lunes, 4 de junio de 2018

AL TOQUE DE ORACIÓN

  Pintura de Edvard Munch
Campanas que al pasado que no pasa
le dais lengua de bronce, peregrino
que una vida descanso aquí, en mi casa, os oigo me llamáis; de mi camino
vuelvo la vista al cielo donde abrasa
a las nubes el sol y allí adivino
lo que antes de ser fui, cuando mi masa
era parte del ígneo torbellino.


Al cerrar la oración nada hace sombra
a su hermano de al lado, los recelos
con la luz mueren, muere el ciego brío
de la ciega batalla y en la alfombra
de Dios se abren las flores de los cielos
de que cae la esperanza cual rocío.




Miguel de Unamuno

domingo, 3 de junio de 2018

AL PIE DEL SAUCE



 Pintura de Edvard Munch
Aquí, al pie del sauce,
viendo correr las aguas
apuraré en mi pecho
las penas de mi patria.


Aquí, al pie del sauce,
la historia de mi España
recorreré en olvido
de lo que en ella hoy pasa.


Enfrente, en la otra orilla,
un pescador de caña
me da cumplida imagen
de eso que llaman «masa»,
del desdichado pueblo
que ni odia ya ni ama.


Aquí, al pie del sauce,
veré correr las aguas
por si ellas una cuna
trajeran de pasada,
cuna en que el cielo un niño
dormido nos mandara,
y es el Moisés que a todos
nos finge la esperanza,
el Moisés que nos saque
de esta tierra encantada,
y nos lleve al desierto
donde Dios nos aguarda.


Y un día desde el monte,
en radiosa alborada,
muriéndose de viejo,
les muestre en lontananza
brillar a nuestros nietos
la tierra deseada,
les muestre bajo el cielo
nacer, por fin, la patria.


Aquí, al pie del sauce,
veré correr las aguas,
mientras en ellas pescan
los pobres su mañana,
y esperaré que el cielo
la patria, al fin, nos abra.



Miguel de Unamuno

sábado, 2 de junio de 2018

A RONDA DE ESPADAS


Por las avenidas,
de miedo cercadas,
brilla en noche de azules obscuros,
la ronda de espadas.


Duermen los postigos,
las viejas aldabas;
y se escuchan borrosas de canes
las músicas bravas.


Ya los extramuros
y las arruinadas
callejuelas, vibrante ha pasado
la ronda de espadas.


Y en los cafetines
que el humo amortaja,
al sentirla el tahúr de la noche,
cierra la baraja.


Por las avenidas
morunas, talladas,
viene lenta, sonora, creciente
la ronda de espadas.


Tras las celosías,
esperan las damas,
paladines que traigan de amores
las puntas de llamas.


Bajo los balcones
do están encantadas,
se detiene, con súbito ruido,
la ronda de espadas.


Tristísima noche
de nubes extrañas:
¡ay, de acero las hojas lucientes
se tornan guadañas!

¡Tristísima noche
de las encantadas!




Jose Maria Eguren

viernes, 1 de junio de 2018

A NIVEL

Pintura de Edvard Munch

 
 
Fácil no fue regir mis relaciones
De amistad con la mesa aqui presente
Desde esta silla en que la afronto ahora.


Se interpuso el trabajo apresurado,
Y una dolencia me indispuso en contra
De todo alrededor, jamás amable
Sin ojos ya serenos.
Es fatal:


Por entre muchos roces, circunstancias
—De muy varios niveles—nos exigen
Esfuerzo... de dominio.


Silla, mesa,
En situación tranquila de acomodo
Con este al fin sosiego más que práctico,
Mantienen la virtud de un equilibrio
Donde figuro yo como energía
Necesaria.


Soy yo quien siente ahora
La paz triunfante aquí porque la oigo
Sin querer con mi oído y la acreciento
Con mi serenidad, fortalecida
Por esta justa posición de aplomo:
Yo y la tersa madera de esa mesa,
A un preciso nivel de circunstancia.




Jorge Guillen