jueves, 9 de abril de 2026


TURISTA

Francisco Álvarez Hidalgo

Llevo sobrecargada la retina
de imágenes dispares,
repertorio de valles y montañas,
de mesetas, y ríos, y ciudades;
de sólidos castillos, centinelas
sobre el campo; de esbeltas catedrales
donde la fe ha cedido su salmodia
al políglota andar del visitante.


Tengo un sinfín de estáticas efigies
carentes de lenguaje;
demasiados panfletos,
fotografías, mapas, cuadros de arte,
recuerdos de mi paso por el mundo,
que aún hablando, no pueden escucharme.


He acumulado en mi álbum claroscuros
del caer de la tarde,
colores vivos de naciente aurora,
pardas encinas, verdes olivares,
del sol brillando en las esferas de oro
de limoneros y de naranjales.


El tiempo se me fue reuniendo objetos,
y permití alejarse,
sin reconocimiento, cuanto bulle
bajo sombreros, boinas, y turbantes.

Hoy no son las murallas,
ni las estatuas en sus pedestales,
ni las columnas rotas,
ni los palacios del país distante
mi plan ni mi objetivo.


Hoy la sola razón de mis viajes
es la persona que sonríe y llora,
que habla y abraza, y sabe desbordarse.


Cuanto tengo de humano
busca la humanidad, la misma carne,
y lo que en ella se refugia y vibra,
la idea, el sentimiento, y el mensaje.


Ya soy un viajero de la vida;

si hay vida en ti, deténme al acercarme. 

martes, 7 de abril de 2026

 Imagen de: Alejandro Magariños Fernandez

¡DEJA QUE YO TE BESE!
TRADUCCIÓN LIBRE

Alejandro Magariños Cervantes

Calla la noche, y plácida
La luna allá en el cielo,
Sin una nube el éter,
Brilla entre el azul velo.

Resbalan de hoja en hoja
Sus plateadas huellas,
Y una diadema en torno
Le forman las estrellas.

Tímida, en el bosque, el ave
Suelta amoroso pío;
Con éxtasis las flores
Aspiran el rocío.

Sonreír de amor parece
La creación bendita;
La flor, la tierra, el aire,
Todo al placer invita.

Aquí entre los concentos
De la natura entera,
También mi labio trémulo
Un paraíso espera.

También el pecho mío
Busca otro pecho amante,
Que unísono a mi anhelo
Responda delirante.

*

Loca está mi alma ¡oh virgen!
Mi mente audaz delira...
Parece que a los ángeles
Robar su imperio aspira.

Ven, mi adorada, y fúlgida
De Venus cual la estrella,
Haz que tu labio tierno
Sonría a mi querella.

Y como el aura leve
Tu rostro toca apena,
¡Deja que yo te bese,
Gentil niña morena!

Y como mueve el céfiro
Las cintas de tu cuello,
Deja que yo los rizos
Toque de tu cabello!

¿Por qué tiemblas, y bajas
Tus ojos?... ¿qué temor
Te asalta?... tú eres reina,
Tu humilde esclavo yo!

Ve como me contengo,
Trémulo así al mirarte,
Cuando entre ardientes besos
Quisiera yo abrazarte ;

Y desmayarme sobre
Tu seno, en dulce alarde...
Mas me detiene el púdico
Rubor que en tu faz arde.

¡Oh virgen, ven!... tu frente
Sobre mi pecho posa:
Dirante sus latidos
Cuánto te adoro, hermosa.

¡Dando al olvido el mundo,
Entre el nocturno velo,
Unidas nuestras almas
Remóntense hasta el cielo!

Tocando ya a su ocaso
La luna va serena:
Ven que te bese, y bésame,
Gentil niña morena!

domingo, 5 de abril de 2026

Imagen de: Benjamín Leon

ELEGÍA POR UN NO NACIDO

Benjamin Leon

Del verbo de tus labios, un cielo me derrota,
un trino despertado del viento entumecido,
un barco de papel que por el mar no flota,
un triste atardecer sin ver el sol perdido.

La vida es un ocaso que pierde su memoria
atado por tus manos el aire huele oscuro,
un día sin mañana, un pueblo sin historia
un alguien que no es hombre, hundido sin futuro.

Acá la soledad tiene canción de cuna
si en sueños dice un niño llorando ser tu hermano
con rastros del querer vestidos de esta hambruna
que roba del cordón un último hortelano.

De lágrimas se nublan los días más felices,
de luto en las espigas le llora el tiempo al trigo
cubriendo golondrinas con párpados tan grises
que tanto amor del mundo se tiñe de castigo.

Amarte es un volver al vientre enmudecido
y ser en lo que queda del sueño despojado
un lánguido lamento de todo lo perdido
que un triste amanecer el cielo me ha robado.

  

viernes, 3 de abril de 2026

Dibujo de Antonio Machado: Daniel Vázquez Diaz

 A JOSE MARÍA PALACIO

Antonio Machado

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...

¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?

Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,

al alto Espino donde está su tierra... 

miércoles, 1 de abril de 2026


AMIGAS

Marta Alberca

Tras meses de ausencias,
de silencios de amigas.
He podido deleitarme
con tu felicidad fortuíta y tranquila
y tu ilusión de esposa enamorada.

Se perdió la fatiga antigua de tu voz
y hoy la firmeza preside tu discurso.
Yo, con mis oidos plenos, abiertos,
escucho como manejas el blanco y el negro,
cual malabarista,
mientras apenas distingo
una paleta emborronada de grises,
de azules manchados,
de rosas de cuarzo,
algunos lunes en la biblioteca.

Me has rebelado el conjuro:
sin apenas convocar a la paciencia,
elaborar una lista
 de cualidades selectas,
finamente escogidas entre las ya especies protegidas,
—¡ese pragmatismo tuyo!—
y Diana alcanzará para ti todo lo que ahora disfrutas.

En el pozo claro de mi alma,
quedan tardes de dibujos,
aquellas tertulias de recetas infalibles
para vencer al tedio,
para alcanzar el amor sin polillas.

Hoy te ha mirado la fortuna,
espero ofrezcas tu hombro helado
a los fantasmas del miedo,
y de las pérdidas,
y mires de frente a tu suerte,
pues tampoco mereciste perder
lo que perdiste.

lunes, 30 de marzo de 2026


A LA MUERTA

Vicente Aleixandre

Vienes y vas ligero como el mar,
cuerpo nunca dichoso,
sombra feliz que escapas como el aire
que sostiene a los pájaros casi entero de pluma.

Dichoso corazón encendido en esta noche de invierno,
en este generoso alto espacio en el que tienes alas,
en el que labios largos casi tocan opuestos horizontes
como larga sonrisa o súbita ave inmensa.

Vienes y vas como el manto sutil,
como el recuerdo de la noche que escapa,
como el rumor del día que ahora nace
aquí entre mis dos labios o en mis dientes.

Tu generoso cuerpo, agua rugiente,
agua que cae como cascada joven,
agua que es tan sencillo beber de madrugada
cuando en las manos vivas se sienten todas las estrellas.

Peinar así la espuma o la sombra,
peinar —no— la gozosa presencia,
el margen de delirio en el alba,
el rumor de tu vida que respira.

Amar, amar, ¿quién no ama si ha nacido?,
¿quién ignora que el corazón tiene bordes,
tiene forma, es tangible a las manos,
a los besos recónditos cuando nunca se llora?

Tu generoso cuerpo que me enlaza,
liana joven o luz creciente,
aguda teñida del naciente confín,
beso que llega con su nombre de beso.

Tu generoso cuerpo que no huye,
que permanece quieto tendido como la sombra,
como esa mirada humilde de una carne
que casi toda es párpado vencido.

Todo es alfombra o césped, o el amor o el castigo.
Amarte así como el suelo casi verde
que dulcemente curva un viento cálido,
viento con forma de este pecho

que sobre ti respira cuando lloro. 

sábado, 28 de marzo de 2026


DESCUERPACIÓN

Genaro Albaino

He logrado des-armar
todas mis extructuras
he convertido a polvo
mis aprehensiones
haciendo añicos las esperanzas
y convertido a nada los posibles futuros
he dado al vino
la calidad de náucea de amanecer inadvertido
y al agua convertido en sequedad oscura
que espera mi retorno
de arena renovada
he escupitajeado mis probables palabras
convertidas todas , ya en yermedales.
A la realidad he dicho asco
y a la cama mentira
he vomitado, todas las horas en espera
y disecado los recuerdos.
Curvan ahora sus espaldas
los negados oxígenos
que giran en la esquina más cercana
acercándose de colores renovados
como queriendo conquistar a mi nariz
que niega los ojos a sus colores
que de avernos son traslucidos.
Y la mueca dice nada
del desprecio por el que invade
que no permite tumbar al tiempo
pero dice si a mis volúmenes
y digo asco
y soy sonrisa
y digo muerte
y soy vida
y digo adios
y parezco eterno
queriendo vaciar mis ropas

sin poder des-almarme. 

jueves, 26 de marzo de 2026

DESDE EL VESUBIO
 (A CAROLINA CORONADO)

Pedro Antonio de Alarcon

¿Adónde voy? — ¡Ay triste!... Ya me aterra
aquesta agitacion, aqueste anhelo...
¿Qué busco en las entrañas de la tierra?
¿Qué busqué ayer en la región del cielo?

Ayer mis pasos la nevada cumbre
profanaban del candido Mont-Blanc:
hoy huellan de los cráteres la lumbre
sobre la rota frente del volcán!

Ayer... doquiera paz y hielo eterno,
sepulcral inacción, silencio mudo...
¡Hoy... el fragor y el fuego del infierno
y los bramidos del Titán sañudo!

Allí... la muerte con su faz helada,
con su santa quietud y su dulzura...
Aquí... la vida con su voz airada,
la pasión con su horrible calentura!

Y aquí y allí... pavor, misterio ignoto...
¡la misma pena, igual devastación!...
Dejé la Nada, y hallo el Terremoto...
Allí el no ser; aqui la destrucción.

¿Adónde voy? ¡Ay triste! ¡Ya me aterra
el temerario afán de aqueste anhelo!
¿Por qué febril me alejo de la tierra?

¿Qué busco en los abismos o en el cielo? 

martes, 24 de marzo de 2026


CANCIÓN ANTIGUA A CHE GUEVARA

Mirta Aguirre

"Sans peur et sans reproche..."

—¿Dónde estás, caballero Bayardo,
caballero sin miedo y sin tacha?
—En el viento, señora, en la racha
que aciclona la llama en que ardo.


— ¿Dónde estás, caballero gallardo,
caballero sin tacha y sin miedo?
—En la flor que a mi vida concedo:
en el cardo, señora, en el cardo.


—¿Dónde estás, caballero seguro,
caballero del cierto destino?
—Con la espada aclarando camino
al futuro, señora, al futuro.
—¿Dónde estás, caballero el más puro,
caballero el mejor caballero?
— Encendiendo el hachón guerrillero
en lo oscuro, señora, en lo oscuro.


—¿Dónde estás, caballero el más fuerte,
caballero del alba encendida?
—En la sangre, en el polvo, en la herida,
en la muerte, señora, en la muerte.


—¿Dónde estás, caballero ya inerte,
caballero ya inmóvil y andante?
—En aquel que haga suyo mi guante
y mi suerte, señora, mi suerte.


—¿Dónde estás, caballero de gloria,
caballero entre tantos primero?
—Hecho saga en la muerte que muero:

hecho historia, señora, hecho historia. 

viernes, 20 de marzo de 2026


A UN OLMO

Manuel Altolaguirre

Qué lenta libertad vas conquistando
con un silencio lleno de verdores!

Apenas si se nota en ti la vida
y nada hay muerto en ti, olmo gigante
Tus hojas tan pequeñas me enternecen,
te aniñan, te disculpan
de los brutales troncos de tus ramas.

Las hojas que resbalan por tu rostro
parecen el espejo de mi llanto,
parecen las palabras cariñosas
que me sabrías decir si fueras hombre.

¡Quién como tú pudiera ser tan libre,
con esa libertad lenta y tranquila
con la que así te vas formando!
Tú permaneces, pero te renuevas,
estás bien arraigado, pero creces,
y conquistas el cielo sin derrota,
dueño de tu comienzo y de tus fines.

Si yo tuviera comunicaciones
con las duras raíces ancestrales;
si mis antepasados retorcidos
me retuvieran firmes desde el suelo;
si mis hijos, mis versos y las aves
brotaran de mis brazos extendidos,
como un hermano tuyo me sintiera.

Olmo, dios vegetal, bajo tu sombra,
bajo el rico verdor de tus ideas,
amo tu libertad que lentamente
sobrepasa los duros horizontes,
y me quejo de mí, tan engañado,
andando suelto para golpearme
contra muros de cárcel y misterio.

Las tinieblas son duras para el hombre.

  

miércoles, 18 de marzo de 2026


PEDIDO

Francisco Álvarez Hidalgo

Cansado estoy, cansado
de absorber en mis pies esta mañana
el polvo de plazuelas y callejas
de esta ciudad extraña.
Siempre seremos mudos forasteros
allí donde la vida rutinaria
no repite incansable el sonsonete
que martillea sin cesar el alma.
Cansado estoy de baldosines rotos,
de calles levantadas,
de barreras, de tráfico, de gentes
que empujan y no miran a la cara.
Qué anónimo me siento, qué perdido,
caminando al azar esta mañana.
Los viejos monumentos,
altas torres, murallas
de abrazo interrumpido,
iglesias en que aún vuelan las campanas,
monasterios de estudio y de silencio,
ya no me incitan, junto a mí resbalan.
Y en un tono menor, la inevitable,
seductora llamada
de los multicolores anaqueles
de librerías, donde el libro estalla
en quieto, innumerable ofrecimiento;
del kiosko exhibiendo la avalancha
de rostros lúbricos multiraciales,
y el abanico de la prensa diaria;
Cafés alineando
hombres desocupados a la barra,
pontificando goles y estrategias,
sabiduría de las clases bajas.
Estas calles son río inagotable
de vidas, de intereses, de programas,
de pasiones ocultas, frustraciones,
de dolores, tristezas y esperanzas,
avanzando dinámicas al ritmo
de cada paso y de cada mirada.
Y aquí, perdido en este maremagnum,
voy caminando con la doble carga
pendiente de mis hombros
de incomunicación y de nostalgia.
Solo entre tantas soledades vivas,

en mar de gentes, yo, buque fantasma. 

lunes, 16 de marzo de 2026


A LUIS CERNUDA, AIRE DEL SUR BUSCADO EN INGLATERRA

Rafael Alberti

Si el aire se dijera un día:
                                                  —Estoy cansado,
rendido de mi nombre... Ya no quiero
ni mi inicial para firmar el bucle
del clavel, el rizado de la rosa,
el pliegecillo fino del arroyo,
el gracioso volante de la mar y el hoyuelo
que ríe en la mejilla de la vela...

Desorientado, subo de las blandas,
dormidas superficies
que dan casa a mi sueño.
Fluyo de las paradas enredaderas, calo
los ciegos ajimeces de las torres;
tuerzo, ya pura delgadez, las calles
de afiladas esquinas, penetrando,
roto y herido de los quicios, hondos
zaguanes que se van a verdes patios
donde el agua elevada me recuerda,
dulce y desesperada, mi deseo...

Busco y busco llamarme
¿con qué nueva palabra, de qué modo?
¿No hay soplo, no hay aliento,
respiración capaz de poner alas
a esa desconocida voz que me denomine?

Desalentado, busco y busco un signo,
un algo o alguien que me sustituya
que sea como yo y en la memoria
fresca de todo aquello, susceptible
de tenue cuna y cálido susurro,
perdure con el mismo
temblor, el mismo hálito
que tuve la primera
mañana en que al nacer, la luz me dijo:
—Vuela. Tú eres el aire.

Si el aire se dijera un día eso...

  

sábado, 14 de marzo de 2026


SIN RETORNO

Juan Luis Alba

Desde este universo quebrado
que a la pesadez de mi párpado
otorgó el transcurrir del tiempo,
preveo el final de mi existencia.

Observo en respetuoso silencio
todo lo que fue mi vida pasada
ese deambular, sombras pardas,
interminable carrusel grotesco
girante a lomos de las horas,
montando en minutos efímeros
y galopando sobre los segundos.

Esa vida que ya solo es sueño
perdido en los abismos oscuros
de esta mi soledad perpetua,
y hoy aún admiro ensimismado
los dorados rasgos de mi amada
difuminados entre las brumas.

¿Qué cantos de sirenas mudas
recorrieron los ocultos rincones
de este mi corazón desnudo
haciéndome vibrar y estremecer
hasta la última de mis fibras?

Fue sueño de amor, fue locura,
quizás una pasión desmedida,
en esencia , fuese lo que fuese,
de esa su naturaleza fenecida
quedó constancia en mi mente
y raíces profundas en el alma.

Vida, que por vivir,
mueres.

Amor que por amar,
matas.

Sueño que por soñar,
duermes.

Horas que herís cual estilete,
minutos idos sin ser sentidos,
segundos que nunca fueron,
devolved, liado en paño negro
bordado en flores de nácar,
hilo de plata y cadena de oro,
el sentimiento latiente y puro
del que fue mi bien adorado.

Ya emprendí mi largo viaje,
solo con equipaje de alma,
tan solo ida, no hay retorno.

No estoy en sitio visible,
en ninguna parte imaginable,
navego sin rumbo en la nada,
la brújula se torno enemiga
igual que antes hizo el tiempo,
giro entre la rosa de los vientos
como una mariposa herida,
y por esto que premio espero
de yacer bajo la lápida fría.

 

  

jueves, 12 de marzo de 2026

 

CÁNTICO GRADUAL

Mario Luis Altuzar Suarez

En el canto del silencio
Se conduce el Espíritu
Hacia la felicidad prometida
Alcanzándose con el ímpetu
De sustraerse del entorno
Buscando, siempre buscando
En los recovecos de la sangre
Un recuerdo que se presiente
¡Tan lleno de Vida!
Como en el Principio del Tiempo
En que se creó todo el Universo
A imagen y semejanza de nuestro cuerpo
Cierto es que en el canto del silencio
Se Manifiesta la Bondad del Eterno
Al abrir mis ojos y descubrirme
Muy adentro de la ternura que me acuna
En ese regazo que como Manto Sagrado
Protege al no nato sin escapulario
Y bebe el Maná generoso de sus pechos
Unificándose, entonces, los dos silencios
Con el Canto del Creador de los Universos



martes, 10 de marzo de 2026


ADELFOS

Manuel Machado

A Miguel de Unamuno

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
—soy de la raza mora, vieja amiga del Sol—,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...;
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos ¡pero no darlos!  Gloria.... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
¡Que las olas me traigan y las olas me lleven,
y que jamás me obliguen el camino a elegir!

¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido.
Ni el vicio me seduce ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan, elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme,
lo que hago por vosotros, hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir! ...

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna

en que era muy hermoso no pensar ni querer... 

De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!

París, 1899


domingo, 8 de marzo de 2026


SIERRA NEVADA

Rafael Marañon Barrio

Cantar oigo los vientos de mi Sierra Nevada;
La de nieves perpetuas e inefable balada.

De belleza gigante, rotunda y colosal,
Grandiosa su presencia, su perfil peculiar.

Sus soberbias laderas anduvieron las recuas
De mulas, abrumadas de carga por sus sendas

Y los bravos neveros  que en las cimas excelsas
Sacan el duro hielo de profundas cavernas.

Y regresan cantando por estrechas gargantas
Hasta la seca urbe que su frescor aguarda.

Audaces transitando por riscos y cañadas,
Por senderos inciertos y abismales escarpas,

Pasando por la vida robando a la montaña
Su nieve para darles frescura a la solana,

Desde blancos picachos y escabrosas laderas
Que ofrecen un festín de esplendor y belleza.

¿Do están las blancas nieves? ¿Do los hielos se guardan
Que aunque hondos y ocultos, bravos neveros hallan?

Gente ruda que brega;  que a los montes despoja
De sus heladas nieves y las roba a las cárcavas;

Que se afana y que escruta el hondo en la montaña,
Cobrando con esfuerzo botín de escarcha blanca

Que Granada febril, anhela con nostalgia
El frescor de la Vega, del álamo y la  acequia, 

Caudales del Genil, regatos de la Alhambra,
Que es delicada gema, y es reina de prosapia.

Pues tan garbosa dama, de calinas tan ásperas
No soporta rigores de la calina cárdena

Y un sol que cada tarde, de noche y madrugada,
Marchita con sus rayos a la  olorosa albahaca

Que con perfume encanta Sacromonte y Alhambra,
Del Albaicín las calles en noches embrujadas.

Y a finas azaleas de pulcra filigrana
Y a radiantes claveles que a brunos ojos guardan.

La sequía y ardores su blandura quebrantan;
Sus efluvios fragantes, la sequedad apaga. 

Deslucen los mensajes que desde las persianas
Captan apuestos mozos que rondan las calzadas.

Noche, luna y luceros, frescor de madrugada
Necesitan las rejas y cierres de Granada

¿Adonde irán los mozos si en penumbra celada
No catan el olor de búcaros y plantas?

Que adornan entre nardos, los ojos de la amada,

De abéñula cercados y alguna vez de lágrimas. 

viernes, 6 de marzo de 2026

 

A SUS PAISANOS

Luis Cernuda

No me queréis, lo sé, y que os molesta
Cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende.
¿Culpa mía tal vez o es de vosotros?
Porque no es la persona y su leyenda
Lo que ahí, allegados a mí, atrás os vuelve.
 Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado
Lengua alguna, caísteis sobre un libro
Primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro.
Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea.

¿Mi leyenda dije? Tristes cuentos
Inventados de mí por cuatro amigos
(¿Amigos?), que jamás quisisteis
Ni ocasión buscasteis de ver si acomodaban
A la persona misma así traspuesta.
Mas vuestra mala fe los ha aceptado.
Hecha está la leyenda, y vosotros, de mí desconocidos,
Respecto al ser que encubre mintiendo doblemente,
Sin otro escrúpulo, a vuestra vez la propaláis.

Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria,
Vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme.
Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre
Aquí. Y entonces la ignorancia,
La indiferencia y el olvido, vuestras armas
De siempre, sobre mí caerán, como la piedra,
Cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis
A otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra
Precipitó en la nada, como al gran Aldana.

De ahí mi paradoja, por lo demás involuntaria,
Pues la imponéis vosotros: en nuestra lengua escribo,
Criado estuve en ella y, por eso, es la mía,
A mi pesar quizá, bien fatalmente. Pero con mis expresas excepciones,
A vuestros escritores de hoy ya no los leo.
De ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin gente,
Escritor bien extraño; sujeto quedo aún más que otros
Al viento del olvido que, cuando sopla, mata.

Si vuestra lengua es la materia
Que empleé en mi escribir y, si por eso,
Habréis de ser vosotros los testigos
De mi existencia y su trabajo,
En hora mala fuera vuestra lengua
La mía, la que hablo, la que escribo.
Así podréis, con tiempo, como venís haciendo,
A mi persona y mi trabajo echar afuera
De la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente.

Grande es mi vanidad, diréis,
Creyendo a mi trabajo digno de la atención ajena
Y acusándoos de no querer la vuestra darle.
Ahí tendréis razón. Mas el trabajo humano
Con amor hecho, merece la atención de los otros,
Y poetas de ahí tácitos lo dicen
Enviando sus versos a través del tiempo y la distancia
Hasta mí, atención demandando.
¿Quise de mí dejar memoria? Perdón por ello pido.

Mas no todos igual trato me dais,
Que amigos tengo aún entre vosotros,
Doblemente queridos por esa desusada
Simpatía y atención entre la indiferencia,
Y gracias quiero darles ahora, cuando amargo
Me vuelvo y os acuso. Grande el número
No es, mas basta para sentirse acompañado
A la distancia en el camino. A ellos
Vaya así mi afecto agradecido.

Acaso encuentre aquí reproche nuevo:
Que ya no hablo con aquella ternura
Confiada, apacible de otros días.
Es verdad, os lo debo, tanto como
A la edad, al tiempo, a la experiencia.
A vosotros y a ellos debo el cambio. Si queréis
Que ame todavía, devolvedme
Al tiempo del amor. ¿Os es posible?
Imposible como aplacar ese fantasma que de mí evocasteis.

miércoles, 4 de marzo de 2026


CÍRCULO

Julio Barrenechea

Mi abuela es pequeña y distante.
Llena de asuntos lejanos.
Situada al fin de muchos años,
en el comienzo de mi padre.

Es pequeña como una aldea.
Y desde ella mi padre un día,
salió con su atado de música,
a andar por la vida del mundo.

Mi padre fue de pueblo en pueblo.
Fue por las ciudades, buscándome.
Hasta divisarme escondido,
bajo los ojos de mi madre.

Al fondo de sus aguas claras
estaba yo, como un guijarro.

Y mi padre, con el más tierno
de los esfuerzos de su vida,
me sacó a sufrir y a jugar
con los otros niños del mundo.

Un día mi padre partió
hacia la tierra del silencio.
Llevaba los ojos cerrados,
y en las manos un frío intenso.

Y la abuela ha permanecido,
como una cosa de otra vida.
Pequeña aldea que visito,
para soñar frente a sus ruinas.

Pequeña aldea del recuerdo,
donde reviven cosas muertas.
Yo soy mi padre para ella,

mi padre que ha dado una vuelta. 

lunes, 2 de marzo de 2026


LA MUÑECA

Vital Aza

En una noche de enero
una niña pordiosera,
con los pies casi desnudos,
con las manecitas yertas,
cubriendo, a modo de manto,
con su falda la cabeza,
y sin temor a la lluvia
que más cada vez arrecia,
contempla, extasiada y triste
el interior de una tienda,
que por su gusto en juguetes
es en Madrid la primera.

—¿Qué haces aquí? le pregunta,
con voz desabrida y seca,
un dependiente, empujando
a la niña hasta la acera.
—¡Déjeme usted! ¡Si es que estaba
mirando aquella muñeca!
—¡Vaya! Retírate pronto
y deja libre la puerta.
—¿Dígame usted. ¿Cuesta mucho?
—¿Quieres marcharte, chicuela?
—¿Será muy cara, verdad?
¡Lo que es como yo pudiera!...
—¡El demonio de la chica
¿Pues no quiere comprar ella?...
¡Lárgate a pedir limosna!
y déjate de simplezas.
La muñeca que te gusta
vale un duro, con que ¡fuera!

                        * * *

Marchose la pobre niña
ocultando su tristeza…
en vano pide limosna…
ninguno escucha sus quejas…
Y desfallecida y débil,
cruza calles y plazuelas
recordando en su amargura
la tentadora muñeca…

                        * * *

—¡Caballero, una limosna
a esta pobrecita huérfana!
—¡Déjame, que voy de prisa!
—¡Por Dios, señor! Aunque sea
un centimito… ¡Tengo hambre!...
—(¡Pobre niña! ¡Me da pena!)
Toma.

—¡Señor! ¡Si es un duro!
—Te lo doy para que puedas,
siquiera por esta noche,
tener buena cama y cena.
—¡Déjeme usted que le bese
la mano!

—Quita, tontuela.
—¡Que Dios se lo pague a usted!
¡Un duro!... ¡Estoy muy contenta!...
¿No será falso, verdad?
—¡Cómo muchacha! ¿Tú piensas?...
—No, señor… perdone usted…
Pero… ¡vamos!... la sorpresa...
¡Si voy a volverme loca
de alegría!... ¡Quién dijera!
¡Que Dios le premie en el mundo
y le dé la gloria eterna!

                        * * *

Y apretando entre sus manos
convulsivas la moneda,
corrió por la calle abajo
veloz como una saeta.

                        * * *

A la mañana siguiente
se comentaba en la prensa
el hecho de haberse hallado
en el quicio de una puerta,
¡el cadáver de una niña

abrazado a una muñeca! 

sábado, 28 de febrero de 2026


GUATEMALA
(CANTATA)
1954

Miguel Angel Asturias

¡Patria de las perfectas luces, tuya
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,
campos que cubren hoy brazos de cruces!

¡Patria de los perfectos lagos, altos
espejos que tu mano acerca al cielo
para que vea Dios tantos estragos!

¡Patria de los perfectos montes, cauda
de verdes curvas imantando auroras,
hoy por cárcel te dan tus horizontes!

¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!

¡Patria de los perfectos cielos, dueña
de tardes de oro y noches de luceros,
alba y poniente que hoy visten tus duelos!

¡Patria de los perfectos valles, tienden
de volcán a volcán verdes hamacas
que escuchan hoy llorar casas y calles!

¡Patria de los perfectos frutos, pulpa
de paraíso en cáscara de luces,
agridulces ahora por tus lutos!

¡Patria del armadillo y la luciérnaga
del pavoazul y el pájaro esmeralda,
por la que llora sin cesar el grillo!

¡Patria del monaguillo de los monos,
el atel colilargo, los venados,
los tapires, el pájaro amarillo

y los cenzontles reales, fuego en plumas
del colibrí ligero, juego en voces
de la protesta de tus animales!

Loros de verde que a tu oído gritan
no ser del oro verde que ambicionan
los que la libertad, Patria, te quitan.

Guacamayas que son tu plusvalía
por el plumaje de oro, cielo y sangre,
proclamándote va su gritería...

¡Patria de las perfectas aves, libre
vive el quetzal y encarcelado muere,
la vida es libertad, Patria, lo sabes!

¡Patria de los perfectos mares, tuyos
de tu profundidad y ricas costas,
más salóbregos hoy por tus pesares!

¡Patria de las perfectas mieses, antes
que tuyas, júbilo del pueblo, gente
con la que ahora en el pesar te creces!

¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!

¡Patria de las perfectas mieles, llanto
salado hoy, llanto en copa de amargura,
no la apartes de mí, no me consueles!

¡Patria de las perfectas siembras, calzan
con hambre de maíz sus pies desnudos,

los que huyen hoy, tus machos y tus hembras! 

jueves, 26 de febrero de 2026


LA FUNCIÓN DE VACAS

Juan Bautista de Arriaza y Superviela

Grande alboroto, mucha confusión,
voces de “Vaya” y “Venga el boletín”,
gran prisa por sentarse en un tablón,
mucho soldado sobre su rocín;
ya se empieza el magnífico pregón,
ya hace señal Simón con el clarín,
el pregonero grita: “Manda el Rey”,
todo para anunciar que sale un buey.

Luego el toro feroz sale corriendo
(pienso que más de miedo que de ira);
todo el mundo al mirarle tan tremendo,
ligero hacia las vallas se retira;
párase en medio el buey, y yo comprendo
del ceño con que a todas partes mira
que iba diciendo en sí el animal manso:
“Por fin, aquí me matan y descanso”.

Sale luego a echar plantas a la plaza
un jaque presumido de ligero;
zafio, torpe, soez, y con más traza
de mozo de cordel que de torero;
vase acercando al toro con cachaza;
mas no bien llega a ver que el bruto fiero
parte tras él furioso como un diablo,
vuelve la espalda y dice: “Guarda, Pablo”.

Síguese a tan gloriosa maravilla
un general aplauso de la gente;
uno le grita: “Corre, que te pilla”;
otro le dice: “Bárbaro, detente”.
Y al escuchar lo que el concurso chilla,
iba diciendo el corredor valiente:
“Para qué os quiero, pies? dadme socorro.
¿No es corrida de bestias? Pues yo corro”.

A las primeras vueltas ya se halla
el toro solo en medio de la arena;
por no saber qué hacerse, va a la valla,
a ver si en algún tonto el cuerno estrena;
mas desde allí la timida canalla,
que estando en salvo de valor se llena,
al pobre buey ablandan el cogote,
unos con pinchos, y otros con garrote.

En esto, con su capa colorada
sale a la plaza un malcarado pillo;
puesto en jarras, la vista atravesada,
y escupiendo al través por el colmillo,
dice con una voz agacharada:
“Echen, échenme acá el animalillo”;
mas viene el buey; él piensa que le atrapa;
quiere echarle la capa, pero escapa.

Hecha al fin la señal de retirada,
que en otras partes suele ser de entierro,
pues muere el animal de una estocada
o a las furiosas presas de algún perro,
sale el manso y pastor de la vacada,
y al reclamo del áspero cencerro,
la plaza al punto el buey desembaraza,

quedando otros más bueyes en la plaza. 

martes, 24 de febrero de 2026


BALADA

Juan Jose Arreola

El gavilán que suelta en el aire la paloma
y gana las alturas con el estómago vacío;
el barquero que tira por la borda el cargamento
y recobra su línea de flotación;
el bandido que arroja la bolsa en su carrera
y se salva por piernas de la fortuna o de la horca;
el primitivo aeronauta que corta para siempre las amarras de su globo
y saluda y se despide desde la canastilla
agitando su sombrero de copa sobre la muchedumbre pedestre.
Todos me dicen:
mira tu paloma.

                  Ya puedes ser del chivo, del puerco, del caimán y del caballo.

El que abriéndose las venas en la tina del baño
dio por fin rienda suelta a sus rencores;
el que cambió de opinión en la mañana llena de estupor
y en vez de afeitarse hundió la navaja al pie de la jabonadura
(afuera, en el comedor,
le esperaba el desayuno envenenado por la rutina de todos los días);
los que de un modo o de otro se mataron de amor o de rabia,
o los que se fueron por el ábrete sésamo de la locura,
me están mirando
y me dicen con la sonrisa extraviada:
mira tu paloma.

                  Ya puedes ser del chivo, del puerco, del caimán y del caballo.

Mírala desde el vértice del amor propio,
girando en barrena, dándolo todo al diablo,
descendiendo con pocas alas y con mucho bodrio.

Mírala cumpliendo con la intima ley de su gravedad,
cayendo en la piara, enganchándose en los cuernos,
entrando por el hocico empedrado de colmillos,
yaciendo en los lomos calientes y desnudos.

Desplumada ya por las pinches,
espetada en el asador del cocinero indecente;
trufada de anécdotas para el regocijo de los bergantes
y el usufructo de los follones.

                  Ya puedes ser del chivo, del puerco, del caimán y del caballo. 

domingo, 22 de febrero de 2026


CÍRCULOS DE SOLEDAD

Manuel Altolaguirre

Círculos de soledad
dibujados por mi espera.
Girando sobre mis pies,
impaciente, arrastro y doblo
las puntas de mis miradas
sobre lo inútil perpetuo.

Sendero abrirá, llegando
a mi centro permanente;
radio de circunferencia,
minutero de reloj
señalando con sus huellas.

Y quedará en mí, o se irá
marcando nuevo caminos
perpendicular al otro,
en ángulo al de llegada:
gráfico cuarto de hora.

Impaciente espera larga.

Entero horizonte ciñe
la estatua de mi ansiedad:
faro en islote perdido,
monumento a la inquietud

en una plaza redonda. 

viernes, 20 de febrero de 2026


REDONDILLAS.
A LA FÁBULA DE JÚPITER Y EUROPA

Gaspar Aguilar

El que derretido en oro
a Danae pudo engañar,
perdiendo más el decoro,
por las orillas del mar
pace convertido en toro
qu' en fuego de amor deshecho
busca remedio al dolor,
y aunque es Júpiter, se ha hecho
toro, porque es el amor
toro que brama en el pecho.

                        * * *

Llega Europa y enriquece
al mundo con su venida
y en verle no se entristece,
que la deidad escondida
por mil partes resplandece.
Jove le sale al encuentro
y caúsale algún recelo,
mas como el cielo es su centro,
viene encaminada al cielo
que está escondido allí dentro.

                        * * *

No le teme aunque es mujer
por ver su gran gentileza,
que muy grande había de ser,
pues delante la belleza
de Europa se pudo ver,
porque el resplandor tenía
del Tauro que está en los cielos,
y tal formado se había,
que él mismo tenía celos
del toro a quien parecía.

                        * * *

Ella, que menospreciaba
cualquier peligro de muerte,
cuando el toro la buscaba
huía, pero de suerte,
que huyendo más le llamaba.
Al fin, cuando la alcanzó,
corvó la luciente espalda
y el blanco pie le besó,
y ella con una guirnalda
la cabeza le adornó.

                        * * *

Y como le vino a cuenta
ver postrado el bello amante,
sobre su espalda se sienta,
dándole el cargo de Atlante
que a todo el cielo sustenta.
El toro con la doncella
hacia el mar camina luego
por apagar su centella
y encender un vivo fuego
en el pensamiento della.

                        * * *

Ella, viendo el mal visible,
aunque del cielo blasfeme,
teme lo qu' es imposible,
qu' es caer, pero no teme
del dios el furor terrible.
El cual, como se apresura,
llega a la isla de Creta,
donde vuelta esta figura
en su figura perfeta,
gozó de la cojuntura.

miércoles, 18 de febrero de 2026


A ISABEL

Ignacio Manuel Altamirano

Sereno cielo azul, sol esplendente.
Grandes nubes de púrpura y de gualda
Limitando los mares de esmeralda.

Aquí un volcán, cuya altanera frente
Una corona ciñe trasparente
De nieves y de brumas; y a lo lejos,
En continuas y espesas oleadas,
Las sierras de la costa iluminadas
De la luz tropical por los reflejos.

Bosques do quier de ceibas altaneras,
    De arrayanes frondosos,
    De gallardas palmeras
Bañadas por torrentes espumosos,

Y al pie de las parotas seculares,
    Junto a mansos arroyos,
Agrupados los verdes platanares
    Que entoldan con sus hojas
Los naranjos cubiertos de azahares.

Arcos de perfumados floripondios
    Sobre las frescas linfas,
Circundadas de eneldos y de mirtos
    Como baños de ninfas.

Y pájaros, y flores, y céfiros,
    Formando a todas horas
Con sus cantos, aromas y suspiros,
    Un raudal de delicias bienchechoras,
Del alma adolorida arrulladoras.

Este el santuario es donde se elevan
    Tus dorados altares,
Majestuosa beldad de negros ojos
    Y de atrevida frente,
    Ante quien el creyente
Debe culto rendir puesto de hinojos.

Este el santuario es, do en mi camino
Lleno de admiración vine a encontrarme,
Cuando pobre y cansado peregrino
A esta playa feliz quiso arrojarme
La voluntad potente del destino.

    Mi corazón ardiente,
Que lo bello idolatra y lo grandioso.
    Tu mágico poder adora y siente,
    Y con amor inmenso,
    A tus plantas se acerca
También a tributar su humilde incienso.

Recíbelo, Isabel, y una mirada
Pague mi adoración, con una dulce
Sonrisa de tus labios de granada.

Después voy a alejarme, mas llevando
    Tu imagen hechicera
En el sagrario del cariño oculta.

    ¡Ay! ojalá que siga
Un recuerdo siquier de tu alma amiga
    La estela de mi buque,
Y el camino erial, oscuro, incierto,
Que tengo que seguir penosamente
De una vida infeliz en el desierto.

    Y cuando en algún día,
De la aflicción la tempestad sombría
    Ruja dentro del alma,
Para volver a la anhelada calma
    Evocaré tu nombre,
Y tu recuerdo dulce y sonriente
Disipará la nube de desgracia
Que abrume entonces mi tostada frente.













A ISABEL

Ignacio Manuel Altamirano

Sereno cielo azul, sol esplendente.
Grandes nubes de púrpura y de gualda
Limitando los mares de esmeralda.

Aquí un volcán, cuya altanera frente
Una corona ciñe trasparente
De nieves y de brumas; y a lo lejos,
En continuas y espesas oleadas,
Las sierras de la costa iluminadas
De la luz tropical por los reflejos.

Bosques do quier de ceibas altaneras,
    De arrayanes frondosos,
    De gallardas palmeras
Bañadas por torrentes espumosos,

Y al pie de las parotas seculares,
    Junto a mansos arroyos,
Agrupados los verdes platanares
    Que entoldan con sus hojas
Los naranjos cubiertos de azahares.

Arcos de perfumados floripondios
    Sobre las frescas linfas,
Circundadas de eneldos y de mirtos
    Como baños de ninfas.

Y pájaros, y flores, y céfiros,
    Formando a todas horas
Con sus cantos, aromas y suspiros,
    Un raudal de delicias bienchechoras,
Del alma adolorida arrulladoras.

Este el santuario es donde se elevan
    Tus dorados altares,
Majestuosa beldad de negros ojos
    Y de atrevida frente,
    Ante quien el creyente
Debe culto rendir puesto de hinojos.

Este el santuario es, do en mi camino
Lleno de admiración vine a encontrarme,
Cuando pobre y cansado peregrino
A esta playa feliz quiso arrojarme
La voluntad potente del destino.

    Mi corazón ardiente,
Que lo bello idolatra y lo grandioso.
    Tu mágico poder adora y siente,
    Y con amor inmenso,
    A tus plantas se acerca
También a tributar su humilde incienso.

Recíbelo, Isabel, y una mirada
Pague mi adoración, con una dulce
Sonrisa de tus labios de granada.

Después voy a alejarme, mas llevando
    Tu imagen hechicera
En el sagrario del cariño oculta.

    ¡Ay! ojalá que siga
Un recuerdo siquier de tu alma amiga
    La estela de mi buque,
Y el camino erial, oscuro, incierto,
Que tengo que seguir penosamente
De una vida infeliz en el desierto.

    Y cuando en algún día,
De la aflicción la tempestad sombría
    Ruja dentro del alma,
Para volver a la anhelada calma
    Evocaré tu nombre,
Y tu recuerdo dulce y sonriente
Disipará la nube de desgracia

Que abrume entonces mi tostada frente.