martes, 27 de mayo de 2025

 





A UNA LAGRIMA

José Ángel Buesa

 

Gota del mar donde en naufragio lento
se hunde el navío negro de una pena;
gota que, rebosando, nubla y llena
los ojos olvidados del contento.

Grito hecho perla por el desaliento
de saber que si llega a un alma ajena,
ésta, sin escucharlo, le condena
por vergonzoso heraldo del tormento.

Piedad para esa gota, que es cual llama
de la que el corazón se desahoga
cual desahoga espinas una rama.

Piedad para la lágrima que azoga
el dolor, pues si así no se derrama,
el alma, en esa lágrima se ahoga...

lunes, 26 de mayo de 2025

 



ELEGÍA POR UN NO NACIDO

Benjamín León


Del verbo de tus labios, un cielo me derrota,
un trino despertado del viento entumecido,
un barco de papel que por el mar no flota,
un triste atardecer sin ver el sol perdido.

La vida es un ocaso que pierde su memoria
atado por tus manos el aire huele oscuro,
un día sin mañana, un pueblo sin historia
un alguien que no es hombre, hundido sin futuro.

Acá la soledad tiene canción de cuna
si en sueños dice un niño llorando ser tu hermano
con rastros del querer vestidos de esta hambruna
que roba del cordón un último hortelano.

De lágrimas se nublan los días más felices,
de luto en las espigas le llora el tiempo al trigo
cubriendo golondrinas con párpados tan grises
que tanto amor del mundo se tiñe de castigo.

Amarte es un volver al vientre enmudecido
y ser en lo que queda del sueño despojado
un lánguido lamento de todo lo perdido
que un triste amanecer el cielo me ha robado.


domingo, 25 de mayo de 2025

 



ASCENSIÓN DE LA ESCOBA

Miguel Hernández

 

Coronad a la escoba de laurel, mirto, rosa.
Es el héroe entre aquellos que afrontan la basura.
Para librar del polvo sin vuelo cada cosa
bajó, porque era palma y azul, desde la altura.

Su ardor de espada joven y alegre no reposa.
Delgada de ansiedad, pureza, sol, bravura,
azucena que barre sobre la misma fosa,
es cada vez más alta, más cálida, más pura.

Nunca: la escoba nunca será crucificada,
porque la juventud propaga su esqueleto
que es una sola flauta muda, pero sonora.

Es una sola lengua sublime y acordada.
Y ante su aliento raudo se ausenta el polvo quieto.
Y asciende una palmera, columna hacia la aurora.

sábado, 24 de mayo de 2025




A LA SOMBRA DE UNA MECEDORA QUE TENÍA MI ABUELO

 

A la sombra de una mecedora que tenía mi abuelo,
voy pasando las tardes, cohibido, desanimado,
sin vida, en este cuerpo incierto, desleal,
presente de los años que se fueron.

A la sombra de una mecedora que usaba mi abuelo,
me voy preguntando el por qué de las rosas que murieron
en mis manos,
mi infancia olvidada, mi sueño persistente, y me entrego
al desaliento, cansado de verdades, enterrador de guías
inherentes,
distante en el funeral de las palabras rotas.

A la sombra de una mecedora que tenía mi abuelo,
voy meciéndome sin prisa, recordando lo que fui.

Quizás, alguien vendrá a decirme:

—A la sombra de la mecedora que tenía tu abuelo
le falta vida.

—Sí —le contestaré— a esta mecedora le falta la alegría
de la sombra de mi abuelo.

 

Juan Miguel Melgar Becerra