jueves, 22 de octubre de 2026

Toisha V (II)

Camilo José Cela

Ahora, ahora mismo,

En este instante idéntico a niña embarazada,

En este instante mismo en que la sangre se agolpa por mis sienes

En este instante, oh muerta!, en que navajas, tréboles,

O espartos moribundos dan sabor a tu boca,

En que huracanes trémulos, musgos recién nacidos,

O gusanos sin boca son dueños de tus senos,

En que la tierra inmensa te ahoga por la garganta

Por un instante no mayor que un beso,

En que lágrimas huecas o mechones de pelo perfectamente inútiles

No son lo que yo quiero: que es tu presencia misma,

Que es tu carne dorada donde yo me dormía,

Que son tus piernas tibias, tus muslos abarcados,

Tus fecundas caderas donde yo cabalgaba

Como un verano, hasta que te rendías,

Tus fortísimos brazos con que, toda desnuda,

Me levantabas sobre tu cabeza

En este instante en que un dolor inmenso

Es incapaz de hacerme mover un solo dedo,

Yo te prometo, oh dulce esposa mía asesinada,

Oh madrecita sin haber parido, oh muerta,

Colgar tu atroz recuerdo cada noche de un pelo,

Y que desiertos de tinieblas moradas

O amargas noches de insomnio y sobresalto

Sean incapaces de ahogarme como a un niño.  

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