miércoles, 4 de julio de 2012

COMO UN VOLCAN


Como un volcán o un dulce trinar de chamarices
fue mi primera risa de niño por el cielo.
Luego, pues Dios lo quiso, me llevé en las narices
un soberbio tortazo, y fui tumbado al suelo.

¡¡Para que luego digan!!Al cantar las perdices
yo levanté a las nubes mi eterno desconsuelo,
pero aquél se curaba del asma y las varices
y me dijo con guasa: "Vete con Dios, mozuelo".

Cogí un órgano eléctrico, mis versos, mi sonrisa
y me fui por los mundos, como un pobre diablo,
lejos de mis paisanos y su ambiente gazmoño.

Dejé mi cabellera flotar sobre la brisa
vino el Amor, clavóme su certero venablo,
y se lo di a mi Amada para horquilla del moño. 

Antonio Carvajal



martes, 3 de julio de 2012

CORRESPONDENCIA


Fosa común de pájaros y fuentes 
eran tus ojos en la tarde ardida. 
Había un brillo cruel de luz mordida 
en tus labios sin besos y en tus dientes. 

Ayer dos corazones coincidentes, 
hoy dos bordes sangrantes de una herida, 
mañana doble sombra de guarida 
de sierpes y de lobos impacientes. 

Tú, aquí; él, por ahí: Porque no es buena 
la vida, no: No es justa y no es sagrada 
para quien muerde el fruto de la ciencia. 

Esa ciencia que nace de la pena 
de no verse mirada en su mirada, 
pedir amor y recibir paciencia. 

Antonio Carvajal

lunes, 2 de julio de 2012

DAME;DAME LA NOCHE




Dame, dame la noche del desnudo
para hundir mi mejilla en ese valle,
para que el corazón no salte, y calle:
hazme entregado, reposado y mudo.


Dame, dame la aurora, rompe el nudo
con que ligué mis rosas a tu talle,
para que el corazón salte y estalle:
hazme violento, bullidor y rudo.


Dame, dame la siesta de tu boca,
dame la tarde de tu piel, tu pelo:
sé lecho, sé volcán, sé desvarío.


Que toda plenitud me sepa a poca,
como a la estrella es poco todo el cielo,
como la mar es poca para el río.


Antonio Carvajal

domingo, 1 de julio de 2012

DESNUDOS



Por el mar vendrán
las flores del alba
(olas, olas llenas
de azucenas blancas),
el gallo alzará
su clarín de plata.


(¡Hoy! te diré yo
tocándote el alma)
¡O, bajo los pinos,
tu desnudez malva,
tus pies en la tierna
yerba con escarcha,
tus cabellos verdes
de estrellas mojadas!


(...Y tú me dirás
huyendo: Mañana)
Levantará el gallo
su clarín de llama,
y la aurora plena,
cantando entre granas,
prenderá sus fuegos
en las ramas blandas.


(¡Hoy! te diré yo
tocándote el alma)
¡O, en el sol nacido,
tus sienes doradas,
los ojos inmensos
de tu cara maga,
evitando azules
mis negras miradas!


(...Y tú me dirás
huyendo: Mañana)




Juan Ramón Jiménez