lunes, 8 de octubre de 2012

ANDANDO



Andando, andando.
Que quiero oír cada grano
de la arena que voy pisando.

Andando.
Dejad atrás los caballos,
que yo quiero llegar tardando
(andando, andando)
dar mi alma a cada grano
de la tierra que voy rozando.

Andando, andando.
¡Qué dulce entrada en mi campo,
noche inmensa que vas bajando!

Andando.
Mi corazón ya es remanso;
ya soy lo que me está esperando
(andando, andando)
y mi pie parece, cálido,
que me va el corazón besando.

Andando, andando.
¡Que quiero ver el fiel llanto
del camino que voy dejando!


Juan Ramón Jiménez

domingo, 7 de octubre de 2012

ESPAÑOL



Español del éxodo de ayer
y español del éxodo de hoy:
te salvarás como hombre,
pero no como español. 

No tienes patria ni tribu. Si puedes,
hunde tus raíces y tus sueños
en la lluvia ecuménica del sol. 

Y yérguete... ¡Yérguete!
Que tal vez el hombre de este tiempo...
es el hombre movible de la luz,
del éxodo y del viento.


León Felipe

sábado, 6 de octubre de 2012

HE VENIDO PARA VER



He venido para ver semblantes 
Amables como viejas escobas,
 
He venido para ver las sombras
 
Que desde lejos me sonríen.
He venido para ver los muros 
En el suelo o en pie indistintamente,
 
He venido para ver las cosas,
 
Las cosas soñolientas por aquí.
He venido para ver los mares 
Dormidos en cestillo italiano,
 
He venido para ver las puertas,
 
El trabajo, los tejados, las virtudes
 
De color amarillo ya caduco.
He venido para ver la muerte 
Y su graciosa red de cazar mariposas,
 
He venido para esperarte
 
Con los brazos un tanto en el aire,
 
He venido no sé por qué;
 
Un día abrí los ojos: he venido.
Por ello quiero saludar sin insistencia 
A tantas cosas más que amables:
 
Los amigos de color celeste,
 
Los días de color variable,
 
La libertad del color de mis ojos;
Los niñitos de seda tan clara, 
Los entierros aburridos como piedras,
 
La seguridad, ese insecto
 
Que anida en los volantes de la luz.
Adiós, dulces amantes invisibles, 
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
 
Vine por esos besos solamente;
 
Guardad los labios por si vuelvo.

Luis Cernuda

viernes, 5 de octubre de 2012

ENEMIGO



Mi peor enemigo, tú que me amas
como una ciega lluvia que al caer
escampa, arrecia, escampa. Mi enemigo,
yo te corono amante, pueblo y rey.

Con una hiedra mis cabellos atas
y sabes del lunar que es mi clavel.

Cuando el jazmín de su rocío cuelga
y huele a flor pisada antes de ayer,
con la ronda impaciente de tus pasos
bajo tu sombra vengo a florecer.

Si no te amara, nunca te odiaría.
No te vaya, enemigo, yo a perder.

¿Quién me perdonará? ¿Por quién mis versos
caerán de mi tristeza en el papel?

Tú, mi enemigo. Yo, enemiga tuya.
La muerte no helará nuestro querer.



Delfina Acosta