miércoles, 4 de marzo de 2026


CÍRCULO

Julio Barrenechea

Mi abuela es pequeña y distante.
Llena de asuntos lejanos.
Situada al fin de muchos años,
en el comienzo de mi padre.

Es pequeña como una aldea.
Y desde ella mi padre un día,
salió con su atado de música,
a andar por la vida del mundo.

Mi padre fue de pueblo en pueblo.
Fue por las ciudades, buscándome.
Hasta divisarme escondido,
bajo los ojos de mi madre.

Al fondo de sus aguas claras
estaba yo, como un guijarro.

Y mi padre, con el más tierno
de los esfuerzos de su vida,
me sacó a sufrir y a jugar
con los otros niños del mundo.

Un día mi padre partió
hacia la tierra del silencio.
Llevaba los ojos cerrados,
y en las manos un frío intenso.

Y la abuela ha permanecido,
como una cosa de otra vida.
Pequeña aldea que visito,
para soñar frente a sus ruinas.

Pequeña aldea del recuerdo,
donde reviven cosas muertas.
Yo soy mi padre para ella,

mi padre que ha dado una vuelta. 

lunes, 2 de marzo de 2026


LA MUÑECA

Vital Aza

En una noche de enero
una niña pordiosera,
con los pies casi desnudos,
con las manecitas yertas,
cubriendo, a modo de manto,
con su falda la cabeza,
y sin temor a la lluvia
que más cada vez arrecia,
contempla, extasiada y triste
el interior de una tienda,
que por su gusto en juguetes
es en Madrid la primera.

—¿Qué haces aquí? le pregunta,
con voz desabrida y seca,
un dependiente, empujando
a la niña hasta la acera.
—¡Déjeme usted! ¡Si es que estaba
mirando aquella muñeca!
—¡Vaya! Retírate pronto
y deja libre la puerta.
—¿Dígame usted. ¿Cuesta mucho?
—¿Quieres marcharte, chicuela?
—¿Será muy cara, verdad?
¡Lo que es como yo pudiera!...
—¡El demonio de la chica
¿Pues no quiere comprar ella?...
¡Lárgate a pedir limosna!
y déjate de simplezas.
La muñeca que te gusta
vale un duro, con que ¡fuera!

                        * * *

Marchose la pobre niña
ocultando su tristeza…
en vano pide limosna…
ninguno escucha sus quejas…
Y desfallecida y débil,
cruza calles y plazuelas
recordando en su amargura
la tentadora muñeca…

                        * * *

—¡Caballero, una limosna
a esta pobrecita huérfana!
—¡Déjame, que voy de prisa!
—¡Por Dios, señor! Aunque sea
un centimito… ¡Tengo hambre!...
—(¡Pobre niña! ¡Me da pena!)
Toma.

—¡Señor! ¡Si es un duro!
—Te lo doy para que puedas,
siquiera por esta noche,
tener buena cama y cena.
—¡Déjeme usted que le bese
la mano!

—Quita, tontuela.
—¡Que Dios se lo pague a usted!
¡Un duro!... ¡Estoy muy contenta!...
¿No será falso, verdad?
—¡Cómo muchacha! ¿Tú piensas?...
—No, señor… perdone usted…
Pero… ¡vamos!... la sorpresa...
¡Si voy a volverme loca
de alegría!... ¡Quién dijera!
¡Que Dios le premie en el mundo
y le dé la gloria eterna!

                        * * *

Y apretando entre sus manos
convulsivas la moneda,
corrió por la calle abajo
veloz como una saeta.

                        * * *

A la mañana siguiente
se comentaba en la prensa
el hecho de haberse hallado
en el quicio de una puerta,
¡el cadáver de una niña

abrazado a una muñeca! 

sábado, 28 de febrero de 2026


GUATEMALA
(CANTATA)
1954

Miguel Angel Asturias

¡Patria de las perfectas luces, tuya
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,
campos que cubren hoy brazos de cruces!

¡Patria de los perfectos lagos, altos
espejos que tu mano acerca al cielo
para que vea Dios tantos estragos!

¡Patria de los perfectos montes, cauda
de verdes curvas imantando auroras,
hoy por cárcel te dan tus horizontes!

¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!

¡Patria de los perfectos cielos, dueña
de tardes de oro y noches de luceros,
alba y poniente que hoy visten tus duelos!

¡Patria de los perfectos valles, tienden
de volcán a volcán verdes hamacas
que escuchan hoy llorar casas y calles!

¡Patria de los perfectos frutos, pulpa
de paraíso en cáscara de luces,
agridulces ahora por tus lutos!

¡Patria del armadillo y la luciérnaga
del pavoazul y el pájaro esmeralda,
por la que llora sin cesar el grillo!

¡Patria del monaguillo de los monos,
el atel colilargo, los venados,
los tapires, el pájaro amarillo

y los cenzontles reales, fuego en plumas
del colibrí ligero, juego en voces
de la protesta de tus animales!

Loros de verde que a tu oído gritan
no ser del oro verde que ambicionan
los que la libertad, Patria, te quitan.

Guacamayas que son tu plusvalía
por el plumaje de oro, cielo y sangre,
proclamándote va su gritería...

¡Patria de las perfectas aves, libre
vive el quetzal y encarcelado muere,
la vida es libertad, Patria, lo sabes!

¡Patria de los perfectos mares, tuyos
de tu profundidad y ricas costas,
más salóbregos hoy por tus pesares!

¡Patria de las perfectas mieses, antes
que tuyas, júbilo del pueblo, gente
con la que ahora en el pesar te creces!

¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!

¡Patria de las perfectas mieles, llanto
salado hoy, llanto en copa de amargura,
no la apartes de mí, no me consueles!

¡Patria de las perfectas siembras, calzan
con hambre de maíz sus pies desnudos,

los que huyen hoy, tus machos y tus hembras! 

jueves, 26 de febrero de 2026


LA FUNCIÓN DE VACAS

Juan Bautista de Arriaza y Superviela

Grande alboroto, mucha confusión,
voces de “Vaya” y “Venga el boletín”,
gran prisa por sentarse en un tablón,
mucho soldado sobre su rocín;
ya se empieza el magnífico pregón,
ya hace señal Simón con el clarín,
el pregonero grita: “Manda el Rey”,
todo para anunciar que sale un buey.

Luego el toro feroz sale corriendo
(pienso que más de miedo que de ira);
todo el mundo al mirarle tan tremendo,
ligero hacia las vallas se retira;
párase en medio el buey, y yo comprendo
del ceño con que a todas partes mira
que iba diciendo en sí el animal manso:
“Por fin, aquí me matan y descanso”.

Sale luego a echar plantas a la plaza
un jaque presumido de ligero;
zafio, torpe, soez, y con más traza
de mozo de cordel que de torero;
vase acercando al toro con cachaza;
mas no bien llega a ver que el bruto fiero
parte tras él furioso como un diablo,
vuelve la espalda y dice: “Guarda, Pablo”.

Síguese a tan gloriosa maravilla
un general aplauso de la gente;
uno le grita: “Corre, que te pilla”;
otro le dice: “Bárbaro, detente”.
Y al escuchar lo que el concurso chilla,
iba diciendo el corredor valiente:
“Para qué os quiero, pies? dadme socorro.
¿No es corrida de bestias? Pues yo corro”.

A las primeras vueltas ya se halla
el toro solo en medio de la arena;
por no saber qué hacerse, va a la valla,
a ver si en algún tonto el cuerno estrena;
mas desde allí la timida canalla,
que estando en salvo de valor se llena,
al pobre buey ablandan el cogote,
unos con pinchos, y otros con garrote.

En esto, con su capa colorada
sale a la plaza un malcarado pillo;
puesto en jarras, la vista atravesada,
y escupiendo al través por el colmillo,
dice con una voz agacharada:
“Echen, échenme acá el animalillo”;
mas viene el buey; él piensa que le atrapa;
quiere echarle la capa, pero escapa.

Hecha al fin la señal de retirada,
que en otras partes suele ser de entierro,
pues muere el animal de una estocada
o a las furiosas presas de algún perro,
sale el manso y pastor de la vacada,
y al reclamo del áspero cencerro,
la plaza al punto el buey desembaraza,

quedando otros más bueyes en la plaza.