viernes, 4 de septiembre de 2015

AZUL DE TI

 Pensar en ti es azul, como ir vagando
por un bosque dorado al mediodía:
nacen jardines en el habla mía
y con mis nubes por tus sueños ando.


Nos une y nos separa un aire blando,
una distancia de melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolido y esperando.


Es como un horizonte de violines
o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.


El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro, entre lámpara de trino
azul domingo de mi pensamiento.





Eduardo Carranza

jueves, 3 de septiembre de 2015

CIUDAD CERO


Una revolución.
Luego una guerra. 


En aquellos dos años —que eran
la quinta parte de toda mi vida—,
ya había experimentado sensaciones distintas. 


Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre. 


Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
—papeles y retratos
en medio de la calle...


Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.




Angel Gonzalez

miércoles, 2 de septiembre de 2015

BOTELLA AL MAR

 
El mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar


poner en ella por ejemplo un grillo
un barco sin velamen y una espiga
sobrantes de lujuria       algún milagro
y un folio rebosante de noticias


poner un verde un duelo una proclamados rezos y una cábala indecisa
el cable que jamás llegó a destino
y la esperanza pródiga y cautiva


el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar


poner en ella por ejemplo un tango
que enumerara todos los pretextos
para apiadarse a solas de uno mismo
y quedarse en el borde de otro sueño


poner promesas como sobresaltos
y el poquito de sol que da el invierno
y un olvido flamante y oneroso
y el rencor que nos sigue como un perro


el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar


poner en ella por ejemplo un naipe
un afiche de dios       el de costumbre
el tímpano banal del horizonte
el reino de los cielos y las nubes


poner recortes de un asombro inútil
un lindo vaticinio de agua dulce
una noche de rayos y centellas
y el saldo de veranos y de azules


el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar


pero en esta botella navegante
sólo pondré mis versos en desorden
en la espera confiada de que un día
llegue a una playa cándida y salobre


y un niño la descubra y la destape
y en lugar de estos versos halle flores
y alertas y corales y baladas
y piedritas del mar y caracoles


el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar



 Mario Benedetti




martes, 1 de septiembre de 2015

RIMAXLII

 
Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas;
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.


Cayó sobre mi espíritu la noche,
en ira y en piedad se anegó el alma. 


¡Y entonces comprendí por qué se llora,
y entonces comprendí por qué se mata!


Pasó la nube de dolor.... Con pena
logré balbucear breves palabras...
¿Quién me dio la noticia?... Un fiel amigo... 


Me hacía un gran favor... Le di las gracias.





Gustavo Adolfo Becquer