martes, 16 de junio de 2015

MI LLAMADA

 
Livianas cortinas,
abanicos de humo tus pestañas,
que arañan el cielo
que apagan el sol escondido de tus ojos
agujeros negros que me absorben,
brillo que embriaga tus luceros.


Tardes grabadas en cincel de cielos
que rompen en las mañanas tu rocío
al despertar serenos de noche de guerra.


No era mi voz que era el eco
eco de mi repetido pensamiento
que se convierte en grito
¡Sueño que quiero y muero!
¿Te imaginas lo que siento?




Jonas Diego Villarubia

lunes, 15 de junio de 2015

ADOLESCENCIA

 
En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos. 


Desde la dulce mañana
de aquel día, éramos novios. 


—El paisaje soñoliento
dormía sus vagos tonos,
bajo el cielo gris y rosa
del crepúsculo de otoño.—


Le dije que iba a besarla;
bajó, serena, los ojos
y me ofreció sus mejillas,
como quien pierde un tesoro. 


—Caían las hojas muertas,
en el jardín silencioso,
y en el aire erraba aún
un perfume de heliotropos.—


No se atrevía a mirarme;
le dije que éramos novios,
...y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos.




Juan Ramon Jimenez

domingo, 14 de junio de 2015

EL BAILE DE LA SERPIENTE

 
Camina lentamente,
Escucha las plegarias
Ocultas entre el silencio
Escapando de la realidad.


Un momento histérico
Apasionadamente se mueve
Absorbe todo a su paso
Llegando a lo mas profundo


Tranquilamente, esperando
Llegar el momento de gritar
Veo varios fantasmas
Alrededor de ti.


Hablando de su vida
Vacía para nosotros
Llena de oscuridad
Para ellos.


La noche es mística y fría
La serpiente baila,
Los osos escapan
El león ríe mágicamente


Nos miran fijamente
Viendo, a través de los ojos
Que tan profundo es
El universo. 




Hugo Oswaldo Cisneros Rivera

sábado, 13 de junio de 2015

DESPUES DE TODO ERAS TU LO QUE YO BUSCABA


 
En las letras de un cantoral,
entre la retama y el jacinto serrano,
en el ancho mar, en la taberna inquieta,
en el fondo de la copa verde,
después de todo eras tú lo que yo buscaba.


Preguné muchas veces a las guías turísticas
dónde suspira el lugarejo ignorado por la epopeya;
pregunté a los filósofos por la llave del secreto;
fuí devorando pregunta a pregunta mi vida,
y después de todo resultas tú lo que yo buscaba.


Pude leerlo en mil detalles:
verte y enmudecer,
verte y olvidarme del mundo,
verte y hablar luego por las calles solitarias,
verte y sentir el cuerpo,
verte y huir hacia los confines de mí mismo.


Desmadejado y alma en pena,
emaginé que lo mejor era llorar en los ocasos,
ler los libros místicos
y contribuir a la redención de los débiles.


Y, en todo, en todo, en absolutamente todo,
no había más qu ela busca de tu persona.


Sí, después de todo eras tú la búsqueda.
Y aquí declino ya todo examen y toda crítica.


Tú, con tus faltas y tus sobras;
tú, con tu maravilloso complemento rubio a mi color de bronce.







Jose Moreno Villa