿qué son mil días para un marino
 que en el amor ha naufragado ?

Vistiendo su impecable uniforme azul
con la insignia de capitán
el marino se acuclilla sobre la cubierta
y luego de rezar
toma su navaja y corta sus venas

Y hay un Martín Pescador
que consiguió escapar de los esteros
para hacerse ave de mar
y canta una canción de marineros

«No le pido espumas a las mareas
ni tampoco ondinas a la mar
quiero sólo tu permiso ¡Oh, Señor!
para esparcir mis cenizas...¡cuando muera!»




 Ali Al Haded

martes, 29 de noviembre de 2016

MAREA VIVA


Como la ola pero no como la mar inacabable
como la ola solamente que nace y se derrumba
como la ola que muere de su propio impulso
que se expande rugiente y se estrella espumea destella
hasta abolirse en la ribera o regresar a su origen
como la ola que es un temblor del tiempo
tú y yo sobre la playa
                                frente a las olas
en el tiempo que nos destruye y nos repite. 


Más tarde
                después
                              cuando no estemos
¿verán otros ojo este mismo movimiento
con los ojos de quienes lo contemplamos ahora?
¿podremos asomarnos a aquella mirada?
¿tendrá la nostalgia en otros labios
                                                      sabor a salitre
como ahora la tiene en tus labios?
¿Despedirán las aguas descendentes
este profundo macerado olor sulfuroso
levemente carnal y carnívoro
que evoca despojos de líquenes de algas de mariscos?
si así fuese: ¿los sabrán nuestros polvos
                                                            lo sabrá nuestra muerte?

Desde lo profundo del otoño marino
te invito a subir hacia el día futuro clarísimo
en que alguna pareja enlazada
                                                semejante a la nuestra
al contemplar las olas que rompen destellan espumean se abolen
pensará en la muerte uniforme general
pensará en la suya y en quienes más tarde
podrán perpetuar la mirada con que se aman ahora
la mirada con que también ven moverse las olas
en el tiempo sien duración que las repite y las destruye. 


Acaso sientan ellos entonces vivir su eternidad.
Acaso la sentirán como si fuera el firmamente
acaso empiecen a ascender hacia su nebulosa
como las aguas vivas del mar en tiempos de equinoccio.




Juan Liscano

lunes, 28 de noviembre de 2016

ENSEÑAME


 
Enséñame a cantar en la niebla,
a dibujar en la luz,
a sembrar amor en el olvido.


Enséñame a sentir la vida
allí donde la muerte reina.


Enséñame a dominar
los horizontes del instinto.
Toco una mano. Se desvanece.


Elevo mi voz hacia el silencio,
y late el corazón de los sentidos.


Estoy perdido,
perdido en el día,
perdido en la noche,
buscando un abismo.


                                        Y este dolor
es como un ángel sin alas,
como un espejo vacío,
como una luna sin tiempo.



Luis Llorente Benito

domingo, 27 de noviembre de 2016

¿DONDE ESTAS TU?

 
Cuando miro el cielo azul
Con el sol enfrente nublando
La vista,
Alcanzo a ver un pájaro
Que viene hacia mí,
en vuelo presuroso,
como si quisiera comunicarme
un mensaje.

Se acerca, se acerca,
Pero cuando está llegando
Junto a mí,
Desaparece en el cielo azul
Con el sol enfrente,
Cegando la vista.

Y mi imaginación se dispara
También, en vuelo presuroso,
Te busca, te anhela, te desea,
Te habla, te pregunta, te ama,
Señor, y también te olvida,
Quizás tan pronto como ese pájaro
Revoloteando y desapareciendo.

¿Dónde estás tú?
No llego a verte,
No alcanzo a hablarte
Y sobretodo, no te oigo.
¿Dónde estás tú?
¿Dónde te escondes?

Quizás en esa gruta, en mi vida,
Quizás en mi popularidad,
Quizás en el dolor,
Quizás en la sonrisa dulce
Del sol ardiente.

Pero no, yo sé que no estás ahí.
¿Dónde estás tú?
¿En esa cruz cristiana?
¿En ese cielo estrellado?
¿En el sol del mediodía?
¿En la iglesia más cercana?

No Señor, sé que no estás ahí.
¿Dónde estás tú?
Y tú me respondes,
Sin responder,
En cada humano que tú creaste,
En mi corazón,
A mi lado,
Y si yo lo permito,
Dentro de mí,
A cada momento,
Animando, ayudando,
Soportando mis flaquezas,
Decidiendo cuando me faltan
                              — las fuerzas,
amando, amando, amando
sin fin y con proyecto de futuro.



Maria Dolores Ouro Agromartin

sábado, 26 de noviembre de 2016

ALICIA EN EL PAIS


Una taza de música voy a tomar contigo,
Alicia, no te quemes los labios todavía,
Suelta de tu mirada el hielo que la cubre,
Ven a tomar café y un soplo
Inmaterial de vida en ese alado
Movimiento que en mí ya resucita
La llama de tu nombre. 


Porque existes y tu difunta forma
En la extensión lingüística equivale
A nuestra destrucción, yo te convido
Al efluvio de Proust inaparente
De este café con música. 


El gladiolo de un vals me dice que has llegado,
Que las flores de árticos olvidos
No han podido expulsarte de mi reino
Y que, vaga o disuelta en el azúcar
De esta taza de música tú eres
Alicia, como un pájaro extraviado
Entre los laberintos de mis ojos.




Carlos Rivera Ortiz

viernes, 25 de noviembre de 2016

ROMANCE. LA DESCONFIANZA


Las rosas que, ya marchitas,
de ti con desdén alejas,
la aurora me vio cortarlas,
y hermosas jóvenes eran.


Vivieron. Fue para siempre
su honor y antigua belleza.
¡Ay, todo cual sombra pasa,
y el ser a la nada lleva!


Vendrá el agosto abrasado
ahogando flores y, muertas
sus hijas, a otras regiones
volará la primavera.


En pos, el maduro otoño,
mostrando su faz risueña,
hará que el lánguido estío
bajo sus pámpanos muera.


Mas el aquilón bramando
se arrojará de las sierras,
y, lanzando estéril yelo,
cubrirá de horror la tierra.


Así, la lóbrega noche
sucede a la luz febea,
las risas a los lamentos,
y a los placeres las penas.


Es el universo entero
una inconstancia perpetua:
se muda todo; no hay nada
que firme y estable sea.


Y en medio a tantos ejemplos
que triste mudanza enseñan,
¡ay Filis!, ¿tu pecho solo
tendrá en amarme firmeza?




Nicasio Alvarez de Cienfuegos

jueves, 24 de noviembre de 2016

ROMANCE. EL TUMULO


¿No ves, mi amor, entre el monte
y aquella sonora fuente,
un solitario sepulcro
sombreado de cipreses?


¿Y no ves que en torno vuelan,
desarmados y dolientes,
mil amorcitos, guiados
por el hijo de Citeres?


Pues en paz allí cerradas
descansan ya para siempre
las silenciosas cenizas
de dos que se amaron fieles.


Éramos niños nosotros
cuando Palemón y Asterie
llenaron estas comarcas
de sus cariños ardientes.


No hay olmo que, en su corteza,
pruebas de su amor no muestre;
Palemón, los unos dicen,
los otros claman Asterie.


Sus amorosas canciones
todo zagal las aprende;
no hay valle do no se canten,
ni monte do no resuenen.


Llegó su vejez, y hallolos
en paz, y amándose siempre;
y amáronse, y expiraron;
pero su amor permanece.


¿Te acuerdas, Filis, que un día,
simplecillos e inocentes,
los oímos requebrarse
detrás de aquellos laureles?


¡Cuántas caricias manaban
sus labios! ¡Cuántos placeres!
¡Cuánta eternidad de amores
juraba su pecho ardiente!


Al verlos, ¿te acuerdas, Filis,
oh, tan preciosas niñeces
volaron, que me dijiste,
deshojando unos claveles:


yo quiero amar; en creciendo,
serás Palemón, yo Asterie,
y juraremos, cual ellos,
amarnos hasta la muerte?


Mi Filis, mi bien, ¿qué esperas?
El tiempo de amar es éste;
los días rápidos huyen,
y la juventud no vuelve.


No tardes; ven al sepulcro
donde los pastores duermen
y, a su ejemplo, en él juremos
amarnos eternamente.



Nicasio Alvarez de Cienfuegos

miércoles, 23 de noviembre de 2016

EL MAR SE SALE DE TUS OJOS


El mar se sale de tus ojos,
la tierra quiere abrazarte
duérmete en su cama verde
que ella contigo... duerme
Duerme también la mañana
hacia el final de la noche,
antes de la madrugada
mueren alfileres de luz
acariciándote la cara. 


Caracolas de agua dulce
se miran en tu mirada.
Desierto de nubes bajas
en tus labios cinceladas. 


En los calores de agosto
escondidas entre la parva
transitan los afilados nácares
de la trilla reseca y mansa. 


Polvo que eleva sueños
movidos por horcas blancas.
Saltamontes de alegría
compiten con las cigarras
por ser ellos los primeros
en anidar en tu pelo. 


Siestas del mediodía
ahogadas entre sudores.
Mieses amarillas que duermen
los cantos de golondrina. 


Duerme Castilla
y dormida
porque tú duermes,
te sueña cercana y dulce
con olores de trigo verde. 


A mundo nuevo resuenan
agolpándose todos tus sueños
esparcidos por las venas. 


Venas de luna llena
con labios de mariposa.
Resopla el viento de otoño
besando tus alas nuevas. 


Ya estoy andando el camino
que va directo a tus sueños.
Jugando por las acequias
viejas, del pozo viejo. 


Escondite de colores
cielos de tinta azul
escriben tu nombre
entre renglones de luz. 


Poema roto que ensancha
la pena de quién bien ama.
Amar, amar amando
lo que por derecho se ama.


Por las calles negras y amargas
de las ciudades sin alma.
Suenan canciones nuevas,
son sirenas de plata,
deshaciendo los nudos viejos
que a la nada me atan.



Salvador Lapeña

martes, 22 de noviembre de 2016

AMOR EN EL RECUERDO



  
Ya dora el suave terciopelo
de los campos sembrados,
reposan inertes los arados
y la tierra abraza al cielo.


La vereda de gris plata
se muestra y se esconde,
jugando a ser duende,
entre el cardo y la mata. 


Vieja encina polvorienta,
levanta tu brazo al cielo
mientras que por el suelo
esparces bellotas magenta. 


Allá, entre el bosquecillo,
una fina cinta de bronce
se retuerce en su cauce
orlada de tono amarillo. 


En las ramas, calla el ave,
y enmudece la cigarra,
hasta parece que la tierra
nos hurta su cara grave. 


Son las horas del silencio,
en las que tan solo truenan
y todo el paraje lo llenan,
gemidos de corazón necio. 


Sollozos apenas sofocados
que queman como soles
hasta los retoños nobles
de mis amores soñados. 


Vida prendida en la rama,
ilusiones apenas florecidas,
lágrima de agua bendecida
huida del amor del que ama. 


Ya todo es ahora silencio,
solo me queda el recuerdo
de ese amor que te guardo,
al que idolatro y reverencio. 


Ya dora el suave terciopelo
de los campos sembrados,
reposan inertes los arados
y la tierra abraza al cielo.




Juan Luis Alba

lunes, 21 de noviembre de 2016

A UNA AUSENTE SERAFICA



Éstos, amada, son sitios vulgares
en que en el ruido mundanal se asusta
el alma fidelísima, que gusta
de evocar tus encantos familiares.

Añoro dulcemente los lugares
en donde imperas cual señora justa,
tu voz real y tu mirada augusta
que ungieron con su gracia mis pesares.

Y recuerdo que en época lejana,
por tus raras virtudes milagrosas
y tu amable modestia provinciana,

ebrio de amor te comparó el poeta
con la mejor de las piedras preciosas
oculta en pobres hojas de violeta.

                              *
Tuviste, en la delicia de mi sueño,
fuerza de mano que se da al caído
y la piedad de un pájaro agreño
que en la rama caduca pone el nido.

De tu falda al seráfico pergeño
cual párvulo medroso estoy asido,
que en la infantil iglesia de mi ensueño
las imágenes rotas han caído.

Yo sé que en mis catástrofes internas
no más quedas tú en pie, señora alta,
de frente noble y de miradas tiernas.

Condúceme en las noches inclementes
porque sin ti para marchar me falta
el óleo de las vírgenes prudentes.




Ramon Lopez Velarde

domingo, 20 de noviembre de 2016

AMOR Y ORGULLO

 
Un tiempo hollaba por alfombras rosas;
y nobles vates, de mentidas diosas
prodigábanme nombres;
mas yo, altanera, con orgullo vano,
cual águila real a vil gusano,
contemplaba a los hombres. 


Mi pensamiento —en temerario vuelo—
ardiente osaba demandar al cielo
objeto a mis amores,
y si a la tierra con desdén volvía
triste mirada, mi soberbia impía
marchitaba sus flores.


Tal vez por un momento caprichosa
entre ellas revolé, cual mariposa,
sin fijarme en ninguna;
pues de místico bien siempre anhelante,
clamaba en vano, como tierno infante
quiere abrazar la luna. 


Hoy, despeñada de la excelsa cumbre
do osé mirar del sol la ardiente lumbre
que fascinó mis ojos,
cual hoja seca al raudo torbellino,
cedo al poder del áspero destino...
¡Me entrego a sus antojos! 


Cobarde corazón, que el nudo estrecho
gimiendo sufres, dime: ¿qué se ha hecho
tu presunción altiva?
¿Qué mágico poder, en tal bajeza
trocando ya tu indómita fiereza,
de libertad te priva? 


¡Mísero esclavo de tirano dueño,
tu gloria fue cual mentiroso sueño,
que con las sombras huye!
Di, ¿qué se hicieron ilusiones tantas
de necia vanidad, débiles plantas
que el aquilón destruye? 


En hora infausta a mi feliz reposo,
¿no dijiste, soberbio y orgulloso:
—¿Quién domará mi brío?
¡Con mi solo poder haré, si quiero,
mudar de rumbo al céfiro ligero
y arder al mármol frío! 


¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!
Te gritó la razón... Mas ¡cuán en vano
te advirtió tu locura!...
¡Tú mismo te forjaste la cadena,
que a servidumbre eterna te condena,
y a duelo y amargura! 


Los lazos caprichosos que otros días
—por pasatiempo— a tu placer tejías,
fueron de seda y oro;
los que ahora rinden tu valor primero,
son eslabones de pesado acero,
templados con tu lloro. 


¿Qué esperaste, ¡ay de ti!, de un pecho helado
de inmenso orgullo y presunción hinchado,
de víboras nutrido?
Tú —que anhelabas tan sublime objeto—
¿cómo al capricho de un mortal sujeto
te arrastras abatido? 


¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos,
que por flores tomé duros abrojos,
y por oro la arcilla?...
¡Del torpe engaño mis rivales ríen,
y mis amantes, ay, tal vez se engríen
del yugo que me humilla! 


¿Y tú lo sufres, corazón cobarde?
¿Y de tu servidumbre haciendo alarde
quieres ver en mi frente
el sello del amor que te devora?...
¡Ah! Velo, pues, y búrlese en buen hora
de mi baldón la gente. 


¡Salga del pecho —requemando el labio—
el caro nombre de mi orgullo agravio,
de mi dolor sustento!...
¿Escrito no le ves en las estrellas
y en la luna apacible que con ellas
alumbra el firmamento?

¿No le oyes, de las auras al murmullo?
¿No le pronuncia —en gemidor arrullo—
la tórtola amorosa? 


¿No resuena en los árboles, que el viento
halaga con pausado movimiento
en esa selva hojosa?
De aquella fuente entre las claras linfas,
¿no le articulan invisibles ninfas
con eco lisonjero?... 


¿Por qué callar el nombre que te inflama,
si aún el silencio tiene voz, que aclama
ese nombre que quiero?... 


Nombre que un alma lleva por despojo;
nombre que excita con placer enojo,
y con ira ternura;
nombre más dulce que el primer cariño
de joven madre al inocente niño,
copia de su hermosura;

y más amargo que el adiós postrero
que al suelo damos, donde el sol primero
alumbró nuestra vida,
nombre que halaga y halagando mata;
nombre que hiere —como sierpe ingrata—
al pecho que le anida. 


¡No, no lo envíes, corazón, al labio!
¡Guarda tu mengua con silencio sabio!
¡Guarda, guarda tu mengua!
¡Callad también vosotras, auras, fuente,
trémulas hojas, tórtola doliente,
como calla mi lengua!




Gertrudis Gomez de Avellaneda

sábado, 19 de noviembre de 2016

LA POESIA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO


Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.


Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.


Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.


Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.


Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.


Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. 


Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.


Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando. 


Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.


Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo. 


Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.


Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego. 


Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.


No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto. 


Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.


Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. 


Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.




Gabriel Celaya

viernes, 18 de noviembre de 2016

CANCION



Yo te amaré,
Gelmira, hasta que el cielo
temple del sol
los rayos y el calor,
hasta que el mar,
furioso y atrevido,
suba a apagar
del Vesubio el ardor.

         
Yo te amaré,
más constante que a Leda
el cisne Dios,
que burló su candor,
más que el Amor
a su adorada Sigis,
a quien rindió
burlando su candor.

         
Yo te amaré,
yo besaré la flecha
con que el amor
hirió mi corazón,
yo te amaré,
idiolatrada esposa,
hasta morir
durará mi pasión.




Felix Maria Samaniego

jueves, 17 de noviembre de 2016

HOMENAJE

 
  Ha muerto Rubén Darío,
        ¡el de las piedras preciosas!

 
Hermano, ¡cuántas noches tu espíritu y el mío,
unidos para el vuelo, cual dos alas ansiosas,
sondar quisieron ávidas el Enigma sombrío,
más allá de los astros y de las nebulosas! 


          Ha muerto Rubén Darío,
          ¡el de las piedras preciosas!

 
¡Cuántos años intensos junto al Sena vivimos,
engarzando en el oro de un común ideal
los versos juveniles que, a veces, brotar vimos
como brotan dos rosas a un tiempo de un rosal!

Hoy tu vida, inquieta cual torrente bravío,
en el Mar de las Causas desembocó; ya posas
las plantas errabundas en el islote frío
que pintó Böckin... ¡ya sabes todas las cosas! 


          Ha muerto Rubén Darío,
          ¡el de las piedras preciosas!

 
Mis ondas rezagadas van de las tuyas; pero
pronto en el insondable y eterno mar del todo
se saciara mi espíritu de lo que saber quiero:
del Cómo y del Porqué, de la Esencia y del Modo. 


Y tú, como en Lutecia las tardes misteriosas
en que pensamos juntos a la orilla del Río
lírico, habrás de guiarme... Yo iré donde tu osas,
para robar entrambos al musical vacío
y al coro de los orbes sus claves portentosas... 


          Ha muerto Rubén Darío
          ¡el de las piedras preciosas!




Amado Nervo

miércoles, 16 de noviembre de 2016

EN PAZ


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas. 


...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! 


Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas... 


Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!




Amado Nervo