sábado, 14 de junio de 2014

PECADO GENIAL


 
Te besara
recorriera y lamiera
de punta a punta a flor de piel
te habitara y mordiera
feroz humanamente loco
en la más alta sima
de tu cadera alpina
quemándome de tanta inmensidad
de insaciable lascivia
con los dientes amándote
sacándote la música del cuerpo
alaridos y llamas
reventando tus cuerda
desnudándote más
hasta dar con tu cuerpo
el más oscuro y puro
parirte un sol adentro
mi pecado genial


Alfonso Quijada Urias

viernes, 13 de junio de 2014

POBRE DESDÉMONA


 
La espalda de esta luz
son esos sueños tuyos, amada,
que duelen al soñarse
y que hacen florecer las prímulas
y azahares en tus flancos.


Y caen del lecho moras
de grueso jugo, cuando sueñas;
y zarzarrosas crecen
bajo el cojín de pluma;
y tiernos gansos pican,
bajo el tálamo, hierbas prodigiosas
del sueño enternecido.


Despiertas luego: me miras,
descubres en mis ojos la muerte;
ves en mi mano flores
arrancadas al sueño que soñabas
y se deshacen lentas,
como el mundo del sueño
que pasa a la vigilia,
como el flotante polen
del jardín distraído
hacia los muladares.


Los pelos de la burra
en esta mano
que ha de cortar tu vida.


Vuelve a dormir, te digo,
en un dormir sin sueño
y sin campánulas.


Las flores se diluyen plenamente;
vuelven a ser remate de las telas.
Los gansos vuelan torpes hacia el azul del techo.


Las moras son tranquilas manchas
de sangre remolida
que el tigre deja ahora
al balancear su hocico.
Y ya no existe el sueño.



Eduardo Lizalde

jueves, 12 de junio de 2014

NOCTURNO VIII



Aquí, solo en la noche, ya es posible la muerte.
Morir es poca cosa si tu amor está lejos.


Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas.
Puedo cerrar los ojos y pensar que ya he muerto.


Puedo matar tu nombre pensando que no existes.
Ahora, solo en la noche, sé que todo lo puedo.


Puedo extender los brazos y morir en la sombra,
y sentir el tamaño del mundo en mi silencio.


Puedo cruzar los brazos mirándote desnuda,
y navegar por ríos que nacen en tu sueño.


Sé que todo lo puedo porque la noche es mía,
la gran noche que tiembla de un extraño deseo.


Sé que todo lo puedo, porque puedo olvidarte:
Sí. En esta sombra, solo, sé que todo lo puedo.


Y ya ves: me contento con cerrar bien los ojos
y apagar las estrellas y pensar que me he muerto.



Jose Ángel Buesa

miércoles, 11 de junio de 2014

EL POETA RECUERDA LAS TIERRAS DE SORIA



¡Ya su perfil zancudo en el regato,
en el azul el cielo de ballesta,
o, sobre el ancho nido de ginesta,
en torre, torre y torre, el garabato


de la cigüeña!... En la memoria mía
tu recuerdo a traición ha florecido;
y hoy comienza tu campo empedernido
el sueño verde de la tierra fría.


Soria pura, entre montes de violeta.
Di tú, avión marcial, si el alto Duero
adonde vas, recuerda a su poeta


al revivir su rojo Romancero;
¿o es, otra vez, Caín, sobre el planeta,
bajo tus alas, moscardón guerrero?



Antonio Machado