domingo, 4 de octubre de 2015

A PARTIR DE HOY TODO SERA POSIBLE

 
El escenario se hace llamas:
imberbes a rapto de poder,
marionetas lamiendo su tajada. 

A partir de hoy todo será posible. 

Serán posible odio e ignominia,
será posible el holocausto,
tanto como también
será posible la derrota. 


Por más que se intente
quedará un huevo fósil,
anquilosada la frágil semilla:
despertará la nueva luz. 


A partir de hoy todo será posible
y nadie es ajeno...




Jorge Bousoño Gonzalez

sábado, 3 de octubre de 2015

MAREA DE MI COEAZON...

 
Marea de mi corazón
déjame ir
en las ligustrinas
como un insecto o como la
misma ligustrina en el rumor
en el rasante
vuelo de las
golondrinas alrededor
de los aleros en la música
minimal donde se hunde
mi vecino mientras tapiza
con golpecitos los respaldos
de las sillas en el sol
rasgado por la brisa
no ser lo otro
lo que mira. Desligarme
del ser hacia aquel
estar mayestático de
la dicha. Alfombra
de orquídeas diminutas
sobre el pasto florecen
antes que la máquina
cortadora de césped
las arrase ¿aprendieron?
Corolas violáceas
enjoyadas que emergen
en cinco días de sus tallos
aprendieron la brevedad?
de la vida sin ser
lo otro que del origen
nos aparta



Diana Ballessi

viernes, 2 de octubre de 2015

COMO LA MAR, LOS BESOS


No importan los emblemas
ni las vanas palabras que son un soplo sólo.


Importa el eco de lo que oí y escucho.
Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar
aquí aún te hablo.


Eras más consistente,
más duradera, no porque te besase,
ni porque en ti asiera firme a la existencia.


Sino porque como la mar
después que arena invade temerosa se ahonda.


En verdes o en espumas la mar, se aleja.


Como ella fue y volvió tú nunca vuelves.

Quizá porque, rodada
sobre playa sin fin, no pude hallarte.


La huella de tu espuma,
cuando el agua se va, queda en los bordes.


Sólo bordes encuentro. Sólo el filo de voz que
en mí quedara.


Como un alga tus besos.
Mágicos en la luz, pues muertos tornan




Vicente Aleixandre

jueves, 1 de octubre de 2015

EL RUISEÑOR Y LA ROSA BLANCA


Sobre la horqueta de la rama añeja
compone el ruiseñor su serenata;
que al fin, la rosa blanca se percata,
cuando el ocaso su presencia deja. 


Trina el ave de júbilo y festeja
su amor por esa rosa que lo mata;
la flor, es hembra, ¡su pezón de plata!
para que un ave libe miel refleja. 


Desnuda ya la rosa blanca posa,
trasmutando el hechizo de su venda
en rubor de una luna esplendorosa. 


Y entre su sino y la secreta senda
el ruiseñor sutil besa a la rosa
despertando una suerte de leyenda. 



Ali Al Haded