viernes, 20 de marzo de 2026


A UN OLMO

Manuel Altolaguirre

Qué lenta libertad vas conquistando
con un silencio lleno de verdores!

Apenas si se nota en ti la vida
y nada hay muerto en ti, olmo gigante
Tus hojas tan pequeñas me enternecen,
te aniñan, te disculpan
de los brutales troncos de tus ramas.

Las hojas que resbalan por tu rostro
parecen el espejo de mi llanto,
parecen las palabras cariñosas
que me sabrías decir si fueras hombre.

¡Quién como tú pudiera ser tan libre,
con esa libertad lenta y tranquila
con la que así te vas formando!
Tú permaneces, pero te renuevas,
estás bien arraigado, pero creces,
y conquistas el cielo sin derrota,
dueño de tu comienzo y de tus fines.

Si yo tuviera comunicaciones
con las duras raíces ancestrales;
si mis antepasados retorcidos
me retuvieran firmes desde el suelo;
si mis hijos, mis versos y las aves
brotaran de mis brazos extendidos,
como un hermano tuyo me sintiera.

Olmo, dios vegetal, bajo tu sombra,
bajo el rico verdor de tus ideas,
amo tu libertad que lentamente
sobrepasa los duros horizontes,
y me quejo de mí, tan engañado,
andando suelto para golpearme
contra muros de cárcel y misterio.

Las tinieblas son duras para el hombre.

  

miércoles, 18 de marzo de 2026


PEDIDO

Francisco Álvarez Hidalgo

Cansado estoy, cansado
de absorber en mis pies esta mañana
el polvo de plazuelas y callejas
de esta ciudad extraña.
Siempre seremos mudos forasteros
allí donde la vida rutinaria
no repite incansable el sonsonete
que martillea sin cesar el alma.
Cansado estoy de baldosines rotos,
de calles levantadas,
de barreras, de tráfico, de gentes
que empujan y no miran a la cara.
Qué anónimo me siento, qué perdido,
caminando al azar esta mañana.
Los viejos monumentos,
altas torres, murallas
de abrazo interrumpido,
iglesias en que aún vuelan las campanas,
monasterios de estudio y de silencio,
ya no me incitan, junto a mí resbalan.
Y en un tono menor, la inevitable,
seductora llamada
de los multicolores anaqueles
de librerías, donde el libro estalla
en quieto, innumerable ofrecimiento;
del kiosko exhibiendo la avalancha
de rostros lúbricos multiraciales,
y el abanico de la prensa diaria;
Cafés alineando
hombres desocupados a la barra,
pontificando goles y estrategias,
sabiduría de las clases bajas.
Estas calles son río inagotable
de vidas, de intereses, de programas,
de pasiones ocultas, frustraciones,
de dolores, tristezas y esperanzas,
avanzando dinámicas al ritmo
de cada paso y de cada mirada.
Y aquí, perdido en este maremagnum,
voy caminando con la doble carga
pendiente de mis hombros
de incomunicación y de nostalgia.
Solo entre tantas soledades vivas,

en mar de gentes, yo, buque fantasma. 

lunes, 16 de marzo de 2026


A LUIS CERNUDA, AIRE DEL SUR BUSCADO EN INGLATERRA

Rafael Alberti

Si el aire se dijera un día:
                                                  —Estoy cansado,
rendido de mi nombre... Ya no quiero
ni mi inicial para firmar el bucle
del clavel, el rizado de la rosa,
el pliegecillo fino del arroyo,
el gracioso volante de la mar y el hoyuelo
que ríe en la mejilla de la vela...

Desorientado, subo de las blandas,
dormidas superficies
que dan casa a mi sueño.
Fluyo de las paradas enredaderas, calo
los ciegos ajimeces de las torres;
tuerzo, ya pura delgadez, las calles
de afiladas esquinas, penetrando,
roto y herido de los quicios, hondos
zaguanes que se van a verdes patios
donde el agua elevada me recuerda,
dulce y desesperada, mi deseo...

Busco y busco llamarme
¿con qué nueva palabra, de qué modo?
¿No hay soplo, no hay aliento,
respiración capaz de poner alas
a esa desconocida voz que me denomine?

Desalentado, busco y busco un signo,
un algo o alguien que me sustituya
que sea como yo y en la memoria
fresca de todo aquello, susceptible
de tenue cuna y cálido susurro,
perdure con el mismo
temblor, el mismo hálito
que tuve la primera
mañana en que al nacer, la luz me dijo:
—Vuela. Tú eres el aire.

Si el aire se dijera un día eso...

  

sábado, 14 de marzo de 2026


SIN RETORNO

Juan Luis Alba

Desde este universo quebrado
que a la pesadez de mi párpado
otorgó el transcurrir del tiempo,
preveo el final de mi existencia.

Observo en respetuoso silencio
todo lo que fue mi vida pasada
ese deambular, sombras pardas,
interminable carrusel grotesco
girante a lomos de las horas,
montando en minutos efímeros
y galopando sobre los segundos.

Esa vida que ya solo es sueño
perdido en los abismos oscuros
de esta mi soledad perpetua,
y hoy aún admiro ensimismado
los dorados rasgos de mi amada
difuminados entre las brumas.

¿Qué cantos de sirenas mudas
recorrieron los ocultos rincones
de este mi corazón desnudo
haciéndome vibrar y estremecer
hasta la última de mis fibras?

Fue sueño de amor, fue locura,
quizás una pasión desmedida,
en esencia , fuese lo que fuese,
de esa su naturaleza fenecida
quedó constancia en mi mente
y raíces profundas en el alma.

Vida, que por vivir,
mueres.

Amor que por amar,
matas.

Sueño que por soñar,
duermes.

Horas que herís cual estilete,
minutos idos sin ser sentidos,
segundos que nunca fueron,
devolved, liado en paño negro
bordado en flores de nácar,
hilo de plata y cadena de oro,
el sentimiento latiente y puro
del que fue mi bien adorado.

Ya emprendí mi largo viaje,
solo con equipaje de alma,
tan solo ida, no hay retorno.

No estoy en sitio visible,
en ninguna parte imaginable,
navego sin rumbo en la nada,
la brújula se torno enemiga
igual que antes hizo el tiempo,
giro entre la rosa de los vientos
como una mariposa herida,
y por esto que premio espero
de yacer bajo la lápida fría.