jueves, 4 de junio de 2026

 

BAJO LAS AGUAS

Javier Perezs Walias

 

He aquí, bajo las aguas, el beso prometido
en las arenas del bosque;
en aquel oleaje del bosque
que no era tuyo ni mío sino del cielo,
solamente del cielo.
He aquí mis dos manos acariciando las luces
que caían sedientas
desde cien mil estalactitas verdes.
He aquí aquel cielo.
Aquel cielo
que no era tuyo ni mío sino de tu licor
en ascuas,
de mi latir alado,
de nuestras lágrimas unidas bajo el tiritar
de las vértebras.
He aquí, bajo las aguas, el beso prometido
como una burbuja de aire;
como aquella burbuja de aire
que no era tuya ni mía sino del fuego,
solamente del fuego.
He aquí tus dos ojos acariciando las sombras
que caían sedientas
desde cien mil estalactitas verdes.
He aquí aquel fuego.
Aquel fuego
que no era tuyo ni mío sino de mi latir
en ascuas,
de tu licor alado,
de nuestras vértebras unidas bajo el tiritar
de las lágrimas.
He aquí, bajo las aguas, el beso prometido
como una burbuja de aire en las arenas del bosque.

martes, 2 de junio de 2026


AFRODITA EN EL POLVO

Jaime Labastida

 

El sol, colérico de sales,
contra el agua arremete.
Hermano con hermana se acarician.
Y un cielo azul está (cubriéndola),
encima de la tierra: hijos nosotros
de esa feroz contradicción, las bestias.

Pero de líquenes, de aceites,
el cielo en la tierra se vacía.
Cargada queda así, a punto de parir
lechuzas, tallos o tubérculos,
cuando del cielo, del esposo, cae la sangre:

fuimos nosotros, nunca el tiempo,
quienes violentos arrancamos
los testículos de óxido del cielo
y con el fruto de la castración construimos
este altiplano de mercurio y sodio.

Dejando atrás espumas, violenta la sonrisa,
el amor enraizó aquí su cabellera;
porque fueron sus hebras las crecidas,
tiernas ramas de los ahuehuetes.
El amor reposó aquí
de sus débiles miembros agotados.
Y crecieron las hierbas a su paso,
se elevaron águilas de espuma y cicatrices.

Pero llegamos los indignos,
los que nada sabíamos.
Como los animales, devoramos.

Hachas de piedra o bronce,
machetes de ceniza.
Devastamos los montes,
destruimos las praderas,
sepultamos a Afrodita bajo el polvo.

Y ahora de la cuenca del lago sube este
violento buitre de mirada blanda
y en su esqueleto cálido se posa.

Hemos de respirar esa desgracia.
Porque los días son álamos de polvo,
buitres que asedian la ciudad,

nubes arteras que acaban nuestro oxígeno. 

domingo, 31 de mayo de 2026


ALMA AUSENTE

Federico García Lorca

 

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen

y recuerdo una brisa triste por los olivos. 

viernes, 29 de mayo de 2026


COPA CON ALAS

Jose Marti

 

Una copa con alas: quién la ha visto
antes que yo? Yo ayer la vi. Subía
con lenta majestad, como quien vierte
óleo sagrado: y a sus bordes dulces
mis regalados labios apretaba:?
Ni una gota siquiera, ni una gota
del bálsamo perdí que hubo en tu beso!

Tu cabeza de negra cabellera
?Te acuerdas?? con mi mano requería,
porque de mí tus labios generosos
no se apartaran. ?Blanda como el beso
que a ti me transfundía, era la suave
atmósfera en redor: La vida entera
sentí que a mí abrazándote, abrazaba!
Perdí el mundo de vista, y sus ruidos
y su envidiosa y bárbara batalla!
Una copa en los aires ascendía
y yo, en brazos no vistos reclinado
tras ella, asido de sus dulces bordes:
Por el espacio azul me remontaba!

Oh amor, oh inmenso, oh acabado artista:
en rueda o riel funde el herrero el hierro:
una flor o mujer o águila o ángel
en oro o plata el joyador cincela:
Tú sólo, sólo tú, sabes el modo

de reducir el Universo a un beso!