martes, 7 de mayo de 2013

EL CONDOR DE LOS ANDES, VÍCTIMA DE SUEÑOS


I

En la sombra de la vida, que es una sola, alta, profunda y misteriosa cae un eco de destinos imposibles. La humanidad anda sin aliento, cautiva, rompiendo sus silencios. Llega el viento, trae su rostro, su espejo, ánimo de flor en tierra.

El alba nace en la comisura de sus labios, caléndula del tiempo. Cuánto cuesta soltar la soledad a la orilla de la vida, la hierba crece hacia adentro y se hace verde el pensamiento, el ojo de la tarde indefinida.

Como una tempestad de ilusiones la herida cicatriza el instante de antiguos sufrimientos y un beso tierno de sus labios adelanta el sentimiento, los ojos se llenan nuevamente, cántaros de vida, de amor silencioso donde la oruga prepara su cosecha de sueños en la admiración del brillo de una pequeña estrella perdida en sus ojos nebulosos.

El párpado del pájaro guarda su último canto de desdichas en la madrugada que a nadie dice nada, caen rayos de ira, el viento levanta su coraje de espinas y en la concha marina viajan sus pensamientos como el último aliento de sus deseos de ir muy lejos de la raíz profunda que encarnó sus primeras tierras de fértil contextura en la piel.

Enamorada el ave suicida sigue en el vuelo su inmensa soledad, el cristal del aire atraviesa sus ojos tristes, ojos de nieve.

II

El IlLimanI envía en el reflejo de su nieve, una vez más, su manto de amor a una ciudad perdida, el cóndor se conmueve en su propia ternura de siglos.
América dolida hasta los huesos de su arrepentimiento, hasta los huesos de su alma y de su tierna sangre indefensa y cálida.

Viene nuevamente el recorrido de todo lo pasado, la estirpe humana se conmueve y la orilla del espejo vuelve a desdibujar en el aire la imagen del cóndor que agoniza en el vuelo sublime que toca el ala de los ángeles.

¿De qué color es tu alma hombre-pájaro-cóndor?, ¿dónde quedó el último aliento de tu sombra?, ¿dónde quedó tu pasado?, ¿dónde quedó tu América con sus puertas al sol, con sus guerreros de flechas en pedernal?.

La palabra héroe se inventó para nombrar tus vientos, no hay nada más que decir, te has ido de nuestros sueños, te has ido de la vida, sólo ha quedado tu sombra en el vuelo imaginario de la tarde, de esta tarde que tiene en su remordimiento una escritura que ya nadie sabe leer.

III

Ayer fue el fuego, el agua y la lluvia. Tu te llevaste el viento, te llevaste en el aire la soledad entera para que nadie estuviera triste.
Cóndor de los Andes infinitos, de patrias compartidas, silencio de luz en tu plumaje de esperanzas.
Ágata de vuelos, la noche también crece en tu firmamento, ahí te haces infinito en tus espejos de oro. Cóndor-hombre, Cóndor- ángel.


Francisco Azuela



lunes, 6 de mayo de 2013

IMÁN HEJJO


     
¿Está tan podrida mi alma que el mundo no hiede por mis poros? 
¿Es posible que mi oreja no se desprenda hinchada de sonidos crueles y ruede y cruja entre aullidos que la quiebren y deploren hasta dejarla seca?
 
¿Alguna parte de mi cuerpo puede justificar sus células?
 
¿Alguien puede tomar entre sus brazos a imán hejjo y ponerla a salvo de las balas?
 
¿Alguien me puede decir cómo se escribe infancia es el agujero de su espalda?
 
¿qué leche alimenta la muerte para imán hejjo?
 
¿qué luna abrió el cristal de la noche hasta sangrarle el sueño?
 
¿quién le pone un bozal a los perros que lamen su pañal de arena?
 
¿qué carajo hago con mis preguntas en buenos aires si los hijos de las cámaras de gas las olvidaron en la franja de gaza?
 
sólo quiero cortar un pedazo de mi carne para que renazca iman hejjo
 
sentirme menos cobarde
 
hacerle la cama esta noche
 
bañarla con agüita perfumada
 
y poder cantarle
 
hasta que nos fusilen a los dos
 
y volvamos a casa


Daniel Barroso

domingo, 5 de mayo de 2013

UN VIENTO



Dejad que el viento me traspase el cuerpo
y lo ilumine. Viento sur, salino,
muy soleado y muy recién lavado
de intimidad y redención, y de
impaciencia. Entra, entra en mi lumbre,
ábreme ese camino
nunca sabido: el de la claridad.

Suena con sed de espacio,
viento de junio, tan intenso y libre
que la respiración, que ahora es deseo
me salve. Ven
conocimiento mío, a través de
tanta materia deslumbrada por tu honda
gracia.

Cuán a fondo me asaltas y me enseñas
a vivir, a olvidar,
tú, con tu clara música.
Y cómo alzas mi vida
muy silenciosamente,
muy de mañana y amorosamente
con esa puerta luminosa y cierta
que se me abre serena
porque contigo no me importa nunca
que algo me nuble el alma.



Claudio Rodríguez 

sábado, 4 de mayo de 2013

LXXVII- SPLEEN



Yo soy como ese rey de aquel país lluvioso,
rico, pero impotente, joven, aunque achacoso,
que, despreciando halagos de sus cien concejales,
con sus perros se aburre y demás animales.

Nada puede alegrarle, ni cazar, ni su halcón,
ni su pueblo muriéndose enfrente del balcón.
La grotesca balada del bufón favorito
no distrae la frente de este enfermo maldito;
en cripta se convierte su lecho blasonado,
y las damas, que a cada príncipe hallan de agrado,
no saben ya encontrar qué vestido indiscreto
logrará una sonrisa del joven esqueleto.

el sabio que le acuña el oro no ha podido
extirpar de su ser el humor corrompido,
y en los baños de sangre que hacían los Romanos,
que a menudo recuerdan los viejos soberanos,
reavivar tal cadáver él tampoco ha sabido
pues tiene en vez de sangre verde agua del Olvido.


Charles Baudelaire